Crítica ácida

Reflexionemos toño

No son líderes ni porque a cada uno lo siembren como "retoño". Basta oír a integrantes de la dirección adversaria al socialismo siglo XXI venezolano, para darnos cuenta de sus frecuentes desaguisados verbales, extraviados en lo que significa ser conductor de masas. Carentes de preparación política convincente, atropellan la ética que merecen los cargos públicos, con incontinencia verbal cargada de críticas insustanciales.

En el ámbito oficialista parece algo tardía la reacción del gobierno, a fin de combatir la fiereza de la guerra económica nacional y el cerco financiero internacional que sufrimos. Hay medidas acertadas o mediamente correctas, a la administración socialista la salva la torpeza de la oposición al servicio del pitiyanquismo, y "por más que se tongoneen, siempre se les ve el bojote", frase criolla rediviva por el inolvidable Hugo Chávez.

En materia de precios la expresión "¡TOOOOÑO, ESTO NO SE AGUANTA", escandaliza, horroriza y enferma a compatriotas de cualquier edad. Sólo un férreo ajuste sancionatorio y penalización a especuladores, con elevadas multas sin mediación de gestores o comisionistas, y sin rebajas, será lección para la corrupción empresarial y politiquera, que nos desestabiliza.

Activar fiscales para averiguar "in situ" y con testigos, por qué imponen precios inmisericordes. Denunciar en el momento de la compra, y revisar con presencia de autoridades si se justifica la ganancia del expendedor, es comportamiento que daría ejemplos de eficacia gubernamental, en lucha por la honestidad revolucionaria, puesta en entredicho, pese a la eficaz campaña de castigo a corruptos y corruptores.

Los aumentos de precios van por el ascensor, y las remuneraciones salariales por la escalera, pese a ello factores opositores no han podido lograr peores consecuencias, debido al carácter pacífico del pueblo mayoritario, y la habilidad para descartar la mala fe que ostentan los explotadores, quienes aplauden la hiperinflación sembrando desesperanza en toda la sociedad.

Desafiantes y altaneros, y llenos de amargura, propagan que la lucha gubernamental no sirve, deseando se presente una explosión social. Desencantada, la población opositora intuye que sus dirigentes, al no presentar planes concretos de gobierno, no son instrumento válido para sacar adelante al país. La dirigencia adversaria a la revolución socialista inspira desconfianza, por la violencia terrorista a que nos sometió su conducta.



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Luis Sánchez Ibarra


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