Creación y revolución.

Odio, odio y más odio ¿la conciencia desgraciada en Venezuela?

¿…Y, la creación a partir de la moral práctica de virtudes entusiastas por un mundo mejor posible?

Dialéctica del pensamiento revolucionario: moral creadora de verdades para la justicia, deberes para derechos, que logra libertad para el progreso social en desarrollo político.

¿O, solo puro odio, odio, odio y más odio?

Formación del pensamiento en acción transformadora a virtudes, o el eterno retorno.

Decadencia, nihilismo, hedonismo, moral humanista, estoicismo, escepticismo, conciencia desgraciada y eterno retorno: Venezuela.

¿Contra el eterno retorno…? ¿El hombre en sociedad es creador de sí mismo?

En búsqueda de un nuevo comienzo: el humanismo no es de este mundo pero le obligaremos competentes a serlo: Venezuela.

El mundo e un ciclo, que ya se ha repetido un número infinito de veces y cuyo juego se desarrolla infinitamente

Una interpretación nacional desde el sistema filosófico expuesto por Immanuel Kant , Alemania, 1724-1804, respecto al conocimiento y la praxis de lo ético, la moral y el derecho se que basan en un fundamento denominador común, resultante de la razón práctica, que principia con el sentimiento y la voluntad humana en conocimiento cierto posible para una razón autónoma soberana, estableciendo plausiblemente la visión del futuro, tomando en cuenta que la ciencia no piensa, ejecuta lo ya resuelto previo, procedente de la investigación y posteriormente constituido como ley cierta, como verdad constitucional racional

Paz como razón del humanismo.

Así pues, la injerencia de factores foráneos a ello por su control desventurado es por ende una decadencia nihilista hedonista que lejos de consagrar una conciencia desgraciada le fortifica y, esto es, que el hombre en sociedad de derecho encuentra la ley de sus acciones transformadoras de cambio revolucionario en su eterna lucha, entre la dominación y la servidumbre, para lograr la emancipación a través de su razón sintética que lo da la practica moral para el complejo materialismo dialectico, con su método lógico en sus respectivos espacios-tiempo como formas pura para conocer verdades trascendentalmente válidas, desdobladas, intervenidas desde sus niveles de consciencia posible, más allá del conocimiento especulativo analítico, el conocimiento a posteriori es el que válida la intuición certeramente asertiva, -el estadista- pues el fundamento de la obligatoriedad de las leyes morales no se puede encontrar en las condiciones y circunstancias presentadas por el mundo nada mas, sino a priori en los conceptos de la razón pura para la comprensión el entendimiento, aproximándonos a la crítica de la razón pura como faculta para juzgar.

La dialéctica de la historia en Venezuela, ¿sin la disociación de la fe y de la razón?

La razón práctica. El imperativo categórico de la voluntad y su ética De la moral Kantiana y no por ello distinta esencia "Ser" venezolano, psicoanálisis de la paz person to person, all derecho.

"…todo ser racional, existe como fin en sí mismo, no solo como medio." I. Kant Sociedad, virtudes y leyes en la praxis humana: lo legislativo jurídico y lo judicial como democracia concretando libertades, ejemplarizando la norma, no las malas costumbre, metafísica de las costumbre, luego su estructura como sistema orgánico de justicia, donde lo psíquico influye determinante mente, emociones, cuerpo, y pensamientos, más allá de R. Descartes, he aquí lo importante de la colectividad integrada en saberes industriales virtuosos que nos propician a la paz. La religión no basta así, es la lucha espiritual personal lo determinante. Bendito solo es Dios.

Obvio que al ser la República un gobierno de leyes y no de solo hombres inmersos en virtudes, le es lógico que tienda a ser incompatible con la soberanía no solamente entendida como potestad absoluta desde la condición humana para la eficiente entidad colectiva de la nación legitimada por la confianza mutua entre los ciudadanos y sus instituciones, que respetan en común el marco legal establecido, no como una soberanía abstracta ni vinculante de muchos hombres por promesas; sino en la voluntad de acción de los asuntos trascendentales humanos-nacionales. Por eso se dice que la soberanía tiende a escabullirse, que es inalcanzable por la sola "Razón", de que no se puede poseer como un sofisticado objeto, pero si estamos obligados a buscarla, nutrirla y preservarla y, su garantía es la justicia para la paz.

La verdad política y la verdad jurídica, carácter moral, la ética consagrada para la revolución

Libertad al respeto y respeto a la libertad "Ser" para la paz. Derecho al psicoanálisis político: Venezuela

Tratando de deponer con ello el conocido aforismo marxista "La violencia es la partera de toda vieja sociedad preñada de una sociedad nueva"

El poder de respetar la ley haciendo uso racional de la Libertad y el poder de infringirla haciendo una irracional actuación delimita el Estado de soberanía. La confianza es así, la legitimación del juego dialéctico republicano, del ejercicio de la política plenamente establecida y aceptada al ser deliberada y perfectible entre todos.

Así pues, las leyes morales, no nos son impuestas por ningún ente, ni siquiera por Dios, él solo prescribe y tenemos libre albedrío, sino que nos las imponemos nosotros mismos a razón de voluntad en concordancia con el bien público y privado, actuando racional libremente, desde el reconocimiento del otro con deber y obligación personal para la individual libertad hasta la comunitaria.

Si queremos una sociedad más justa tenemos que actuar de manera tal que hayan fronteras que ni intereses cualquieras, ni leyes, ni políticos gobernantes u opuestos estén autorizados a traspasar.

De los derechos morales: soberanía, deberes, racionalidad de la concreta justicia para la paz. Sin tratar de confundir violencia legítima con ilegitima, la violencia sea cual fuere es detestable fascismo que intenta el que las leyes se hagan aplicables solo para el pueblo llano que siendo a la vez más débiles y más numerosos prescribe que necesitan ciertas restricciones que no alcancen ni tengan que ver grupo oligárquico poderoso alguno. Así en todo gobierno oligárquico lo esencial es que el pueblo no invada nunca la autoridad de los poderosos.

No con la idea fija de que podemos tener como deber el aliviar el sufrimiento humano, intentando la consabida "justicia social para la paz" de mejorar las condiciones de oportunidades con circunstancias y condiciones expresas también a los menos favorecidos, que aunque esto no forme parte de una obligación moral individual conforman en su conjunto la necesidad de la pluralidad reciproca humana, la mutualidad de los acuerdos para el Estado de bienestar total, es decir de las distintas clases sociales todas incluidas como el poder soberano de lo verdadero y legítimo de todo cambio, reforma o revolución necesaria para la paz.

¿Y, la creación a partir de la moral práctica de virtudes entusiastas por un mundo mejor posible?

Odio, odio y más odio ¿la conciencia desgraciada en Venezuela?

No una concepción acomodada de la verdad de acuerdo a unos fundamentos interesados y solubles en un medio preciso y restringido Así, con ésta visión se parte de la idea de que cada nación tiene derecho a elegir por sí misma y para sí misma la forma política de gobierno, de allí su derecho público e institucionalidad que considere más adecuado para su estado armónico de crecimiento económico y espiritual para su felicidad como una epistemología nacional para una ética y una gerencia en justicia.

Metafísica de las costumbre para la adecuada filosofía crítica del derecho.

Ahora, el problema planteado a los inevitables sistemas revolucionarios es el reconocimiento en lo interno y externo, no solo a un grupo de autoridad ejemplarmente probo, sino a la genérica incorporación conductual a la doctrina colectivista, la sociedad acción, en pensamiento, palabra y obra a través del sistema educativo con una pedagogía constantemente en reflexión hacia el logro de una conciencia posible como norma moral superior que otorga validez irrestricta a todas las leyes. La soberanía popular Leyes hechas entre suscritos acuerdos, devenidas del debate parlamentario con su necesaria oposición como acuerdos colectivos para el desenvolvimiento social en todos y cada uno de los ámbitos nacionales e internacionales.

El Estado de Derecho Docente ¿fin último de la historia?

Es irrefutable en el caso venezolano el surgimiento del empoderamiento desde el origen de la base del común ciudadano, o más académicamente como; la ontológico del poder popular , que despacha el poder otorgándolo democráticamente legitimo desde las raíces populares sujetas a la etnicidad, el empoderamiento del pueblo y su representatividad protagónica desde y con los de arriba, donde se trata de realizar la felicidad colectiva en función de la esencial doctrinaria que le prescribe genuinamente, "la justicia social para la paz" como lo señala oportunamente el finado Hugo Chávez, y, por ello una libertad necesaria de un código ético escrito en nuestras razones y conciencias.

La condición soberana actual, desde las apariencias del ésto o del aquello a la ciencia de la conciencia del la experiencia: fenomenología del espíritu absoluto del pueblo –pensamiento- en acción virtuosa, transformadora revolucionaria.

Por lo tanto, no habrá y no hay soberanía más que con una condición: no tener la efectiva eficacia de la eficiencia del ejercicio del poder público y de su oposición como norma a seguir en la contraposición del juego político, dialéctica útil mente necesaria que es acción a entender administrativamente en la cosa organizativa pública; la política y lo político como saber lo que es malo y lo que es bueno, para su transformación eficientemente propia y productiva.

Así pues las normas que fijan esas fronteras provienen del derecho natural conjuntamente paralelo en el marco cultural de socialización aunado a las nuevas y revolucionarias legislaciones, que en el caso venezolano es progresistamente inédito y ejemplar al desarrollo histórico en ciernes de una revolución socio-política administrativamente aceptando en común las normas como parte esencial del ser humano integral con una unicidad dentro de las diferencias.

Teniendo clara que la aceptación absoluta de la inviolabilidad de la libertad así entendida con sus derechos y disentimientos incluidos es lo soberano para la paz, y, no el poder por sí, y en sí mismo.

Viva la paz en acción de justa moral: Venezuela

Con ello es obligatorio que la razón pura tenga que someterse a la crítica de todos los sectores de la esfera social y, con ello preservamos una soberanía básica e imprescindiblemente independiente de la imposición de la voluntad de un grupo mayoritario o no, sobre otro.

Así la soberanía popular dejaría de ser una expresión sin sentido práctico y asistiría evolucionada a través de las adquisiciones históricas de las nuevas jurisprudencias vertidas en textos de constituciones suscritas entre iguales y opuestos a la paz mundial devenida de la justicia soberana, pero solo con éstos vitales preceptos orgánicos éticos.

Ética y derechos humanos para la paz con acciones-hechos lógico concretos, es lo que cuaja el progreso social espiritual de toda obra, llamase o no "mercancía o socialismo o capitalismo"

Los contratos sociales así aceptados en democracias participativas y protagónicas populares surtirían mayor efectividad sin destruir la virtud del electo gobernante ni de su adversario electoral, ni la de sus respetables electores como autoridades soberanas esenciales para fomentar y preservar la paz.

Necesario el Estado que dialoga critico y el pueblo es disciplinado a actividades didácticas desde el modelado de conductas, donde predomina este sistema de buenos vecinos --¿el Estado Comunal?-- unidos por un mínimo vinculo de niveles de organización social establecida e indestructible, donde no se impone la pulsión de lo que arbitrariamente tengamos que actuar y, en cambio nos proporciona los indicios y recursos casuísticos para comunicar lo que pluralistamente está ligado al sentir individual no privado, al sujeto colectivo necesario nacional, la libertad honesta, honrada y responsable.

¿Odio, odio y más odio, la consciencia desgraciada?

Lo jurídico moral en revolución Libertad al respeto y respeto a la libertad "Ser" para la paz. Derecho al psicoanálisis político: Venezuela

Con ello se fortifica la acción moral en una especie categórica de sistema político de gobierno. El Estado Moderno Social, incluyendo la familia como primera institución, el sistema educativo y las diversas relaciones de producción nacional que representan el promulgado Estado Docente. Una moral política para la conciencia posible para la justicia "Ser" de paz.

Creación: Dialéctica del pensamiento revolucionario

¿Formación del pensamiento en acción transformadora a virtudes, o el eterno retorno?

¡Viva la paz y el amor para la creación…!

Bibliografía Metafísica de las costumbres. I. Kant



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Alejandro Álvarez Osuna


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