Cuba y Venezuela, dos hermanas "socialistas", se arreglan al modo capitalista

Cuba se define como una sociedad socialista y ellos, los cubanos que allá viven, casi todos, hasta izquierdistas discrepantes del gobierno, que los hay, eso creen y repiten. Por supuesto, abundan en el resto del mundo quienes esa misma actitud asumen y en Venezuela, como decimos por acá, hay de esos "como sorgo"; aunque debo advertir que, tal como están las cosas, temo que hasta ese refrán perdió vigencia, por lo que sería mejor para no equivocarnos, "como agua en la mar". Cada quien hace con su camisa un sayo si eso le parece, pero es como demasiado trillado decir que el capitalismo no es la mejor forma opción de vida que tiene el hombre, pero la que parece peor es el capitalismo de Estado. Este parece asociado a lo mohoso, ruina y corrupción. Es como repetitivo el arrume de fábricas cerradas por distintos motivos. Por eso sucede lo que sucede y revientan los escándalos por cualquier lado y le permite a Ramírez, ahora mismo, decir que "quebraron a PDVSA y buscan un chivo expiatorio", con lo que cree sacar su culo como la Fiscal Luisa Ortega, olvidando que él mismo ha dado pistas, como las dio Giordani, que eso viene desde lejos. Ramírez, en sus recientes declaraciones a Panorama parece haber olvidado lo que dijo antes, que a PDVSA la habían recargado con demasiadas responsabilidades y gastos siendo él presidente de la empresa; tal como Giordani mismo, cuando dijo haber advertido, "ya basta de la regaladera".

Por cierto, el marino oriental le atribuye género femenino al mar. Por eso, como Rubén Darío, habló de "Margarita que linda está la mar", que Sergio Ramírez usó para titular una de sus novelas, a aquel o al mar el marinero nuestro, el pescador, también así la llama. Quizás la compara con la madre y en eso tendría mucho de razón; quienes nacimos a la orilla de la mar, y de ella nos alimentamos en mayor medida, le vemos como una gran madre, la mar.

Para muchos factores del gobierno venezolano, estamos en socialismo; es una versión; por cierto, por algo extraño la derecha también lo cree y lo pregona, hasta más que aquellos; para más señas o audacia asegura que esto es comunismo; otra más modesta, menos morisquetera, sostiene que estamos en transición hacia allá. Y los pesimistas, que lo son ahora después de 18 años en el gobierno, se conforman con decir que esa es su meta y olvidan el inexorable tiempo transcurrido y la tanta agua que ha removido la mar. Pero otra especie asegura que estamos como estamos porque nos atrasamos en el ritmo después de muerto Chávez, para justificar muchas cosas como alcanzar un liderazgo entre tantos orates. Entre estos últimos están, cosa curiosa, gente que ha apoyado a quienes aparecen como presuntos corruptos en las investigaciones de Tarek William Saab.

Pero, aunque esos "socialistas" suelen ignorarlo cuando hacen sus propuestas, ofertas y hasta reclamos al gobierno porque no acelera hacia la meta que ansían, la que dicen ver allí mismito y hasta como por agarrarle la mano, y hasta convencidos por aquel mismo que les hace creer que hacia allá va mandado, el capitalismo predomina adentro, de una forma particularmente rapaz, cruel y tanto como en la forma de relacionarse entre unos países y otros, sin importar quienes sean. Es decir, cada uno parte de aquello de vender con ganancia y si no pagas, aunque sea a destiempo, lo máximo que llega, te embargo o quito lo que tienes. Esa es más o menos la lógica del capitalismo. Se produce, vende, intercambia para ganar, si no hay ganancia en nuestra intermediación y de paso no pagas, "adiós, que te vaya bien y cada uno por su camino", dame lo mío y toma tu tomate.

Una cosa sería el socialismo, cuando pudiera establecerse como relación determinante en una sociedad y además entre muchas y otra el concepto que de aquello pareció tener Hugo Chávez. Lo primero que se me ocurre pensar, porque no suelo solidarizarme de manera ciega con nadie porque eso sería montarme en una nube, construirme templo y forjarme dioses, ponerle límites al movimiento, a la vida, es que el comandante tenía un profundo sentimiento cristiano y esa visión suya le dictó una conducta acorde, llena de solidaridad, amor por el prójimo, que es ajena y hasta contraria al capitalismo. Pero los mares o las mares, están llenos de peces de distinta conducta.

Siempre he dicho, a las pruebas me remito, que el socialismo no es una propuesta emocional, moral, ante las injusticias por ellas mismas, sino por el desequilibrio que ellas crean a nivel de la especie humana y su ambiente. Los propulsores del capitalismo que, por ejemplo levantaron las banderas por el abolicionismo, no lo hicieron enternecidos de amor por los esclavos. Siempre recuerdo un fragmento del discurso de Abraham Lincoln, en la oportunidad de declarar la abolición, cuando pide a los sujetos o beneficiados por la medida que vayan y se busquen un trabajo donde reciban un salario que él llamó "justo". Se trataba de hacerles no solamente mano de obra, sino consumidores de lo que habría de producir la industria naciente. Hay en ello una actitud muy racional y en concordancia con las demandas del nuevo sistema y hasta cambio que reclamaba la sociedad.

Cuando Marx, en "Crítica al programa de Gotha", habla de "a cada quien de acuerdo a sus necesidades y de cada quien de acuerdo a sus capacidades", lo hace del reparto equitativo y equilibrado sobre las bases de las necesidades, sustentándose en la idea de la igualdad, porque cada individuo participaría en el proceso productivo en esas condiciones. Tanto que pone como premisa material para esa alcanzar esa meta, la que no planteaba para ya, sino cuando las fuerzas productivas alcanzasen su máximo nivel de crecimiento y desarrollo.

La lógica del capitalismo es producir para ganar, invertir para obtener el máximo beneficio, la máxima ganancia. En eso no hay amistad, hermandad que valga. El capital no puede darse el lujo de perder o agotarse pues eso sería infligirse a sí mismo una profunda herida y hasta sentar precedentes peligrosos. Si no pagas no tienes crédito ni participación en las ganancias. El obrero, en el capitalismo, trabaja por la paga, porque de ella depende lo poco que pueda adquirir para él y su familia y le pagan para seguir reproduciendo el sistema. El obrero no trabaja para otro por placer y el patrón mucho menos por caridad.

Esa es la lógica del capitalismo, estadio en el cual todos estamos inmersos y en buena medida obligados u obligados a cumplir sus reglas. Aunque no me guste, porque sé que me explotan y hacer lo que otro disponga, debo trabajar para el patrón, de lo contrario me vuelvo eso que los cubanos llaman un "cuentapropista" o sucumbo.

Por esa lógica del capitalismo, la refinería petrolera de Cienfuegos, en Cuba, hasta hace poco propiedad de una sociedad entre PDVSA y ese país antillano, en la cual la primera tenía un 49 por ciento, Según la nota periodística, por la incapacidad venezolana de cubrir la demanda de petróleo acordada con Cuba y la existencia de una deuda "por servicios profesionales y renta de tanqueros petroleros", el gobierno "socialista" de la isla antillana "tomó posesión completa de la refinería".

No veo la cosa mal, si la veo como es y no como me la cuentan o la cuentan los cuentistas de camino. Tratándose de una relación capitalista, así sea del 51 y 49 por ciento, si la deuda del socio llega a un nivel superior al valor de sus acciones, beneficios y además se declara "en quiebra", lo lógico del capitalismo, y así pasó, es que el otro socio se quede con el chivo y el mecate. Lo que no sería así, si la relación fuese de verdad socialista, como se asumen las cosas de ese tipo en la familia nuclear o mejor dicho, en el cogollo entre mamá, papá y los hijos y, eso, si allá dentro las vainas tienen rasgos como socialistas o entre iguales.

Esa vaina de "hoy por tí mañana por mí", no forma parte del credo capitalista.

Por cierto y perdonen la digresión, consultado el canciller Arreaza sobre el asunto, respondió no saber nada, lo que tiene también una lógica perfecta, no la del capitalismo que es rapaz, pues él y Jaua siempre andan como distraídos o a lo Úrsula Iguarán, buscando la vida en las paredes agrietadas por el tiempo.

No es innecesario advertir que la noticia de lo acontecido con la refinería de Cienfuegos, inserta en Aporrea, según el texto, está confirmada en Granma, el diario oficial cubano.

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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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