Entre Barreto y Leopoldo López

Sólo una cosa no hay y es el olvido. Dios, que salva el metal, salva la escoria. Y cifra en su profética memoria, las lunas que serán y las que han sido. Everness. Jorge Luís Borges. ¿Cómo olvidar que Leopoldo López y su progenitora fueron condenados por la Contraloría General de la República por apropiación, por despilfarro? Su condena es firme, ratificada por el Tribunal Supremo de Justicia. A los canallas y cobardes de Noticiero
Digital, esa cloaca abierta de miserables y fascistas, debo de nuevo contarles la historia que por el caso del C.N.E. y el 28 (que ahora es el 13, el 13, el 13 después del fracaso vergonzoso de Maria Corina, SUMATE y sus primarias desgraciadas) fui juzgado por 9 tribunales, juicios que los gané todos. Finalmente la verdad se demostró en la Sala Constitucional donde votaron a nuestro favor los supuestos antichavistas y en nuestra contra los llamados chavistas, léase el Presidente Iván Guillermo Rincón Urdaneta y el vicepresidente Jesús Eduardo Cabrera. Así que afirmar que fue un favor del gobierno es bien cuesta arriba. Los hechos lo niegan.

Como sentenció Borges en su poesía. Dios salva el metal y salva la escoria. Allí está Leopoldo López, la escoria, salvado por los medios de comunicación. Dibujado electrónicamente como el niño ofendido. Es la magdalena del dolor. Una carmelita descalza. ¿Cómo olvidar que Leopoldo López con salvajismo, con alevosía, con agavillamiento, con el fascismo goteándole por las comisuras de los labios golpeó, escupió, empujó, estrujó, pateó al ciudadano Ramírez Chacín para la época de golpe fascista de Carmona, Ministro de Interior y Justicia? Sólo una cosa no hay, es el olvido. Por su parte el otro “angelito” Capriles Radonsky alentó, protegió, impulsó, incitó el escalamiento, invasión y allanamiento de la Embajada Cubana. Se hizo el loco, el desentendido, el “guevón” cuando los perros rabiosos del odio político y social dañaron carros, luces, sistemas de aguas blancas y negras, puertas y ventanas de la embajada. Cuando gritaban que iban a violar a la esposa del embajador y a cuantas cubanas estuvieran dentro. ¿Cómo olvidar la escoria? Volvamos a nuestro debate.

No existe ninguna ciudad en el Siglo XXI donde existan parques, campos de golf ni cosas parecidas, de propiedad privada, situadas en el corazón de las capitales del mundo. En los tiempos decimonónicos claro que sí. En las postrimerías del siglo anterior, una que otra. Esta aberración, condenable desde todo punto de vista, ahora es ensalzada por un ristra de panegíricos que gritan como Malula “Me gustaría vivir en el contris clus” Unos mercachifles de la escritura, columnistas de picotilla que como el hombre aquel, que repite incansable la frase “Se cansa uno” escribe a cambio de uno que otro trago de aguardiente. Es llamado el Príncipe del Palangre. Otros, simplemente se venden por 30 dinares, si acaso no es mucho menos. Coincido con Barreto en su propósito de buscarle un uso más universal a los campos de golf del Country Club. Allí, viene bien un parque. Un museo al aire libre. Una construcción para festivales musicales y teatrales de acceso gratuito. El Palacio de las Academias. En fin, permitir el acceso de 5 millones de habitantes a un inmenso terreno que sólo disfrutan 240 familias. Es decir, unas quinientas personas, no es mucho pedir. Recordemos los parques públicos de New York, de Londres, de París, de Costa Rica, de Roma. Ninguno de esos felpudos que hoy vociferan contra Barreto se atrevería, pero jamás, a criticar el hecho que todos los parques privados de todas las capitales del mundo fueron expropiados con fines de su uso por todos los habitantes Otros como el Parque de Bilbao fue una donación a la ciudad. Convertirlos en viviendas para las clases medias, tampoco lograría un fin universal. Aprovechemos este debate para centrar la discusión en torno a la creación de un nuevo sitio de esparcimiento. Aún hay más, en algunos campos de golf cercanos a la ciudad de Glasgow existe un convenio con el burgomaestre de aquella ciudad para que durante 4 días a la semana el centro golfista se convierta en parque público. Ese es el debate. Dejemos que López y Capriles se “entalquen” de nuevo ya que Barreto los desempolvó. Más maquillaje y menos prozac.


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Eduardo Semtei Alvarado


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