Política y cultura liberadora y creativa para la transformación social del siglo XXI

Como parte de los problemas que se presentan en la política y la cultura concretamente, se ubica la estructura, la institución, con sus contenidos y organización. Son estructuras e instituciones donde se manifiesta, en el comportamiento y funcionamiento, lo oculto, la continuidad con su fundamento de un contenido convencional, conservador, con algunas excepciones de momentos de permisos creativos o de asesores expertos. Es una orientación contradictoria, proveniente del siglo XX que fue novedosa y transformadora en su época y ahora en este tiempo es negadora, más sustentada en la cultura convencional, conservadora, identificada con la cadena de la opresión que impide la libertad para la transformación que es lo nuevo con la creatividad.

Son estructuras del estado cerradas, donde opera una cultura conservadora que se hace manifiesta y se identifica por la carencia de libertad para la creatividad, la transdiciplinaridad e interdisciplinaridad, con ausencia de construcción colectiva a partir de la construcción singular. Carecen de apertura y son negadoras de relaciones horizontales, escasez de integración abstracción, ideas, teoría y praxis productiva-creativa. Se mantienen distanciadas de los problemas de la ciudadanía, con sus soluciones e incorporación de desarrollo poblacional y espacial con tecnología integrada, con simulaciones de proyecciones a corto, mediano y largo plazo, en beneficio de la ciudadanía de una nación.

Necesaria es la incorporación de una política y cultura liberadora y creativa que transforme en el tiempo lo existente, asumiendo el cambio histórico que amerita el siglo XXI. Implica intervenir la política y sus instituciones, de nuevas visiones creativas, sustentadas en otros pensamientos filosóficos, políticos y estructuras con otra organización, que respondan al siglo XXI. Son otras posibilidades con la mirada integral, singular, sectorial y colectiva, que ubica su atención en el ser humano.

Es un pensar, hacer y compartir de la política y cultura liberadora y creativa, contentiva de la estética y el arte, de cada sector, en interconexión con los restantes sectores, que tiene como centro de beneficio el ser humano, singular y colectivo, en su existencia, la vida. Necesaria es la libertad para la experiencia creativa con la pluralidad que permite la diversidad, el antagonismo con la permanente contradicción para la creación, el agonismo con el problema y conflicto, que supera los simples consensos, su adversario en el probarse unos a otros y la convivencia en el compartir.

Lo nuevo del tiempo presente no niega el tiempo pasado dentro de una política y cultura que apoye y promueva el cambio, para que sea un hecho la consolidación de una sociedad apoderada de una cultura de la liberación y creatividad para la transformación, como verdad, de una sociedad, de un país. Una política y cultura liberadora y creativa dispuesta a desplazar las afectaciones humanas referidas a los temores, el ser sumiso, obediencias, lineamientos y dependencias. Una cultura de liberación y creatividad constituida y comprometida con poner en acto la voluntad de poder para solucionar problemas, asumir el agonismo con el antagonismo y transformar en favor de la independencia creadora y autonomía humana singular y social, que contiene lo sectorial y colectivo.

Indispensable es la formación en una comprensión del hecho político y la cultura liberadora y creativa, desde la mirada integral, con su estética y arte, urbanismo, ciencia, economía, salud, ambiente etc. Amerita de una comprensión del tiempo pasado, de su tradición y traer al tiempo presente para confrontar e intervenir, propiciando un encuentro de lucha para que surja lo nuevo. Una lucha creativa y productiva para la transformación en todos los campos de la sociedad: salud, educación, economía, urbanismos, ambiente, recreación etc.

Una lucha, un enfrentamiento que es formación a partir del encuentro, de mundos con sus tiempos, de culturas que es el pensar y hacer humano, de lo que fue, lo que es y lo que será la vida, la existencia. La lucha amerita tanto la previa comprensión de la cultura del tiempo pasado, como una interpretación, confrontándolo con los problemas de lo concreto de la existencia humana del tiempo que se vive en el presente, singular y del colectivo, para aplicarla, que es hacerla obra fáctica. Aplicación es hacer la nueva producción creativa en obra humana, social-urbana, estética, que es lo que consolida la cultura de una nación.

Las obras, provenientes del pensar y hacer, prueba de la verdad como transformación de una tradición, de un pasado, que es la aplicación producto de procesos creativos en favor de la construcción y transformación humana, forman parte de los documentos históricos de las civilizaciones. Son documentos que hablan de la libertad y creatividad de los seres humanos de la época con su tiempo y ubicación espacial, local comunitaria, municipal, estadal y nacional. La creatividad es instalar la obra nueva, que previamente no está, emanada de una lucha en el tiempo y esfuerzo personal, singular, grupal, sectorial y colectivo de la sociedad. Es una lucha que significa ir cambiando, creando lo nuevo para consolidar la cultura liberadora y creativa, propia de una política del siglo XXI con Democracia Constructiva y Transformadora.

La obra es la concreción de la otra cultura liberadora y creativa, que supera la cultura conservadora y convencional de la cadena de la opresión. Es innegable la presencia y comprensión del hacer humano, con sus obras, que en otra época fue liberador y creativo, que le perteneció a su tiempo presente con su propia estética y arte, urbanismo, economía, salud, educación etc. y que paso a otro tiempo pasado, sirviendo de referencia del devenir en el horizonte, del tiempo de ahora. Es una comprensión posible, gracias a que se hizo presente el obrar humano en ese tiempo, ahora pasado, que puede ser pertinente, con sentido de verdad como transformación, a la interpretación y aplicación con el obrar creativo y producción humana en el siglo XXI.

Es una compresión que puede ser posible a partir del diseño hermenéutico, en permanente estado de apertura que no olvida lo que fue la tradición, por cuanto crear no es una simple libertad para hacer la obra que sale de la nada. Crear no se puede confundir con negar, ni repetir o adaptar como inicios de cambio de lo previo Crear es hacer lo que previamente no está, sin negar que viene de lo existente previamente, que amerita de la comprensión, interpretación y aplicación y forma parte de una verdad que se des- oculta de lo que fue, es y será.

El diseño hermenéutico, en el proceso creador, es diferente del método que es más convencional., limitado por su principio y final. El diseño hermenéutico es abierto y no tiene un fin en cuando responde al ser histórico, que es indefinido y desconocido, pero no niega la posibilidad de visualizarlo en el horizonte del devenir. Es una posibilidad que viene dada por el sentido de verdad común de la tradición del tiempo pasado, donde `puede estar inmerso el germen de la transformación, de la creación de la nueva obra del tiempo presente.

La obra creadora de todo ser humano, del arquitecto, del ingeniero, del maestro, del médico, del científico, del economista, del artista, del poeta es un continuo, nunca termina, entendida y acorde con el pensamiento filosófico de Gadamer1 (1977, p. 180), en su obra Verdad y Método que dice: "(…) Para el poeta la invención libre no es nunca más que uno de los lados de una actividad mediadora sujeta a una validez previa. No inventa libremente su fábula, aunque realmente imagine estar haciéndolo. Al contrario, algo del viejo fundamento de la teoría de la mimesis sigue operando hasta nuestros días. La libre invención del poeta es representación de una verdad común que vincula también al poeta."

Es urgente y un compromiso mayor un pensar y hacer de Políticas, de obras, que contribuyan a la consolidación de la cultura liberadora y creativa, distinguida, que no se desprende del tiempo pasado con su saber de tradición como verdad transformadora, en el siglo XXI. Es un pensar propio del contenido conceptual , un hacer del contenido procedimental y un compartir del contenido actitudinal- ético, con el que se reafirma lo singular creador, como punto propio necesario, y que pasa a ser constituyente de la pluralidad del colectivo creador. Son contenidos integrados que hacen, con lo fáctico, la historia de las naciones, por cuanto la obra política, urbana, estética, la creación, trasciende el tiempo humano limitado.

Un hecho factico, el hacer creador, propio de la aplicación del contenido procedimental y actitudinal-ético, es la obra que habla a los otros, con su respectiva referencia de contenido conceptual cultural, social, estético y del arte, vinculado a la existencia, a la vida de los seres humanos, a los sentimientos, al conflicto, al agonismo y las competencias entre adversarios. Precisamente la política cultural liberadora y creativa es la que debe permitir, en la construcción singular y colectiva, la apertura con infinitas posibilidades para encontrar soluciones, con sus beneficios al servicio de la polis, a la estética urbana, el arte, la salud, la educación, la economía, etc., que es la vida en conjunto transdisciplinaria centrada en el ser humano..

El devenir se hace presente en toda obra creada, conectada con lo previo que es un tiempo pasado, capaz de ser identificada con el derecho a ser distintos de los seres humanos y su propiedad de ser histórico en los respectivos espacios y tiempos. El pensar y hacer creador está en la obra y da identidad, con el siempre presente constituyente que favorece el determinar el nosotros frente al ellos. Es un determinar que establece la heterogeneidad con su pluralidad, las diferencia entre unos y otros seres humanos, propio de lo personal y los colectivos de los respectivos sectores, frente a los otros, que son las otras naciones y pueblos, con las que se comparte el planeta. Frente a los intentos de homogeneidad, dentro de las posibilidades que puede implicar uno de los caminos de la globalización en el siglo XXI, se encuentra la heterogeneidad, como otra posibilidad, con el constituyente de la obra creada, que permite la identidad, la estética y pluralidad cultural de los pueblos..

La nueva obra, propia de la creatividad de un tiempo presente con la activación humana que existe, que vive, gracias a la política cultural, promueve y forma, en la cultura de la liberación y creación, retomando la democracia verdadera que es transformación histórica. La creatividad y libertad pone a la homogeneidad en una situación de reflexión política y cultural para su transformación. La tendencia a la homogeneidad cultural es propia de los consensos, que niegan el agonismo, identificada con la falsa democracia que tiende al autoritarismo y a un sistema de nueva dictadura o democracia negativa, extendida desde el siglo XX y que pretenden de nuevo mantener la continuidad e imponerse en el siglo XXI

Existe una relación entre libertad, creatividad y democracia. El mundo de la era de la globalización del siglo XXI requiere de la heterogeneidad, de la pluralidad de entender un hacer y pensamiento complejo en divergentes dimensiones, de un estado permanente de apertura al nuevo horizonte. Es una democracia compleja que se enfrenta a la homogeneidad, negadora de la libertad y creatividad humana de la ciudadanía. La homogeneidad, confundida con igualdad, se apoya en sistemas totalitarios, con ideologías cerradas, dictatoriales donde impera la corrupción de gobiernos, que se apropian de todos los poderes, de legislación, justicia, ejecutivo, moral, electoral o económico, para imponerse en el tiempo.

Se hace necesario, para la defensa de la política y cultura liberadora y creativa una supra-organización planetaria, un organismo de Democracia Mundial Transnacional, Plural, no burócrata ni oficialista representante de gobiernos de turno. Es una organización con visión interdisciplinaria conformada por la integración de todas las particulares organizaciones mundiales como la de salud, medio ambiente, comercio, tecnología, agricultura-alimentación, estética-arte, ciencia, educación, turismo, urbanismo, deporte-recreación, cultura etc. Es la propuesta de una auténtica organización, conformada por todos los sectores, con relaciones horizontales, desde lo más pequeño, singular, sectorial-grupal. colectivo local, nacional y mundial para velar por la justicia, por la heterogeneidad, frente a la homogeneidad, unida al totalitarismo, mezclado con democracia, que es una dificultad preocupante que se está presentando en el siglo XXI y tiende a su agudización.

Debería ser algo similar, en algunos aspectos, a la presente organización mundial del poder religioso cristiano, como es el Vaticano, con su Santa Sede, que tiene su máximo exponente, el papa, con gobierno y afiliación organizativa en casi todos los países del mundo. Organización mundial religiosa que le sirve de referencia a otras religiones que también quieren y buscan establecerse mundialmente como el islam con los musulmanes, el judaísmo, el hinduismo, el gnosticismo o los budistas, etc, que hoy supuestamente y en algunos casos se enfrentan, mezclando poder político convencional y religión, dándole cabida el llamado terrorismo y desplazando la paz para la convivencia planetaria en la era de la globalización.

La presencia de Organismo de Democracia Mundial Transnacional, Plural, ODMTP implica velar por la política y la cultura liberadora y creativa para la autonomía ciudadana. Una autonomía que defienda la democracia verdadera como transformación para el bien de la existencia humana y respete las soberanías, junto a los derechos humanos e independencia nacional, propia de cada país del planeta, como particularidad que forma parte de la totalidad del mundo. Cada nación es una unidad en sí que no puede desconocer y le compete entender que existen otros países con los cuales se establecen acuerdos y relaciones políticas, culturales, económicas, ambientales, sociales, educativas etc. y se comparte el planeta, por ser planetarios y responder a la globalización.

La homogeneidad política y cultural, viene sustentada en el esencialismo y el universal absoluto, apoyada en la ideología y religión. La homogeneidad es propia de un pensamiento y lenguaje simple e inmediato, fortalecida en el populismo, donde se manipula la pobreza material y cultural, que desplaza al pensamiento complejo y divergente, con la creatividad y libertad para solucionar problemas en el siglo XXI, unida a la participación democrática de la ciudadanía. Es una homogeneidad política y cultural que se traduce en el consumismo, la copia, la vida repetitiva y pasiva, el miedo al castigo que se establece mediante las leyes, la caridad, el lenguaje elemental, los falsos positivos para mantener la población calmada, donde el ser humano es un receptor carente de la activación de su libertad y creatividad, que le es propia.

El lenguaje simplista, proveniente de un pensamiento elemental y superficial, al igual que los falsos positivos, en la política simple fractura la democracia. La simplificación de la política es negadora de la libertad y creatividad, del pensar divergente y complejo de la existencia de todos los ciudadanos. En nombre del lenguaje directo de la mayoría, con su pensar y hacer simplista populista, se obra de igual forma, para lograr causa y efecto, e indirectamente se va apoyando el totalitarismo. Un apoyo generado por la no responsabilidad política y participación, al creer y tener la fe que la solución a los problemas, sociales, económicos, culturales etc. las tienen los otros superdotados que se imponen en las relaciones verticales de políticas simplistas y no cada uno creando y juntando esfuerzos del colectivo, construyendo y transformando en relaciones horizontales de políticas complejas. Lo falso es igual que lo autentico y poco importa uno u otro.

Frente a los falsos positivos de la política, que se va haciendo cultura, aparece el soberano negativo, sin libertad y creatividad, consolidando una Democracia Negativa, sin construcción, sin transformación y ser histórico, en medio del miedo, el castigo que se va legalizando. La negación de la libertad, la creatividad, de la intuición, los sentimientos y autonomía es un acto de rebeldía. Opera la furia por la negación humana, que yace en lo oculto, eliminando la creatividad, con su libertad, involucrada con el pensamiento divergente y complejo frente a los problemas.

La negación humana, en un democracia negativa, el hacer y pensar se identifica con lo contrario, no hacer ni pensar y dejar pasar sin prestar atención y darle importancia. No se selecciona, no se elige, no se toman decisiones de lo apropiado, asumiendo la participación y consecuencias. Se opta por lo contrario y hasta dañino a la existencia humana de la ciudadanía dejando pasar lo inconveniente. De tanto falso positivo, manipulaciones por mantenerse en el poder de los que logran atraparlo, de tanta falsedad y negación de la auténtica política hasta lo más fuerte se puede desplomar, derrumbarse anímicamente y entrar en estado de caída que da paso a la destrucción con resignación humana.

Es en el estado de caída humana, dentro de la democracia negativa, donde queda negado el horizonte con su devenir, la esperanza. Es una de las lamentables opciones de la ciudadanía, consecuencia de la negación de los derechos humanos pertinentes a una política y cultura liberadora y creativa para la transformación del mundo. Sin negar que antes de la caída sea posible la estampida humana de la inmigración. La democracia negativa es en el tiempo sinónimo de totalitarismo, que es suspensión de libertad y creatividad de quienes acordaron un contrato social en democracia positiva.

La auténtica democracia es un autogobierno activo y participativo en un proceso de libertad y creación pertinente a toda la ciudadanía. Implica la participación de todos los ciudadanos con hacer y pensamiento abierto divergente, con su creatividad para la solución de problemas y la transformación social. No hay transformación sin creatividad que se da en la libertad que permite la democracia a todos los ciudadanos inmersos en el contrato social. La participación es un derecho y un deber donde el ser humano, los ciudadanos tienen la responsabilidad de las decisiones pensadas y tomadas y sus comportamientos con el hacer y crear la obra en su democracia como autogobierno.

En la globalización, por otra parte, junto a la era de la digitalización, al poder tecnológico, la ciencia y los medios de comunicación se va dando la imposición del magno poder económico. Es un poder financiero dominante, transnacional, donde algunos seres humanos tienen libertad, son creativos y otros no. La creatividad se convierte en un negocio al servicio de los que financian y se impone como un magno poder dentro de la globalización. El poder económico paga la creatividad necesaria para consolidar la posible homogeneidad del mundo, trente al que se debe estar atento.

Es un magno poder económico que en lo oculto avanza y promueve, desconociendo la libre determinación de los pueblos y la no injerencia, la instalación de una supuesta llamada "Democracia Mundial transnacional no Plural" que transciende las supuestas Democracias Nacionales y con ella la pluralidad cultural, la heterogeneidad con la diversidad social, la libertad y creatividad. Aceptar y alojar la homogeneidad cultural, con su política, puede ser la posibilidad de un camino negativo, con el ir cerrando el paso al camino alternativo heterogéneo y de apertura a la Política del siglo XXI con Democracia Constructiva y Transformadora, donde está contenida como fundamento la política y cultura liberadora y creativa.

Asumir las diferencias humanas, singulares y colectivas, frente a la homogeneidad, amerita estar atento y aplicar la creatividad, poniendo en acto la experiencia que va perfeccionando y reafirmando el ser creativo, desocultando el ser creador propiedad de todo ser humano. Es un pensar y hacer política, cultura, singular y plural, que involucra la comprensión del tiempo pasado con su sentido de verdad, lo que fue la cultura de un pueblo con su saber tradicional, lo auténtico, para interpretar, crear en el tiempo presente, produciendo los documentos creadores que es donde se reafirma la aplicación creativa.

Aplicar la creatividad significa creación de las obras, producto de lo fáctico y vinculadas al desarrollo integral de la polis, en el aspecto cognitivo, afectivo, físico-motriz y social-económico. Es un hacer la obra, a la vez que se construye política, cultural y estéticamente el ser humano, dentro de lo singular personal, y lo plural de la ciudadanía de la polis, de las ciudades, de las comunidades, donde se reafirma el buen vivir, alimentando lo físico como lo espiritual-afectivo.

Es la obra creadora, producto de la aplicación, el contenido procedimental, una construcción creativa, estética que transforma al ser humano, singular y plural. La aplicación es posterior a la interpretación y la comprensión, propia del contenido conceptual. Es la obra correspondiente con el contenido procedimental factico y que necesariamente involucra el contenido actitudinal, la ética con el agonismo del competir, superando el antagonismo frente a los otros por ser contrario al yo y nosotros.

La creatividad requiere de la libertad y está involucrada con el problema, con el agonismo la competencia. Un agonismo, propio del pensamiento complejo, divergente, heterogéneo y plural, donde se enfrentan contrarios para que surja lo otro novedoso, está presente en la política, la economía, el urbanismo, la salud, la estética y el arte etc. conformando la cultura, con su dimensión de sentimientos antagónicos y lenguaje distinguido, único y propio. En el agonismo, llámese competencia y lucha, es donde se enfrentan y des-ocultan los grandes problemas humanos. El conflicto es el problema que se enfrenta para que florezcan las soluciones, plasmada en la aplicación creativa que es el hacer la obra, lo factico. La obra creada, que proviene de las contradicciones, del enfrentamiento, posteriormente permite el convivir en sintonía con los otros, contribuyendo a fortalecer, además de lo físico, lo espiritual del ser humano, referente fundamental de la existencia, del vivir.

La libertad en democracia implica enfrentamiento, protesta y a la vez involucra la creatividad para la construcción de lo nuevo y la transformación social en el siglo XXI. La libertad desplaza todo temor condicionante por castigo y no acepta el miedo de justificación para no decir nada, por cuanto es anular el pensar y hacer humano en la existencia, en la vida y con el ser histórico.

La protesta se da en libertad y es el inicio de un problema que contribuye a poner en acto la creatividad. La protesta es donde se manifiesta la inconformidad con una sociedad, supuestamente democrática, que no responde a la expectativa, al buen vivir de la ciudadanía. La protesta no se puede amordazar con leyes, en un supuesto actuar contra el odio o el amor, por cuanto indirectamente niega la cultura liberadora y creativa. En lo oculto es la negación del pensar complejo, plural, el hacer en libertad y asumir la creatividad para transformar, consolidando el ser histórico. Un amordazar, apelando a leyes, puede ser contradictorio por cuanto se convierte en una formula de una negación de la autentica democracia, que es compleja con participación y autogobierno para la construcción y transformación de la sociedad en el siglo XXI.

Asumir el no agonismo, el no enfrentamiento, la no lucha, la vida humana sin problemas es negar la contradicción en la vida, en la existencia humana, apelando a visiones simplistas, inmediatas y superficiales. No se puede identificar la noche sin la presencia del día, de frente a lo que es diferente, Se sabe del uno a partir del otro contrario, es parte de la dialéctica, de la tesis y antítesis para avanzar en el ser histórico. Si se impone lo inverso, eliminando el contrario, se detendría la labor humana y no habría historia en los pueblos, en las naciones, en el planeta en un mundo global. Son necesarios los contrarios para combatir la homogeneidad y fortalecer la continuidad creadora que hace la historia. Con el predominio del uso del lenguaje y pensar simplista, la complejidad y la existencia humana se reducen a lo verosímil inmediato, donde se ignora la batalla conceptual.

Un pensar y hacer política y cultura liberadora y creativa, desde todos los campos y no solo desde la estética y el arte, es la disputa por la instantánea armonía, derivada de la siempre lucha por la presencia del problema en la existencia y su complejidad, propio del ser viviente, de los seres humanos. Responde a la filosofía de la vida como problema y un ser humano con voluntad de poder, dispuesto a la experiencia que forma, que perfecciona en su disposición creativa, activista frente al receptor pasivo que repite lo impuesto y repite convencionalidades conservadoras. La política y cultura liberadora y creativa es propia del ser humano que está ahí en el mundo, que existe con ser histórico y ser de la tradición e identificado con el esteticismo heroico, con voluntad de poder. Es un súper-humano, que asume la existencia enfrentando los problemas que soluciona creativamente y en estado de apertura, fichado con la cultura liberadora y creativa.

Una sociedad con política y cultura liberadora y creativa, refiere la presencia del ser humano, singular y plural, sano, con espíritu libre, en permanente soluciones creativas, instalando lo que previamente no está. Con su pensar y hacer creativo va logrando la transformación humana personal y social histórica, de los miembros de la polis. Es una transformación humana, tanto singular de cada uno con su creatividad, como colectiva, con la incorporación de todos los restantes seres humanos libres y creativos, donde todos los miembros de la ciudadanía son héroes, que derrumban los lideres y genios.

Es un logro cultural mayor y distinguido, en todo el pensar y hacer humano, involucrado con la libertad y creatividad, consecuencia de la solución de problemas, que son propios de la vida, de la existencia. En la solución creativa de problemas de la vida, la ciudadanía, singular y plural, valientemente inicia su experiencia donde descubre sus potencialidades. En la experiencia se construye en el pensar y hacer participativo creador, sustituyendo lo existente, previamente, por lo nuevo, lo distinto que no está y posibilita el devenir en el horizonte. Es un devenir en el que se da paso a otra época a otro tiempo histórico.

Son las construcciones creativas, singulares y socio-culturales humanas transformadoras, que reafirman y van respondiendo al derecho creador del ser humano, junto al ser histórico, el ser político y el ser de la tradición. Con la libertad, que implica su autonomía y dignidad, se piensa, produce y actúa creativamente. Es un ir incorporando el pensar creativo con el hacer creativo, la teoría con la praxis, la visión interdisciplinaria como la transdisciplinaridad, que giran en torno al ser ente humano y su realización como centro o núcleo fundamental del buen vivir, de la existencia.

Se propone superar, con la política y la cultura liberadora y creativa, la visión de disciplinas del conocimiento independiente, por un saber integrado, con pensamiento divergente e innovador, que pone en el centro al ser humano y su buen vivir. Es concretar la heterogeneidad planetaria, con sus relaciones horizontales con los otros, a todos los niveles y en torno a la construcción colectiva de la democracia constructiva y transformadora, singular y plural, para el bien de todos en sentido común, con una creatividad que es diversa y varía, en todos los campos, por la experiencia. La creatividad es una propiedad de todo ser humano que responde a la activación de su aparato cognitivo y afectivo de acuerdo a las necesidades y problemas que se presentan en la existencia, en la vida. No asumir la creatividad y no ponerla en acto significa desplazarse como ser humano y negarse, anularse.

El poder partidista, económico, comunicacional y otros mantienen una relación con la política y la cultura liberadora y creativa Responde a una política y cultura liberadora y creativa el pensar y hacer las obras para transformar y asumir la independencia, personal, singular y colectiva. Con la libertad y creatividad, se superan las dependencias en todos los niveles y las fuertes imposiciones de personalidades, con sus partidismos y maquinarias electoreras de partidos, que se enfrentan por el control del poder de un país. Imposiciones que van negando la transformación cultural en liberadora y creativa del siglo XXI, por condicionantes.

Negación promovida por la manipulación de la política y la cultura liberadora y creativa, condicionando y haciendo a los otros dependientes del poder para la producción de obras y sometiendo bajo control los medios de comunicación y la educación. Condicionamientos y controles, amparados en aparatos legales, que de menor a mayor, van reafirmando la política y cultura de la cadena de la opresión, convencional y conservadora del siglo XX.

Se manipula la política y la cultura, y con ella la libertad y creatividad, en la lucha por el poder de los partidos confundidos con política, al servicio de fines que se alejan de los intereses humanos, de toda la ciudadanía que conforma la sociedad, que son los protagonistas, involucrados en el Contrato Social de Estado, de los constituyentes de la polis. Así se va discriminando, apelando a las relaciones verticales, negando a otros seres humanos singulares y plurales, imponiendo lo que deciden solo las personas que están en el poder, tanto político como económico u otros.

Se conforman los grupos de partidos "políticos", junto a los grupos poderosos económicamente, que terminan cambiando la democracia verdadera en dictadura disfrazadas de democracias con su autoritarismo y relaciones verticales. Son personas, grupos y partidos que han olvidado la cultura y lo político con su autenticidad, usurpando su sentido de ser, que reúne el garantizar el bien de lo singular, lo particular, lo sectorial, colectivo y lo plural de la totalidad de seres humanos que existen y conforma la polis, las ciudades, pues sin ellos las ciudades no existen y menos la política.

Las construcciones, obras del pensar y hacer, con su sentido estético y del arte, son permitidas y se reafirman desde una política y cultura de la liberación y creatividad, con su democracia participativa, plural, libertaria con autonomía, constructiva y transformadora. Es una política y cultura liberadora y creativa que está centrada en el ser humano, reafirmando su vida, su existencia y es contraria a la política y la cultura de la cadena de la opresión, convencional y conservadora.

En la construcción de las obras, derivadas de la libertad y creatividad, se consolida el ser humano, singular y plural, superando las divisiones del saber disciplinario, discriminaciones, las pobrezas materiales, espirituales y culturales, reafirmando los derechos humanos y con ello confirmando los avances del siglo XXI. Avances necesarios, donde es urgente el retorno a lo político con su sentido filosófico, que nos libera del pasado del siglo XX y nos compromete con el presente transformador, al ir a lo factico del ser histórico, instalando en el tiempo presente con su nuevo horizonte.

El contenido de la política y cultura de la liberación y creatividad, contentiva de las obras, tiene como sentido de ser el favorecer la creación para el bien de todo ser ente humano y desplazar todo lo contrario negador, llamase copias, reproducciones e imitaciones automáticas que impiden la autonomía, creadora. Los seres humanos, por ser los protagonistas y componentes fundamentales de la sociedad, se encuentran y reúnen, como poder constituyente, para conformar mediante el Contrato Social-Político, la mayor supra-asociación que es el Estado. El poder constituido democrático es el estado, con su respectivo gobierno y programa donde es innegable la política y cultura de la liberación y creatividad, junto a la estética y el arte, con sus instituciones y respectivos encargados formales, como funcionarios, a la vez autoridad institucional.

La política y la cultura liberadora y creativa no obvia el Estado y sus instituciones. En el Estado y sus instituciones los funcionarios públicos, que se consolidan como gobiernos del poder constituido, son los señalados para concretar las políticas y con ellas la cultura que se va consolidando en la ciudadanía. Los funcionarios de la institución, que son los empleados del estado con su gobierno de turno, sustentados en el poder de gobernar con sus leyes, reglamentos y permisos, son quienes ejecutan y terminan, una gran mayoría, promoviendo los contenidos políticos y la cultura de la opresión, convencional y conservadora con sus relaciones verticales y visión de disciplina, frente a la cultura de la creación y la libertad para la transformación.

Las instituciones y sus funcionarios públicos, respondiendo a las relaciones verticales, con los contenidos de programas políticos conservadores, convencionales de la cadena de la opresión, con su accionar se imponen antagónicamente al deber de ser uno más de los protagonistas de la política y cultura liberadora y creativa. No se considera y labora con los asociados, seres humanos singulares y los sectores de los colectivos de los diferentes mundos circundantes, asumiendo los aportes correspondientes con la creatividad y libertad para la participación democrática.

En las instituciones, mediante el personal o funcionarios y mecanismos organizativos, se asumen las relaciones verticales, amparados en leyes y reglamentos conservadores. Son formas de accionar antagónicas a una relación horizontal, democrática de construcción colectiva que busca incorporar la creatividad en libertad para superar autoritarismos, derivados de las relaciones verticales, pasando a formar parte a todos los niveles de la cadena de la cultura de la opresión, convencional y conservadora del siglo XX.

Las propias instituciones y estado, mediante su personal van impidiendo la política y cultura de la liberación y creación para la construcción y transformación de la democracia del siglo XXI. Las instituciones oficiales, correspondientes con los gobiernos de turno, son parte de la estructura y conforman la superestructura social-política y cultural, hasta ahora, en la segunda década del siglo XXI, más identificada con la política y la cultura conservadora, convencional de la cadena de la opresión, con sus relaciones verticales. Los funcionarios no entran en estado de apertura, no asumen la creatividad para solucionar problemas a favor de los otros usuarios o accionistas sociales del estado como Institución.

Los servidores del estado o públicos carecen o se niegan la libertad para crear y cambiar las instituciones cerradas y rígidas. Los funcionarios institucionales no se unen, con su sector y servidores, negando la propiedad y derecho creador como seres humanos para asumir una política y cultura de la liberación y creatividad en la consolidación de una nueva sociedad. En algunos casos, de necesidad de cambios en las instituciones, se apela a los asesores o expertos que son similares a los supuestos genios expuestos por el filosofo Kant o poseedores de la musa de la inspiración divina del filosofo, procreador del idealismo, Platón y sucede una situación parecida a lo que acontece a los trabajadores o artistas del sector cultura.

La política y cultura liberadora y creativa abarca todos los sectores con su mundo circundante y no solo el sector de la estética, el arte y los artistas. En el caso de la estructura cultural o instituciones culturales se crean pequeñas parcelas, donde se da permiso, que justifica a la llamada democracia, para crear el arte y tener experiencia estética, a ciertas y pocas personas llamadas artistas. Son permisos que responden a las ideas, del arte y artista de los genios, del filósofo Kant, entre otros, y el ideal de arte y artista, que sabe de todo y no sabe de nada, del filosofo Platón.

En el sector cultura, la estética y el arte, se conciben platónicamente como un medio de lo religioso, donde el artista es posesionado por las musas platónicas, con su inspiración divina, que se manifiesta en la obra de arte, capaz de responder a todos los gustos de los otros y atraparlos como público cultural. Desde esta mirada convencional el artista y su obra se usan de espectáculo, de evento esporádico, de complemento y de justificación para competir, premiar, promocionar la fama con sus modelos de imitación con sus modas y para justificar la existencia de las instituciones culturales en nombre de la libertad y creación en un estado democrático.

La cuestión es que las instituciones, correspondientes a los distintos sectores de salud, economía, educación, urbanismo, recreación, turismo, etc., con su funcionarios o servidores públicos, continúan respondiendo a la política y la cultura convencional, de la cadena de la opresión y conservadora del siglo XX, a pesar de los especiales momentos y presencia de algunos creadores en libertad permitidos y de expertos o asesores que pretenden cambiar e imponer.

Todos los seres humano poseen su potencial creador y pueden ser creadores, superando al visión convencional de genios o inspirados divinos. El pensamiento convencional y conservador de Kant sobre el genio y su creación, de Platón con la inspiración divina para crear o el idealismo en la creación de Hegel, entre otros, se reconoce fueron importantes y cumplieron con su labor en su respectivo tiempo pasado. Son pensadores que no pueden continuar por siempre en el tiempo, justificando la presencia de pequeños grupos creadores, que niegan la propiedad creativa de todos los seres humanos en la solución de problemas y crear la sociedad que se quiere.

Ahora, en el tiempo presente, continúan sirviendo a la estructura o institución, de la superestructura, por su convencionalismo, de referencia como fundamento conceptual del hacer creador, con su conciencia estética, de algunos seleccionados seres humanos. Aceptar una minoría creativa es ir negando el cambio, la creatividad para la transformación social de sus miembros, que es negar la experiencia y creación a los otros seres humanos que responden a sus nuevos tiempos, obviando la experiencia creativa, estética de los otros, no genios que conforman la sociedad.

Todos los seres humanos tienen derecho a sus propias experiencias creadoras, estéticas, en libertad, que no son inspiraciones, visiones idealistas y conceptuales o de solo algunos genios. Son experiencias creadoras, estéticas a partir de vivencias, de necesidades, de problemas, propias de la existencia humana, que implican sentimientos, libertad y creación para fortalecer crecimientos, cambios, poner en acto la voluntad de poder y el super-humano con su esteticismo heroico, que se traduce en la transformación histórica que les compete a todos los seres humanos. Son vivencias, experiencias creadoras estéticas, como las nombra Nietzsche y Gadamer, de las existencias humanas vinculadas con otros caminos del pensamiento filosófico, con el retorno de los presocráticos griegos y su comprensión, pasando por el saber de la tradición, para la interpretación con su aplicación en el tiempo presente.

El poder creativo transformador, en todas la actividades humanas, con su estética y arte, como parte de la cultura de los pueblos, son experiencias fundamentales de la vida humana, que retoman de los griegos presocráticos e incorporan al saber de la tradición siempre presente en un continuo, los más cercanos pensadores, entre los que se encuentran Nietzsche, Heidegger y Gadamer, junto a sus seguidores, en el siglo XXI. Son pensadores que retoman y ponen su preocupación en el ser humano, sus vivencias creativas, sentimientos y pensamientos, con su existencia, singular y plural, junto al saber de la tradición, reafirmando el ser histórico donde todo cambia, por su permanente transformación.

Nietzsche, Heidegger y Gadamer, junto a sus seguidores, hoy de nuevo se desocultan en el siglo XXI, para pensar y asumir la compresión de la existencia humana del tiempo pasado, desocultar y traer al tiempo presente. Es un encuentro de mundos que reta la creatividad humana, donde se entra en lucha. Se confronta pasado y presente, asumiendo la interpretación que da paso a la praxis, lo factico en la aplicación, en hacer la nueva obra, donde se abre el horizonte del devenir que asumirá su continuo en el tiempo, reafirmando la política y cultura liberadora y creativa para la transformación social en el siglo XXI

La política y cultura liberadora y creativa está conectada y forma parte de la Democracia Constructiva y Transformadora que hace historia y es acorde con la era de la globalización, planetaria del siglo XXI. No hay transformación sin creatividad para solucionar innovadoramente los problemas que confronta la existencia humana que implica libertad y el compromiso de un pensamiento en estado de apertura, divergente y complejo. La creatividad, propiedad de todo ser humano, siempre presente en el tiempo, que confirma la existencia histórica de las civilizaciones precedente en el tiempo, es un máxima necesidad en el siglo XXI y debe ser fundamental en la formación de la nueva generación para que promueva la experiencia inicial, se haga común a todos los ciudadanos y tenga su proceso de conformación en una mejor y mayor creatividad.

Despertar e iniciar la creatividad de toda la ciudadanía trae consigo la experiencia para la perfección, que significa enfrentar los grandes problemas del siglo XXI y avanzar con sus soluciones, con la nueva producción para cubrir necesidades humanas. La creatividad, con su autonomía y libertad genera crecimiento de una nación, en todos los sectores, económico, científico, cultural etc. dentro de una Democracia Constructiva y Transformadora, sinónimo de retorno a lo político que es el garantizar el bien común de la ciudadanía, sin discriminación, de todo ser humano que conforma la polis, la ciudad, la nación y el mundo.

El llamado urgente es la incorporación al proceso creativo, para iniciar la experiencia creativa e ir superando hasta intentar llegar a la mayor exigencia creativa. Es el compromiso de cada ser humano, desde la infancia, jóvenes adultos, trabajadores o profesionales, además de la creatividad con la libertad, la autonomía, la seguridad de sí mismo, su independencia, la consolidación de su derechos humanos y una visión política de Democracia Constructiva y Transformadora.

Necesario es despojarse del temor y como principio asumir la creatividad inicial o manifestación expresiva. Es una creatividad elemental, mas espontanea para expresarse en los respectivos lenguajes de visual, auditivo, corporal, audiovisual, constructivo como el dibujo, pintura escultura, melodías, canciones, videos, cortos de cine, danza, teatro, mimos, opera, artesanía, gastronomía etc.

La creatividad es productiva y ello implica una experiencia más elaborada. Además de la espontaneidad y libertad, se combina el saber con el material, la realidad del problema que se propone superar y el considerar el prestar servicio a los otros. La creatividad se comparte y sirve a la sociedad, como es el hacer equipos e instrumentos técnicos. Se produce un coche y se transciende a la productividad de automóviles en un país, contribuyendo con su economía, generando empleo y crecimiento tecnológico. Se requiere de aptitudes y habilidades con los conocimientos previos para la construcción técnica e innovar con el producto, que significa el desarrollo de un país, contenidos de una política y cultura liberadora y creativa.

La creatividad es un descubrir e inventar otras relaciones y usos. Las relaciones formales, convencionales, conservadoras, lo que en el tiempo se hace formal se somete a un rompimiento. Se propicia un desorden, posterior al rompimiento, donde se generan otras relaciones novedosas, no usuales y se interpretan simbólicamente. De la relaciones e interpretación surge la innovación, donde se descubre lo nuevo que es diferente a lo anterior, a lo presente en el tiempo pasado, lo viejo, y se inventan otros usos. Implica el pensamiento complejo, abierto con mucha flexibilidad para apropiarse de las distintas posibilidades de relación e interpretación que supere lo presente. A partir de lo presente que pertenece al tiempo pasado se procede a la creatividad inventiva, que es otra experiencia creativa más avanzada que la creatividad productiva y la creatividad expresiva.

Otra creatividad de mayor exigencia y experiencia es la creatividad innovadora. Es una experiencia creativa que amerita determinar el problema para enfrentarlo e innovar en su solución. El determinar el problema exige ir a los principios, los fundamentos del problema y su contexto, para comprenderlo, e interpretar desde los interese del creador, ubicado en un tiempo presente y espacio propio, que interviene el problema para ir generando las modificaciones posibles. Es de las modificaciones de donde surge la innovación que trasciende y se hace social, colectiva por cuanto favorece a una mayoría de seres humanos. La creatividad innovadora se traduce en una transformación histórica, cultural y política. Una referencia es el caso de la Democracia Constructiva y transformadora del siglo XXI.

Una máxima experiencia es la creatividad emergente que cambia épocas e instala tiempos históricos. Se manifiesta en un nuevo pensamiento y comportamiento de los seres humanos que conforman la sociedad, va apareciendo progresivamente como nuevo pensamiento, escuela y tendencia. Incide y cambia completamente la sociedad en el tiempo propiciando una nueva época histórica. El comportamiento humano responde a nuevos pensamientos, nuevas ideas que provienen de experiencias del tiempo pasado, convencionales, conservadoras, que son sometidas a procesos de rompimiento, desorganización y organización, de abstracción y de síntesis.

Lo acontecido en el tiempo pasado, lo convencional se confronta como problema a superar y es afectado, sufre una negación, se modifica, pasa por una reestructuración hasta lograr el nuevo pensamiento con sus nuevas ideas. Las previas experiencias creativas personales, singulares, que son otros pensamientos con sus ideas, se hacen grupales y trascienden al colectivo, que se apropia de ellas. El nuevo pensamiento, sus ideas emergentes que previamente no estaban, afectan todos los ámbitos, económico, político, científico, cultural etc. se van socializando y dan paso a un nueva época histórica, como la presente actualmente que es la denominada época contemporánea.

Es el caso de las ideas creadoras sobre la naturaleza humana, el derecho natural y el derecho como contrato social para consolidar el estado y el gobierno, del promotor de la filosofía política ingles Thomas Hobbes (588- 1679), que con sus pensamiento marca el rompimiento con la edad media e inicia la época moderna. Otro caso es el del filosofo ingles y padre le Liberalismo Clásico Jhon Locke (1632-1704) generador de la separación de poderes del legislativo, que es el parlamentario como poder del pueblo que hace las leyes que rige para el pueblo y al rey, y el ejecutivo que no tiene poder absoluto y debe respetar los Derechos Humanos. Locke también fue defensor de la creación de la sociedad civil y política a través del contrato social para garantizar la protección de la propiedad social y la vida de las personas y si no se cumplen las garantías se rompe para crear otro contrato social - político.

Al nuevo pensamiento liberador y creador en torno a la sociedad civil y política se une el suizo Jean Jacques Rousseau (1712-1778), quien promovió la vida natural, la libertad y las diferencias individuales, contribuyendo a generar un cambio de época histórica en el tiempo, que trascendió e influyo en la democracia contemporánea. Para Rousseau la política se fundamenta en voluntad general, donde está contenida la voluntad singular de cada persona y la soberanía que la tiene el pueblo y es el pueblo quien debe legislar para que sea legal el gobierno de un Estado republicano. Se mantiene y obedece la voluntad general si el gobierno es eficaz, vigoroso y valiente. De lo contrario, el pueblo se hace desobediente y el gobierno se derrumba, se elimina para optar por otro gobierno.

Pone o quita gobierno el pueblo que es el poder soberano, que se unió, conformando una asociación, para hacer vigente la voluntad general que opta por el bien de cada uno del soberano del pueblo, de todos los ciudadanos. En la voluntad general cada una de las particularidades, de la persona singular es parte de la totalidad que se une para llegar a un contrato social que es un convenio por el bien común de todos los ciudadanos, que a su vez es el bien particular a cada uno, donde se obedece a sí mismo y donde nace la ley. Para Rousseau la democracia no tiene intermediarios por cuanto es un gobierno directo del pueblo como poder soberano. De acuerdo con el contrato social toda ley que el poder soberano, que es todo el pueblo, no ratifica es nula y no es ley y no responde a la democracia.

Los pensamientos e ideas sobre el gobierno civil y los aportes del Contrato Social de Hobbes, Locke y Rousseau fueron valiosos contribuciones creativas para superar la monarquía con la nobleza y la teocracia y generaron la nueva política moderna. Posteriormente surgieron los partidos políticos y la Democracia Representativa. En el tiempo se continúa con la Democracia Participativa y se inician las propuestas de la Democracia Constructiva y transformadora que supera el partidismo en la lucha por el poder e implica un retorno a lo político en el siglo XXI

1 Ver Gadamer su máxima obra que abre el camino al pensar y hacer del siglo XXi con la Hermenéutica Filosofica.

Gadamer. Hans-Georg (1977) Verdad y método. (Ana Agud Aparicio y Rafael de Agapito. Trad.) España, Salamanca: Ediciones Sigueme.

 

 



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Betty Osorio

Profesora de la Universidad de Los Andes, Mérida y titiritera

 bettyoso@hotmail.com

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