Luisa Ortega Díaz y Rafael Ramírez, traidores de 2017

Luisa Ortega Díaz y Rafael Ramírez se llevaron el reconocimiento como los más grandes traidores de 2017 y hasta hoy siguen atentando contra Venezuela.

Al chavismo de a pie no lo calla nadie. Ver video: https://www.youtube.com/watch?v=Vq1-BD7_61w

Imperios y embajadas invirtieron moneda extranjera en las ratas que saltaron del barco revolucionario, con la esperanza de confundir al pueblo y arrancarle votos al chavismo en la Constituyente pero se generó el efecto contrario. La inversión monetaria degeneró en pérdida y fracasó electoral de estos cadáveres políticos.

Justificar matanzas exigiendo elecciones ilegales no es una buena estrategia. Ver video: https://www.youtube.com/watch?v=TUrPjBq-pvs

Rata que salta del barco es todo aquel que abandona un movimiento político y empieza a mostrar una conducta difamatoria disfrazada de crítica que únicamente favorece al enemigo, y que a la vez aspira confundir a sus excamaradas para que copien el mal ejemplo de traición.

Estas criaturas no actúan así por error, ellos siempre saben lo que hacen pero el cinismo es parte de su libreto y del pacto secreto con el imperialismo y la burguesía. Con la excusa de que sólo quieren cambiar a los dirigentes revolucionarios por "nuevas caras" (sus caras), en el fondo buscan matar la revolución matando la esperanza del pueblo. Por eso hoy hablan disparates contra la Constituyente.

Pudiera decir nombres pero no vale la pena darles publicidad. El punto es que las ratas que saltaron del barco prestaron años de exhaustivos servicios de adulancia a la alta dirigencia del Estado. Callaron frente a los presuntos errores de gestión pública a cambio del goce de privilegios burocráticos y cierto protagonismo egocéntrico.

No faltará una lengua implacable que diga que fue por esa vía adulante que llegaron a esos cargos y se mantuvieron en ellos, a pesar de sus grandes fallas, tropiezos, debilidad ideológica, coqueteo con la derecha y gestión mediocre.

Moraleja: si el Estado revolucionario y sus dirigentes se vacunan contra la adulancia de hipócritas, evitarán que aparezcan más ratas que salten del barco.

Sugerencia: más vale un chavista de a pie con sólidos principios que te dice la dolorosa verdad cuando hace falta, en vez de un jalamecate que aplaude tus errores pero que mañana te odiará cuando ya no pueda aprovecharse de ti.

Necesario es tolerar la crítica y la autocrítica revolucionaria. Reimpulsar el Estado comunal para transferir más poder al pueblo y desburocratizar la construcción del socialismo. Sin duda la Constituyente es la gran oportunidad para hacerlo.



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Jesús Silva R.

Doctor en Derecho Constitucional. Abogado penalista. Escritor marxista. Profesor de estudios políticos e internacionales en UCV. http://jesusmanuelsilva.blogspot.com

 jesussilva2001@gmail.com      @Jesus_Silva_R

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