Prepotencia, soberbia y vanidad de MADURO nos lleva al “Apocalipsis Now”

La situación en el país es caótica, un sinnúmero de problemas nos agobian y no se avizora una solución viable y coherente, ya que la oposición de Derecha que representa una fuerza considerable en el país no tiene ni programa, ni propuestas para sacar a Venezuela adelante. Ellos solo se mueven con la idea "que basta con salir de Maduro" y no es así. Necesitamos unas políticas serias para no empobrecer más al pueblo. La solución no es el Neoliberalismo que esconden tras la fachada democrática. Solo ofrecen privatizar todo. Desmejorar los beneficios sociales, entregar los dólares al capital, permitir que las empresarios exploten a los trabajadores, entregar los recursos a las trasnacionales. Nada diferente a lo que está ocurriendo ya. Por ello propugnamos una salida diferente a la del PSUV/ Gobierno y a la de la MUD/OPOSICION.

Son innegables los logros revolucionarios. La inclusión social en materia de pensiones, el acceso a la salud, educación, alimentación, vivienda son algunos de los avances que se le deben al presidente Chávez. Pero la gran mayoría de estos logros hoy se muestran anquilosados en la burocracia, corrupción gubernamental y en deteriore profundo.

Pero analicemos un poco este Apocalipsis que se vive día a día.

Salud

El problema de la falta de medicamentos es aterrador, pues quienes más sufren son los pacientes con enfermedades críticas. Un ejemplo son los enfermos renales, de cáncer, diabéticos, del corazón y recién operados, es realmente un calvario el peregrinaje por las farmacias e instituciones médicas par intentar ubicar las medicinas, muchas veces el tratamiento se interrumpe por no lograrse conseguir a tiempo, se pueden imaginar las consecuencias de eso. Cuántos miles en el país no sufrieron y sufren las consecuencias de este desabastecimiento de medicinas. Muchos han padecido los efectos de una enfermedad y la escasez (inducida o no) para terminar rindiéndose ante el sufrimiento.

En esto últimos cuatro años miles de venezolanos ha muerto en los hospitales, pues no hubo las condiciones mínimas para atenderlos. Un gran cantidad de ciudadnos han visto deteriorar su salud, ya que los medicamentos para sus tratamientos de enfermedades crónicas no se encuentran.

Barrio Adentro ya no cumple la labor de años atrás, los CDI y hospitales sin insumos ni capacidad para atender la salud de país. Se descuidó un sector que debió ser prioridad para el gobierno. Por otro lado, médicos mal pagados y migrando a otros países por las condiciones laborales.

Economía

Es innegable que hay una guerra económica, pero allí es donde radica la acción de un gobierno hacerle frente y derrotarla, en cuatro años no se logró mayor cosa y seguimos agobiados por ese mal. Aquí el único derrotado es el gobierno, su ineptitud y prepotencia ante las problemáticas del país. Hubo muchas alertas y nunca ni una sola rectificación. No puede ser que ahora evadan la responsabilidad de la derrota con el tema de la guerra económica que no supieron sortear.

Desde hace varios años el Presidente Chávez reguló los precios de muchos productos de la canasta básica, esto para proteger el salario y asegurar su consumo para todos los venezolanos. El Presidente Maduro le dio continuidad a esa política. Ahora bien, desde hace cuatro años la especulación, acaparamiento, desabastecimiento e inflación han creado un clima en donde los productos regulados son contrabandeados hacia Colombia o bachaquedos (acción de ir de supermercado en supermercado para obtener la mayor cantidad de productos y luego venderlos con sobreprecio) en el país. Por ello los productos que se consigue son a precios no regulados o importados y, vendidos a precios de DÓLAR TODAY. Esto ha conllevado aquel poder adquisitivo del venezolano haya menguado estrepitosamente. En cuatro años no ha existido plan de gobierno que pare este desmadre en la economía.

La realidad es que en supermercados, carnicerías y abastos solo se consigue la carne, pollo, puerco, harina, arroz, aceite, leche, carne, azúcar, papel higiénico, crema dental, jabón, detergente, pañales, toallas sanitarias, entre muchos otros productos a precios hasta 500 % por encima de la regulación. Qué salario mínimo puede aguantar un mes con estos precios. Y resulta que las medidas implementadas por el gobierno no garantizan la adquisición de los productos de la dieta básica a precios justos. Para lograr obtener algún producto de los regulados hay que realizar una odisea de supermercado en supermercado y calarse enormes colas. Hoy no solo los regulados ha desaparecido de los anaqueles de los establecimientos, una variada gama de productos son imposibles de ubicar. La especulación, acaparamiento, contrabando está más vivo que nunca. La lógica neoliberal es un hecho en la distribución de alimentos, productos de aseo personal y limpieza, línea blanca y marrón, computación y telefonía celular. Los precios de los automóviles, computación, celulares, muebles y electrodoméstico están totalmente dolarizados a precios que el 90% de la población no tiene acceso, pues sus ingresos no se lo permiten y pasaron a ser un lujo. El CLAP es un fraude, primero por la corrupción evidente que se aprecia en él. Segundo, porque no abastece a todos los sectores sociales. Barriadas enteras en donde este año solo les ha llegado una vez. Preguntamos ¿el resto del año no comen? Por tanto, no es una opción real para frenar la especulación, inflación y el desabastecimiento.

El contrabando de gasolina y de alimentos hacia Colombia se mantiene y no ha habido manera de controlarlo, ninguna política ha surtido efecto ante este flagelo que azota a los venezolanos de la frontera. Esto sólo se ha podido mantener con la complicidad de los cuerpos de seguridad del estado, no hay otra razón.

Es así como encontramos un gobierno que vende la patria al entregar parte de la explotación mineral a empresas transnacionales con el Decreto para la creación de la Zona de Desarrollo Estratégico Nacional "Arco Minero del Orinoco", zona de 114.000 kilómetros cuadrados en el estado Bolívar, que cuenta con grandes potencialidades para la extracción de oro, cobre, diamante, coltán, hierro, bauxita, entre otros. Observamos que no se han tomado en cuenta los daños socioculturales y ecológicos resultantes de esta actividad.

La banca privada y pública nos han impuesto un corralito financiero que pagamos los ciudadanos de a pie. Solo podemos obtener un máximo de efectivo que casi nunca supera los 30 mil bs diarios. Todo esto justificado por la supuesta falta de efectivo. El gobierno es cómplice de esta situación al no ejercer su rol de contralor y supervisor, pero sobre todo por no tener una política monetaria coherente. El Banco Central es un cascaron vacío sin políticas ni cifras económicas.

Por último, me llama mucho la atención que nuestra insólita revolución ha llegado al límite, pues los CENTROS DE APUESTAS y los llamados SPORT BOOK ha proliferado en todas las ciudades del país. Qué revolución puede avalar las apuesta y el consumo de licor, y no es que seamos puritanos, pero deben existir límites ante el consumismo ocioso al cual incita el capitalismo. Observamos como las apuestas son vistas por los sectores humildes como una manera de solventar la crítica situación económica, hasta niños juegan hoy una lotería llamado "Los animalitos". Esto no tiene razón de ser en una verdadera revolución.

Educación

Los años de la inclusión en el sistema educativo quedaron atrás, hoy vemos deserción escolar, falta de equipamiento en las escuelas, infraestructura en franco deterioro, imposibilidad de obtener los útiles escolares por su alto costo, jóvenes que tienen que trabajar y abandonar sus estudios. La educación se convirtió en masificación, pero no en excelencia, demás no está decir lo mal pagado y la imposibilidad de actualizar los conocimientos que tienen los docentes. Los maestros de nuestro país son los peor pagados del continente. Casi se encuentran en estado de pobreza extrema.

En 16 años no se produjo una nueva Ley de Universidades, ni se han dado los pasos para la transformación universitaria para orientarla hacia las necesidades laborales, científicas, tecnológicas y educativas que deben existir en toda Revolución. La excelencia académica sólo quedó como recurso retórico y no como esencia de la cotidianidad universitaria. Los universitarios tenemos que convivir, día a día, con los cobravacunas, extorsionadores y delincuentes de toda índole en el campus universitario, pues ninguna autoridad universitaria se atreve a denunciar absolutamente nada. Se desmejoró a tal punto el salario de los universitarios que no puede existir actualización de conocimientos pues el dinero no alcanza para asistir a cursos, congresos, encuentros científicos o simplemente para comprar libros. Tampoco hay oportunidad de acceder a las nuevas tecnologías como: computadores, cámaras, grabadores, microscopios e insumos de laboratorios para realizar investigaciones. Y ni hablar de calzado, vestido, vivienda, automóvil y otras necesidades. Es decir, el salario a duras penas alcanza para comprar comida.

Las autoridades de las universidades autónomas son una especie de reyezuelos que gobiernan a su antojo y sin rendirle cuentas a nadie. Juegan al caos, desde hace cuatro años tiene paralizadas las actividades la mayor parte del año y los alumnos pierden semestre tras semestre.

Pero eso no queda allí, los docentes estamos en la orfandad, indefensos ante un gremio como FAPUV que no pone los pies sobre la realidad del país y lanza propuestas absurdas que no aceptaría ningún gobierno de izquierda o de derecha. Los docentes exigimos una Contratación Colectiva coherente y que equilibre nuestra situación financiera. Los gremios en disputa deben deponer sus actitudes anti universitaria y luchar verdaderamente por las reivindicaciones de todos sus trabajadores. Basta de una FAPUV conspiradora y de una FTUV patronal, pues ambas traicionan las verdaderas reivindicaciones universitarias.

Inseguridad

El hampa no tiene control y nos sentimos indefensos al no tener donde recurrir para obtener justicia y lograr un mínimo de seguridad. Podemos enumerar infinidad de casos. Los robos están a la orden del día, desde un celular hasta un vehículo. Pero eso no es todo, los cuerpos de seguridad están muy corrompidos y desprestigiados ante la opinión pública. Peor aún, con la Guarimbas se han incrementado los niveles de inseguridad en el país. En varias zonas de guarimba, el cierre de calles ha servido para atracar a los vehículos y a los transeúntes. Otra modalidad es el cobro de peaje para dejarte transitar. Los saqueos de comercios son a diario, no les importa de qué tipo sea el almacén o depósito, lo importante es obtener un botín lucrativo. La destrucción y quema de bienes públicos es ya algo normal: semáforos, brocales, postes de electricidad, instituciones el Estado, autobuses, señales de tránsito, alcantarillas y paremos de contar. Esta inseguridad debido al hampa o a la Guarimba lleva a la población a estar atemorizada, hay una zozobra generalizada por el auge de esta violencia.

Este escrito es un poco de catarsis por la impotencia de ver que el pobre siempre paga los platos rotos. Sé que esto nunca lo leerá el Sr presidente, ni los Ministros; ni los funcionarios, ni los líderes de la MUD con poder de decisión, pero se me atragantaba tanta frustración. Lo que debió ser el mejor momento de la historia del país para realizar el SOCIALISMO se ha convertido en una calamidad, desanimo, desesperanza e individualismo egoísta.



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Johnny Alarcón Puentes

Docente/investigador. Universidad del Zulia. Licenciatura en Antropología.


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