Paz con capitalismo y el problema de la producción

La historia del capitalismo se resume en el ensayo: "La llamada acumulación originaria del capital". En la edición de FCE es el capítulo 14 del primer tomo de "El Capital" de Carlos Marx. Dice el filósofo Néstor Kohan que este debería ser el primer capítulo a leer del primer volumen de la obra de Marx para poner en contextos y entender el resto. De hecho es el más histórico de los capítulos, se trata de la historia de la acumulación originaria del capital, nada romántica, por cierto, cargada de una violencia atroz. La acumulación del capital habría sido posible gracias al crimen, a un estado de presión y represión; despojo; cárcel, muerte y explotación inmisericordes. Además es la historia de muchas de las formas jurídicas modernas (la ley de vagos y maleantes en este país fue, hasta hace poco, una herencia de esa tradición). Estas instituciones jurídicas justifican casi todos los privilegios de clase conocidos: la gran propiedad privada, el latifundio, el liberalismo económico, la especulación. Y se muestran en muchos casos como leyes naturales, anteriores a la misma historia.

Claro que en el mudo capitalista para los países más avanzados y ricos del mundo esa situación ha mejorado, al pasar el tiempo. Pero ha prevalecido la misma actitud y la lógica del despojo; los males que ocasiona solo se han desplazados de sus territorios o de sus pobladores a otro territorios y a otros pobladores. Es el caso reciente de los migrantes de la Europa oriental hacia Inglaterra. Trabajan en Inglaterra, en una tierra "civilizada", sin embargo viven en un régimen de explotación primitivo, sometidos al chantaje de la deportación, vejados, violadas las mujeres y explotados por los nacionales, muy orgullosos de su condición de civilizadores del mundo y de su reina.

Las mejoras económicas de los capitalistas es a costa de la misma explotación de siempre; un "ahorro significativo" con la fuerza de trabajo barata, pero fruto del chantaje de la deportación, de la manipulación de leyes hechas para doblarlas al servicio de los ricos, mientras sus líderes se hacen los pendejos. Lo mismo pasa con los braceros mexicanos y guatemaltecos en los EUA, extorsionados en los campos fronterizos con México. En México, con las Maquilas y los ejércitos de gente desempleada, más las leyes de "promoción y protección de las inversiones extranjeras", en la misma frontera pero del otro lado. Pasa en casi todas los puertos libres o zonas francas con regímenes especiales, liberados de toda regulación. Pasa en el famoso Shandong, en China, donde algunas empresas han debido colocar mallas al entorno de sus edificios para evitar que los jóvenes y mujeres explotados no se suiciden; nadie los obliga pero les niegan todas las alternativas a la explotación. Esa es la tendencia actual, dentro de un sistema tan competitivo, volver a capitalismo salvaje pero en otros ámbitos y con otros protagonistas. Hay que explotar el trabajo humano de forma más eficiente y contar con muchos desempleados que sustituyan a los muertos, enfermos, viejos y rebeldes.

Además, el capitalismo actual ya viene con su sedante incorporado para el dolor: el cine, la televisión, las redes sociales, los noticiarios y demás melodramas. ¡No hay paz en esto, solo estupidez! Lo que Maduro llama Paz es estupidez, y muertes "por lotes": contaminación, enfermedades físicas y mentales, endémicas, violencia delictiva y de todo tipo, epidemias inducidas por la pobreza extrema y por la ambición de los laboratorios farmacéuticos, asesinatos masivos por las guerras pacificadoras, crímenes raciales. Todos estos mecanismos existen para optimizar el rendimiento capitalista, no para la PAZ de nadie.

¿Qué creerá Maduro que es la Paz capitalista? ¿La antesala del paraíso? …. Si hay una cosa que molesta es la manipulación del concepto PAZ. Paz es una concepto impreciso, tan vago como el de Libertad, como decir Democracia, o Inteligente, Belleza,…, Productivo, producción. La Paz por sí sola no significa nada porque no tiene un valor universal claro; es un pretexto, el cual, acompañado de alguna otra carta sirve para ganar un juego de naipes, una guerra, un juicio,… o unas elecciones, como es el caso de Maduro y sus candidatos ¿Para la paz el capitalismo?

El hecho de que ahora no se estén "saqueando" los supermercados no significa que el supermercado no te esté "saqueando" a ti y mí, como cliente o como ser humano. Y es eso lo que pasa con el capitalismo; el que tú no estés asaltando un banco no significa que el banco no te explote y se esté robando tu dinero todos los días (Ahora mismo los bancos se apropian de tu dinero, en una especie de corralito a lo Argentina). En el capitalismo la violencia es cotidiana, pero se ejerce en una sola dirección, y a eso nos acostumbramos, a ser explotados, humillados, vejados, robados "legalmente". Eso hace la diferencia. Y cuando no es así, la "reacción" a esa violencia "institucionalizada" en las leyes, es llamada delincuencia o terrorismo, etc.

Bien, esta es la Paz por la que lucha Maduro: la paz de la resignación, sin justicia social, sin socialismo.

Producción es la otra "imprecisión" que le sirve de pretexto al presidente. Él habla de producción como si producir fuera siempre algo positivo o algo bueno en sí mismo. Producir oro y diamantes a costa de la devastación de selvas y bosques, de secar o contaminar con cianuro las fuentes de agua, de los ríos importantes de este o cualquier otro país, es un disparate. Igual pasa con el petróleo. Si no fuera la única fuente importante de divisas, el producirlo y quemarlo representan un foco de corrupción importante. También la producción intensiva de carne de res, de biocombustibles a través de monocultivos, la producción de alimentos intervenidos genéticamente por el uso de agroquímicos y la tenaz contaminación de los suelos alquilados o robados.

Paz sí, presidente, pero con socialismo y sin capitalismo. Pero la única manera de conquistar esa paz es luchando, que no es ese el caso de José Stalin, él se aseguraría de que eso no fuera posible. No se puede luchar por el socialismo si el gobierno nos ata de manos y nos engaña; falta que nos aprese y nos envía a Siberia, digo al Dorado.



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Marcos Luna


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