Los esperpentos de "Calma Pueblo" y el humorismo "rebelde" de la (de)generación de relevo de locutores venezolanos

Los adefesios del programa "Calma Pueblo", transmitido por La Mega 107.3 MHz (antigua Éxitos 107), hicieron gala de su "inventiva" al exponer al escarnio público a un infante de siete años, el pasado 19 de septiembre. La vomitiva bazofia radiofónica de un humorismo "poco comprendido", según ellos, obró con premeditación y alevosía al formular interrogantes fuera de lugar a un niño que apenas podía disimular sus nervios ante el apremio de las tres voces: "¿Qué te parece que en un país petrolero no haya gasolina?"; "¿Eres opositor u oficialista?". Una retahíla de necedades que no deberían inquirirse a un chamo que apenas empieza la vida. La guinda del pastel de este infame trío de La Mega fue cuando el "entrevistado" respondió que deseaba ser como Cristiano Ronaldo, el célebre futbolista luso, y la fémina del combo espetó un despectivo: "¡Ah, gay!". Lo pretérito, a todas luces, es un estridente indicio de la decadencia del oficio de la locución en este país.

La emisora en cuestión, La Mega, publicó un comunicado relacionado con la patética actuación de los idiotas de "Calma Pueblo", el cual aplaudimos (*); entre las numerosas frases de su contenido, rescatamos ésta: "(...) [La Mega] reitera que ni alentaremos ni aceptaremos que mediante un uso inadecuado del lenguaje se promueva la discriminación por razones de sexo, raza, credo, orientación sexual o posición política en nuestra emisora (...)". Sin duda, los delincuentes del micrófono de "Calma Pueblo" hacen apología de la intolerancia, no sólo hacia los "oficialistas" (con ídem desdén que lo articula la ¿locutora?) sino también hacia la comunidad LGTBI. La respuesta de la estación deja en ridículo al mismo equipo de "Calma Pueblo", que se explayó en otro ¿comunicado? y lo encabezó con un yerro de mega-burros propio de cierta gente "sabia" y sifrina de la radio comercial juvenil caraqueña: "Queremos pedir disculpas (...)". Que sepamos, el que hundió las extremidades carece de moral para "pedir disculpas" a nadie, por el contrario, el infractor es quien está en el deber de ofrecerlas o "pedir que lo excusen". ¿Nos vamos entendiendo, muchachitos? Y antes de esa pifia lingüística de novatos, se puede leer en el texto esta "perla": "Después de varias horas de reflexión (...)". Mon Dieu! ¿Les fueron necesarias varias horas de "cavilación" para caer en cuenta de que habían puesto una enorme torta, mentecatos de "Calma Pueblo"? ¡Se pasaron! Una de este par: o ustedes son muy idiotas -y por eso les costó en demasía "asimilar" el asunto- o son tremendos caras de tabla. ¡No hay de otra!

Más adelante, "Calma Pueblo" afirma: "(...) pedir una disculpa [sic] oportuna y rectificar tiene que ser la acción de cualquier ciudadano que aspira a un mejor país [¡!] (...)". Un mejor país no se construye pidiendo disculpas en vez de ofrecerlas, les recordamos. Hablan de "rectificación" pero después de la aberrante ¿entrevista? al niño y el posterior escándalo, uno de los locutores defendió que su compañera haya tildado de "gay" al infante (**). ¿Y entonces? En sí, el lenguaje del comunicado no se corresponde con el de una rectificación. ¡No limpien porque empañan! Unas líneas más abajo, el triunvirato de chachalacas de La Mega hace derroche de su "humildad": "(...) También es menester agradecer a todos por su solidaridad [¿?], por su fidelidad todo este tiempo, por convertirnos en la principal referencia [¡!] de la radio juvenil en Venezuela (...)". ¡Caray! ¿Habrá gente que secunde que a un chico de siete años lo sometan a semejante humillación a través de las ondas hertzianas? ¿Opinarían igual si sus hijos fuesen las víctimas? ¿Qué tipo de padre o madre puede convalidar algo así? Quizás aquel adulto disociado que avala la asistencia de sus vástagos a protestas criminales y violentas, verbigracia. Y si ustedes, estraperlistas de la comunicación de "Calma Pueblo", son la "referencia" de la radio juvenil en el país, pues eso significará dos cosas: que ese medio -en el ámbito nacional- ya se desplomó en los predios de la mediocridad superlativa y que una porción de los púberes (y no tan mozos) de esta nación está muy mal de la cabeza, si los atisba a ustedes como "paradigma". ¡Así de sencillo!

El último tramo del panfleto de justificaciones de "Calma Pueblo" contiene frases peligrosísimas a las que debemos poner atención. Ésta es una: "(...) Gracias en especial a Beatriz y José Alejandro, padres de Alejandro, el niño con quien conversamos el día del incidente [sic], por llamarnos de nuevo en este momento para ratificar su apoyo incondicional (...)". C'est-á-dire, como los padres de Alejandro apoyan la barrabasada que los locutores cometieron en detrimento de su retoño, "Calma Pueblo" se libra de culpa y el rollo queda zanjado. ¡Qué bello! Peor aún. Los progenitores del chamo se ufanan del maltrato verbal que recibió su hijo, en vivo y directo, e incitan a los agresores a que reiteren su licenciosa conducta con otros niños, niñas y adolescentes. ¿Eso hay que aplaudirlo? ¡No! Los padres no son dueños de sus hijos y no se puede permitir este tipo de conductas irresponsables por parte de los representantes; si los progenitores infringen la ley por una "gracia" como ésta y, encima, ofrecen su respaldo a los perpetradores, deben ser sancionados de manera muy severa por los organismos competentes. Hay que sentar un precedente. Esto fue un acoso criminal que rebasó todos los límites de un formato nocivo que ha devenido en literal basura para los oídos.

LA "ESCUELITA CHATAING", EL HUMORISMO DE ÉLITES Y LA RADIO BURGUESA QUE LUCHA POR LA "DEMOCRACIA"

Lo de "Calma Pueblo" es la consecuencia de años de banalización y desidia en la radio comercial venezolana; este fenómeno se acentuó hace dos décadas -con la erosión del modelo participativo- y tuvo su punto de inflexión con el arribo de la Revolución Bolivariana en 1999. Cuando los medios de comunicación de la burguesía asumieron el rol político activo en la conspiración, gracias a la incompetencia de los partidos tradicionales, las estaciones juveniles fueron la vanguardia de la movilización reaccionaria, cuyo cénit fue en 2007. Ese año, la oligarquía utilizó a algunos representantes estudiantiles para tratar de derrocar el proceso bolivariano y se emplazaron en el escenario dos detonantes significativos: el vencimiento de la concesión de Radio Caracas Televisión (RCTV), el 27 de mayo, y el referéndum de la Reforma Constitucional, el 2 de diciembre. Antes del golpe de Estado de 2002, personajes nefastos de la radio, como Luis Chataing, obtuvieron amplia difusión en canales de televisión como Venevisión. Él, como evidente títere de la plutocracia, sirvió de puente entre la burguesía y el público juvenil, con el propósito de ganar a los adolescentes para la lucha contra el chavismo; Chataing era una especie de "superstar" entre los chamos de las capas medias y había sido animador de "El Monstruo de la Mañana", espacio insignia de la extinta 92.9. Conocido por su pertinaz y pésima imitación de Jim Carrey, en muecas y chacotas, Chataing estableció un esquema de comedia que caló en un vasto colectivo de púberes y no tan púberes de Venezuela; la obsesión adicional de ser un David Letterman "'á la vénézuélienne" lo posicionó en los medios locales e inauguró un lamentable estilo de hacer "humor", que al principio pivotaba sobre las vicisitudes fútiles de los 1990 y más tarde se enfocó -principalmente- en el antichavismo visceral. Es lo que hemos denominado, desde hace rato, la "Escuelita Chataing" y sus abyectos derivados que pululan por el espectro radioeléctrico, la prensa escrita, el ciberespacio y los recovecos teatrales de los "stand-up".

Chataing encarna la masiva degradación del humorismo de las élites en el que la orfandad de creatividad es abrumadora; la descalificación de la otredad por chavista, negra, pobre u homosexual, es la hebra dirigente de la ira oligárquica y pitiyanqui. Detrás de ese ¿humor? que es calificado de "rebeldía" contra el sistema, se esconde una kilométrica amargura que detesta comprobar el bienestar del "hoi polloi" en Revolución. Sí, el humorismo es una herramienta de combate político y nunca es cándida: la plutocracia la manipula con el fin de perpetuar su hegemonía y explotación. La izquierda la usa para la liberación de las conciencias. La narrativa de "Calma Pueblo" es un subproducto de la "Escuelita Chataing": una caterva de advenedizos sifrinos que chapotea en el analfabetismo funcional y la chatura discursiva; una constelación de zopencos que reprobaría el examen de cultura general más elemental. Voilá! Es que vilipendiar a Chávez o a Maduro es el pasaporte al "éxito" de cualquier idiota, sea en el "humorismo" del monólogo insolente o la "locución" del cateto ¿irreverente? de la Sociedad Sambil. ¡Qué desgracia!

La radio burguesa presume de su "independencia" y hasta la 92.9 proclamaba ser "100% libre" (¡!), aunque no hay esclava más servil del Gran Capital que la radio comercial. Ésta depende de los que pagan los espacios publicitarios y la libertad de expresión existe hasta que entras "en conflicto" con los intereses de los anunciantes. La payola es otra arista de la dictadura de la guita sobre las emisoras "libres". En otras palabras, los lacayos más sumisos del capitalismo esgrimen que nos van a "liberar" del gobierno "opresor" del chavismo. ¡De risa! En conclusión, la (de)generación de relevo de locutores de la "Escuelita Chataing" continuará su precipitación inexorable en los índices de credibilidad, persistirá en papelones vergonzantes como el rastrero "bullying" a Alejandro y fracasará en sus estratagemas de berrinche contra el proceso bolivariano. ¡No se colmen las jetas del vocablo "pueblo" si nunca han pisado el centro de Caracas!

-Locutor, productor y guionista. Certificado 26950 (UCV, 1995).

P.D. Como profesionales de la locución, desde 1995, nos indigna el trato denigrante de los mamarrachos de "Calma Pueblo" a un infante de siete años. Literalmente se pasaron por el forro toda la normativa de la Ley Orgánica de Telecomunicaciones; la Ley de Responsabilidad Social en Radio, Televisión y Medios Electrónicos; y la Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes. Los locutores de verdad conocemos toda la estricta legislación al respecto y sabemos cuáles son las líneas rojas; incluso por sentido común, esperpentos de "Calma Pueblo", un niño es sagrado y hay que actuar en concordancia. ¡Ustedes no son colegas nuestros!

(*) Nos parece sensato el comunicado de La Mega y merece nuestra plena adhesión, no obstante, no podemos omitir la responsabilidad de la estación al permitir que sujetos no cualificados estén frente a los micrófonos. Unión Radio, casa matriz de La Mega, es una pieza del rompecabezas comunicacional burgués.

(**) Si Alejandro en su adultez quiere ser "gay", ello será su elección y se le respetará. Ningún desalmado tiene derecho a determinar el porvenir de su sexualidad o atacarlo por ser entusiasta de un futbolista en particular.

-Fe de errata: en nuestro ensayo sobre Catalunya, el término correcto que quisimos expresar fue "identitario", que es una palabra formada a partir de "identidad". Ofrecemos disculpas por el lapsus cálami. ¡Viva Catalunya independiente!



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Adán González Liendo

Traductor, corrector de estilo y locutor

 elinodoro@yahoo.com      @rpkampuchea

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