ANC Novísima Ley de Inversiones Extranjeras

Debe entenderse que de ahora en adelante las Inversiones extranjeras mejorarán para nuestro país en el sentido de que no se importaría dólares o divisas en efectivo sino en especie: en maquinaria y materias primas en lugar de divisas.

O sea, en lugar de importar dólares, por ejemplo, para luego comprar las máquinas en dólares, de una vez importaremos las máquinas y luego pagaríamos con los frutos rentables que su empleo pueda brindarnos domésticamente.

Eso está bien, pero, además debemos volver al keynesianismo original, cuando importamos mano de obra de excelente calidad, ya bien experimentada en labores técnicamente imprescindibles como complemento imprescindible de todo capital constante.

No podemos seguir poblando nuestro país con mano de obra no calificada que luego se instala y dedica, por ejemplo, a vender llamaditas desde celulares, a practicar el comercio informal, a ingeniárselas en todo tipo de labores no necesarias para el país, inclusive a labores irregulares en general. Tenemos un rollo de esta situación que no hace responsable a esa mano de obra improductiva sino a la libre importación de la misma-sin control de calidad-por parte de gobiernos que no previeron esa situación, muy mal asesorados en su momento, y, tal vez, hasta lo hicieron por atávicos sentimentalismos políticos mal aplicados.

EE. UU. Canadá, la misma Francia e Italia alcanzaron esos gigantescos y acelerados desarrollos industriales no sólo con nuestro petróleo y ricas materias primas, sino con las cuotas de científicos de primerísima calidad de origen alemán, personal tecnocientífico y científico que se repartieron entre sí. Eso incluyó a la misma Rusia soviética como triunfadora de la Segunda Guerra Mundial.



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Manuel C. Martínez


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