El Carnaval pre electoral y el futuro incierto

Nunca Nicolás Maduro no había hablado tanto de ser socialista ("nosotros los socialistas") como después de que Delcy Rodríguez confesó haber renunciado al PSUV para dirigir el partido Somos Venezuela, el partido del presidente ("movimiento de movimientos", o sea, otros MAS, el verdadero partido de gobierno). El fenómeno publicitario pareciera ser hecho para la conciencia: los que no crean en el socialismo votan por Somos Venezuela, formula socialdemócrata pequeñoburguesa-clase media para las elecciones, y el que siga creyendo en el socialismo y en Chávez el PSUV, fórmula clásica; así todos pueden votar por Maduro con la conciencia tranquila. Es por eso que Maduro no ha dejado de hablarle a los jóvenes incautos e incultos de ser socialistas.

¿Qué llama él socialismo? un gobierno que regala cosas, que reparte bonos en bolívares devaluados y devaluándose a la población; una población que vive en el desespero de poder llevar algo para la casa (un kilo de leche en polvo cuesta 300.000 bs., de arroz 150.000, un cartón de huevos 400.0000, un kilo de pasta, hasta 300.000 y siguen subiendo los precios, cuando no recibes la caja del clap); luego la "virtud" tecnológica del Carnet de la Patria, la llave para los bonos y el chantaje electoral; la caja del clap (o caja de Chepe) otro chantaje electoral y fórmula junto al Carnet para el control social de los más pobres.

Hoy, socialismo para Maduro es el Circo. En esta oportunidad socialismo son "las manifestaciones culturales", otra forma de disimular el efecto electoral del "Bono de Carnaval" y la invitación a distraerse del día día de las colas, los altos precios, la escasez de medicinas y de todo. Una "comparsas de colegios" en la Francisco de Miranda que salen a la calle a celebrar con alegría fingida el carnaval; carrozas oficiales "compulsivas", para "alegrar" a la ciudad (la alegría del caraqueño es parecida a la de un pueblo que sabe que no hay futuro, vivir como si fuera el último día); el Circo por todas parte para distraer por unos días a la población hambrienta y enferma (da mucha pena tener que argumentar lo mismo que la derecha oportunista, por tener un gobierno ineficiente e irresponsable, y tan tramposo que manda en nombre de Chávez y el socialismo).

Y luego de que pase el efecto narcótico del carnaval viene el chantaje de pedirle a la población chavista firmar el apoyo para un acuerdo inconsulto entre pícaros, hecho en secreto y de espalda a la población; con la otra derecha, la que va desde Primero Justicia hasta Acción Democrática, pasando por Copei, el MAS, etc., y todo en nombre del socialismo.

Lo que se avizora es incierto para este año y los otros que siguen. De ganar Maduro, la mitad de las promesas hachas no se cumplirán y la otra mitad se desvanecerán en el aire. Maduro realmente no sabe lo que hace. La inflación parece no importarle mientras tenga atada a la población con chantajes de hambre y necesidades. Parece no darse cuenta que los intereses capitalistas a la larga se impondrán sobre sus propios intereses personales presuntuosos y fatuos de ser el presidente de la paz y otras locuras napoleónicas. Que los que hacen la guerra económica son financiados por él mismo, a través de una burocracia cómplice y corrupta, mercenaria, y el sistema cambiario que sigue favoreciendo al robo y al saqueo; a la disposición manifiesta de gobernar junto a Lorenzo Mendoza y los demás sátrapas capitalistas improductivos parásitos de la renta petrolera. Parece que Maduro (parece) que no se da cuenta del porvenir del país; se los entrega en bandeja de plata a los capitalistas, al imperio, junto a una población mansa, ablandada de necesidades y de toda esta basura diaria de propaganda y chantajes.

Las presiones externas al gobierno no son nada peligrosas para él como el gobierno mismo, improvisando con su terquedad infantil, empeñado en una jaladera de bolas insólita al capitalismo, como un burro loco estrellándose contra una pared, creyendo en un arranque económico que nos beneficiaría a todos pero de manos con una oligarquía clasista y traicionera. ¡No se puede ofrecer todo a todos! Hay que hacer una revolución socialista, o si no entregarle el gobierno a los capitalistas.



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Marcos Luna


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