Maduro no toma en serio la crisis

La crisis se desborda. Cuando la revolución se diluye en el agua sucia del capitalismo emergen del fondo gentes o agentes, que habiendo hecho de chavistas condenan al comunismo desde la más supina ignorancia. Otros destapan sus complejos alabando las cualidades intelectuales de economistas como Francisco Rodríguez, un furioso liberal, o a Felipe Pérez Martí, expulsado de los planes de Chávez por Chávez, por incapaz y farsante ("la teoría de las expectativas positivas" ¡Uuy!!). O pueden emerger unas honestas palabras que brotan de esa agua turbia, clamando por soluciones pero a sus crisis personales, pidiendo que sean mucho más "ejecutivas" que las del gobierno con para con el país, pero mucho más ingenuas y risibles, debido a su bizarra honestidad.

Un amigo de aporrea escribe una "solicitud" a los países más prósperos que Venezuela, los cuales ofrecen "ayuda humanitaria" a los venezolanos, a fin de que sus intenciones solapadas por querer hacer la guerra de forma disimulada, cambie a "condiciones favorables" para los migrantes honrados; los cuales andan en busca de oportunidades honradas y verdaderas; para "salir adelante con sus proyectos personales y de familia".

Es una solicitud bastante loca pero original; no vi nada así en mi vida, hasta ahora. Si esta preocupación es seria, se trata de un caso extraordinario de candidez, pero ridículo. Ni el gobierno del Perú, ni el de Maduro, van a subsidiar un pasaje de avión que sea "razonable" para que la clase media desterrada por las circunstancias pueda hacer de sus "sueños de migrantes honestos" una realidad (uno piensa siempre en el renacer del gran sueño americano, justo cuando el racismo, el desprecio, el fascismo crecen como hongos de leche en el mundo); pero tampoco aquellos países receptores de migrantes venezolanos van hacer "lo posible" para que éstos honestos soñadores se sientan como en su casa. Y mucho menos van a otorgarles la nacionalidad o la residencia; ni siquiera "visas de turistas" por lo que uno ya sabe.

Dice esta persona:

"La ayuda humanitaria que solicitamos los venezolanos no es la presencia de elementos guerreristas o intervencionistas que puedan contribuir a la desestabilización social y política que ya tenemos… También se enmarca en ese concepto de ayuda humanitaria las facilidades, que los países que tengan la disposición de hacerlo, puedan darle a los grupos de venezolanos que hoy están emigrando… Eso significa, flexibilización para adquirir ciudadanía, ejercer profesiones y de integración en las sociedades hacia donde se dirija un inmigrante venezolano… También deben incrementarse los controles en los medios de transporte hacia otros países. Por ejemplo, un pasaje para Perú, que es uno de los destinos más apetecibles para los venezolanos hoy, está en el orden de los 70 millones de bolívares, una cifra difícil de obtener aquí en VenezuelaLos venezolanos que hoy se ven obligados a abandonar su patria por la situación planteada, no van a otros países a mendingar o delinquir, mucho menos a desplazar mano de obra… La primera idea que tienen es contribuir en la economía de esos países, con su trabajo honesto y aportando conocimientos y experiencias para de esa forma salir adelante con sus proyectos personales y de familia." ¡Socialismo pues!

Muy elocuente todo. Es el sentimiento pequeñoburgués más llano del migrante promedio venezolano… contemporáneo. En otras circunstancias me reiría del asunto, pero reamente es un drama trágico, del que vive en una revolución derretida e informe.

¡Primera vez que los venezolanos dejamos nuestro país de forma masiva, pensando en un más nunca regresar!, inclusive en "hacerse ciudadano" por allá; en echar raíces por fuera, por razones económicas y no políticas, pero sin mucho trauma.

Es interesante ver ¡cuánto de patriótico tiene el personalismo! de estos raros chavistas… cuán frágil resulta el patriotismo cuando no existen intereses nacionales (no nacionalistas) o de clases o culturales, sino personales; inclusive podríamos decir que "de clase", si consideramos a nuestra "clase pequeñoburguesa", media y baja, como la suma de los intereses personales, individuales, egoístas de muchos; que cuando muy colectivos, llegan hasta ser "intereses familiares". Habría que pensarlo bien, pero es un síntoma de descomposición.

Pero, no obstante, los más "pelabolas" siempre regresan. Porque no es lo mismo ser explotado y maltratado en Panamá que joderse en Venezuela, donde, por lo menos, no te afecta mucho la xenofobia.

El otro asunto es, que frente a este drama seudo trágico Maduro se pone a bailar salsa con Cilia en un acto público y televisado; que se burle de todos en la cara; de nuestros distintos dramas de vida (con intención o sin ella, o sea, por idiotismo), de los chavistas hambrientos orgullosos, de los hambrientos, de los niños sin zapatos de Sabana grande, de los enfermos que necesitan diálisis, frente a los que pierden tiempo y paciencia por conseguir efectivo, porque los mercachifles no cobran con débito los pasajes o el desayuno mañanero barato… Y también se burle de los migrantes que quieren realizar "sus sueños personales", asumiendo el presidente, que "migrar es un derecho que tenemos todos". Porque el presidente comprende, que muchos venezolanos tomen una decisión muy personal, asumiendo el presidente que "es algo natural" y que se ajusta a derecho, que con eso "no pasa nada extraordinario". Pero esa "clase media" (la pequeñoburguesas) que tanto sirvió de modelo social para el madurismo, ahora se va del país.

La migración se trata de un problema que va más allá del bloqueo, de la guerra económica y de las sanciones; se trata de que ya nadie -de todos los lados de los desposeídos, desclasados o no- puede creer en esta revolución… que lo desamparan desde arriba con desfachatez; ¡con disimulos! pero sin sutilezas… al tiempo que los "ricos ricos" son cada vez más ricos, y un pocotón de oportunistas arribistas y burócratas escaladores (muy vivos) se enriquecen de oportunidad: éstos lo tienen todo, y nosotros no tenemos nada. …Se trata de algo, que ni siquiera las cadenas nacionales, La hojilla, Zurda conducta y el Mazo de Diosdado…, pueden y puedan ocultar (¡Coño!, ¡bájense de esa burbuja, señores aspirantes!).

En la calle nadie cree que este plátano aplastado sea una revolución, ¡ese es el gran peo! Nadie cree en el pasado adeco-copeyano (hablo de los más viejos, que sabemos quién y qué es Francisco Rodríguez o Felipe Pérez), pero tampoco creemos en Maduro y sus promesas: lo único fuerte que ha nacido de las promesas de Maduro, lo único que ha perdurado en estos cinco años ha sido la paciencia,… pero ¡todas las promesas se han vencido!; el tiempo las ha vencido; les ha salido gorgojos, se han cortado o "picado".

Cuenta Maduro ahora con los jóvenes, por no poder engañar a los viejos. Los jóvenes incapaces de diferenciar lo malo de lo bueno, en socialismo y tampoco fuera de él; por incultos; por ignorantes y manipulables como si fueran rebeldes; sin saber los bisoños a qué desobedecen.

La juventud, por otra parte, es más exaltada que reflexiva; susceptible a las bravuconadas, al estilo enfático y simple del madurismo (ojalá no caiga en sus manos "Mi Lucha", porque no jodemos más rápido).

¡Qué tiene de rebeldía votar en unas elecciones burguesas, sin querer ver que somos manipulados por unos tontos, capaces de engañar y vender su país solo por sostenerse en el poder! Nada ¿Qué tiene de rebelde ser una aspirante más? Nada… ¡Rebelde el Che, ¿rebeldes? Bolívar, Fidel, Chávez, Chávez…!



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Marcos Luna


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