Nace en Villa de Leiva, Dpto. de Boyacá-Colombia, el 10 de junio de 1786, hijo de Esteban Ricaurte y de María Clemencia Lozano, hija del marqués de San Jorge (Jorge Lozano de Peralta), quien había colaborado con los comuneros en la insurrección de 1781. Sobre esto último, es oportuno retomar esta causa pre-independentista de Colombia, ya que marco a los sectores sociales progresistas de la época; es un ejemplo emblemático el movimiento revolucionario de los Comuneros, iniciado el 16 de marzo de 1781 en la Villa de El Socorro, bajo el impulso de los sectores sociales de menores recursos económicos que, acompañados después en su marcha hacia Santafé, por los comerciantes, representaron una reacción contra el cobro excesivos de impuestos. Esta revuelta popular triunfante en sus inicios, reunió aproximadamente veinte mil personas, entre mujeres y hombres en la marcha citada; logró, además, sentar en la misma mesa de negociación a la representación monárquica española en Colombia y ver reivindicadas sus demandas a través de un acuerdo ( 32 Capitulaciones de Zipaquirá) que, posteriormente, fue desconocido por el Virrey de la época, quien arremetió salvajemente contra el liderazgo de ese movimiento, el cual, a pesar de la represión de que fue objeto, se convirtió en referencia histórica de lucha insurreccional; no solamente para Colombia sino también para el resto de la América rebelde. Vale enfatizar, que en estas coyunturas históricas y como en otras, surgen ideas y acciones de cambios.
Bajo este contexto insurreccional, cinco años después nace Antonio Ricaurte (1786), quien no presencio directamente estos acontecimientos; pero si obtuvo información de primera mano a través de sus parientes cercanos, su abuelo y tío; quienes si participaron. Ricaurte estudió en el colegio de San Bartolomé de Bogotá entre 1799 y 1804, y de manera autodidacta completó su formación académica; con particular énfasis, en las nuevas ideas y corriente de la Ilustración. Además, se vinculó al movimiento de intelectuales de Santafé de Bogotá a finales del siglo XVIII y principio del siglo XIX, resaltando las figuras académicas e insurrecciónales de Antonio Nariño, Camilo Torres; entre otros.
Destaca también, la participación directa de Ricaurte en lo acontecido en la ciudad de Santafé, hoy Bogotá, el día 20 de Julio de 1810, iniciado con una reyerta planificada y escenificada en el mercado principal de dicha ciudad, la que llevó a la convocatoria y realización de un Cabildo Extraordinario, convocado por el propio Virrey Antonio Amar y Borbón; quien presionado por los criollos conspiradores y en el marco de agitación y movilización de buena parte del pueblo presente en el mercado, fue aprovechado por este sector social a reunirse para discutir con el mismo Virrey sobre la crítica situación política que atravesaban España y sus colonias. Esta sesión se prolongó durante todo este día hasta las seis de la mañana del siguiente, arrojando acuerdos que el propio Virrey reconoció; como: La constitución de una Junta Suprema de Gobierno conformada por los integrantes del Cabildo y la entrada de la representación criolla conspiradora. Vale decir, que ésta no fue una Junta Popular Revolucionaria, por el contrario se mantuvo el reconocimiento de la autoridad del Rey Fernando VII, preso por las tropas napoleónicas; entre otros aspectos de la relación colonial. Pero sí, significó el posicionamiento de los blancos criollos en el poder gubernamental, que era parte de la estrategia trazada para lo cual aprovecharon la coyuntura, tanto internacional como local, dando el salto al poder político, porque el económico lo poseían, permitiéndoseles consolidarse como sector social hegemónico de la sociedad colombiana de entonces.
Ricaurte, contrajo matrimonio con Juana Martínez Camacho, sobrina del prócer tunjano Joaquín Camacho, quien le ayudó a entrar en la administración colonial con el cargo de escribano de cámara y secretario del Tribunal de Cuentas del virreinato. Vemos en aquel tiempo, a groso modo las circunstancias históricas que rodearon a nuestro martí y como criollo revolucionario ante el régimen colonial, logro ganarse la confianza para ingresar a las fuerzas militares de la República de la Nueva Granada; desde este momento su carrera militar fue en ascenso, donde participo en varias batallas, tanto en la Nueva Granada como en Venezuela, durante los años 1812, 1813 y 1814.
Es a partir del 20 de febrero de 1814, a raíz de la instalación del Cuartel General en San Mateo, cuando Ricaurte nuevamente se establece en este espacio con la convicción de contribuir en la liberación del acoso de las tropas realista, que para entonces eran superiores en hombres-armas y en logística. Por tal motivo, las batallas y combates suscitados en los meses febrero-marzo, fue de carácter defensivo, la topografía sanmateana ayudaba en esa estrategia. Además, Bolívar conocedor de su propiedad del Ingenio y resto de la población, hizo más factible esta defensa.
En el marco de estas defensas, Bolívar comisiono al Capitán Antonio Ricaurte y 50 soldados para la seguridad del parque de armas, pertrecho y pólvora. Durante el ataque realista realizado el 25 de marzo de 1814, Francisco Tomás Morales se apoderó del trapiche, y ordeno a sus hombres tomar por asalto el parque señalado; allí es donde el valor inmortal de Ricaurte expreso sus memorables palabras: "Id y decid al General Bolívar que pierda cuidado, Ricaurte le responde de que no caerá el Ingenio en poder del terror devastador de Venezuela" (Ver: Miramón, Alberto, Hombres del tiempo heroico, Bogotá, Emp Nacional de publicaciones, 1956, p 78).
Ricaurte, hizo honor a su palabra y escribió con su sangre una de las páginas más conmovedora de la historia militar y de liberación nacional de nuestros pueblos.
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