El escándalo del sacerdote gay en TV

Uno de los momentos más grotescos de la televisión venezolana lo protagonizó quien fuera un alto funcionario y en plena rueda de prensa hizo afirmaciones contrarias a la Constitución, la cual protege el honor y la reputación de las personas así como prohíbe la discriminación y la incitación al odio y al desprecio. Fue el caso del Padre Piñango en el Hotel Bruno.

Recomiendo al actual Fiscal General no repetir este error de otro que pasó por ese cargo.

1. Si matan a un cura gay y esto se vuelve llamativo como noticia, no se sume usted a la cloaca mediática, no delire junto a los periodistas amarillistas durante TV en vivo, no monte una rueda de prensa alucinógena para reconstruir los hechos detallando innecesariamente descubrimientos criminalísticos tales como evidencia física en partes anatómicas íntimas de la víctima, no describa sus prácticas homosexuales con el travesti que le dio muerte. No haga de la homofobia un medio para incitar al odio contra la Iglesia Católica o la sexodiversidad.

Agrego otras recomendaciones.

2. Caso Danilo Anderson. No ponga todos los casos de importancia nacional en un solo fiscal, aprovechando que es valiente y revolucionario romántico. Más bien intente crear un grupo de fiscales con estas virtudes. Si sólo tiene a un hombre para hacer el trabajo riesgoso contra peligrosos delincuentes de cuello blanco, bríndele protección a su vida porque esa es su obligación como jefe. Sepa que si no lo hace, la burguesía terrorista asesinará a ese fiscal y usted será corresponsable por esa muerte en la modalidad de "comisión por omisión", eso que el Derecho Penal describe como negligencia o incumplimiento de deberes elementales en el cargo (dar seguridad a subalternos). Si a ese fiscal valiente se lo matan, no genere usted (por hambre de fama) un loco escándalo mediático con imputaciones a famosos opositores y testigos estrellas, para 1 año después decirle al escritor de este artículo que usted no tiene pruebas para acusar en juicio penal (que no quiere que le den palo en el tribunal), y que por lo tanto decide archivar el caso fuera del lapso. Ni tampoco, para justificar su mediocridad, diga que tiene el visto bueno del Presidente.

3. Si explota un golpe de Estado, defienda la Constitución con pantalones. No se limite a una declaración oportunista en televisión a favor del gobernante derrocado, basada en el cálculo político de que el golpista no le dará apoyo. Aplique el artículo 285 constitucional, o sea, ejerza la acción penal (acusación) contra todos los criminales en el golpe. No repita el error de darles sobreseimiento a los golpistas en el sótano de Miraflores porque regresarán meses después con un paro petrolero. No ratifique en sus cargos a fiscales o directores del MP públicamente alzados contra el Gobierno porque a la larga se convertirán en dueños de usted.

4. Caso Luisa Ortega. No haga "maniobras" para que le suceda en el cargo una persona que sea su amiga íntima, paisana y compañera de bufete, pero a sabiendas de que es totalmente insolvente en lo profesional y moral para ser Fiscal General, pues tarde o temprano esto causará severos daños al MP y a Venezuela.

5. En caso de que su corazón sea adeco, no contagie a la institución, absténgase de hacer festejos con adulantes que convaliden su enfermiza egolatría, no se embriague ni escriba libros mediocres con autobiografías ridículas y megalómanas, absténgase de instaurar la trata de blancas con sus empleadas, procure entrar y salir del cargo con la misma esposa; modere su anticomunismo, aplaque su mitomanía. No auspicie la persecución contra chavistas de a pie.

6. No ande hablando estupideces ambiguas en TV para tirarle besitos a la burguesía, calculando (como siempre vez) que lo adopte cuando "caiga la revolución chavista". Hable claro y sea responsable con la Patria, con la Constitución y con el pueblo. Recuerde que traidores e hipócritas siempre pagan por sus bajezas, a veces confinados al basurero de la historia, y otras con síndrome de manos temblorosas (Parkinson) que delatan cargos de conciencia. Si alguien denuncia su conducta, entienda que no es nada personal y no lo odie.

7. Si no puede cumplir dignamente sus tareas, váyase a una embajada y vegete allí por años. En fin, si toda la vida usted ha sido un adeco oportunista, fondos y amigotes no le faltarán para viajar por el mundo.



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Jesús Silva R.

Doctor en Derecho Constitucional. Abogado penalista. Escritor marxista. Profesor de estudios políticos e internacionales en UCV. http://jesusmanuelsilva.blogspot.com

 jesussilva2001@gmail.com      @Jesus_Silva_R

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