Hasta la alemana Ángela Merkel o lágrimas de cocodrilo por Venezuela

Uno, en veces es demasiado injusto y hasta exigente con sus compatriotas políticos, sean del gobierno o la oposición.

Andamos como a la caza que digan un disparate o simple lugar común para caerles encima en cambote, apostrofarlos y hasta "sacarles la chicha". Al pobre de Manuel Rosales le acoquinamos por aquellas cosas que decía, ahora no las dice porque hizo algo inteligente, lo que uno no imaginaba o no lo creía capaz, se volvió como discreto. Ya no se le escucha decir frases como "si me matan y muero", "cantos de ballena" o "no se le puede pedir peras al horno". A Capriles, "Los Roberto", le tienen montada una cacería, marcaje estricto por toda la cancha, tanto que apenas dice un disparate, en lo que es como demasiado prolijo, se lo enrostran en la cara y por todos los medios. A uno de esos teóricos brillantes de la oposición, sin respetarle sus méritos y altas calificaciones, le cayeron encima no hace mucho porque habló de "cinco puntos cardinales". Sus detractares, obviando el significado, los aportes, del tipo en la historia nacional que estamos escribiendo, ni siquiera se atrevieron a pensar que pudo haber descubierto ese quinto y todo por la soberbia y mezquindad con que solemos mirar a quien contrario es. De una vez negaron que eso pudiera ser así, sin tomar en cuenta se ha quemado las pestañas y neuronas meditando sobre la forma cómo llegar de Altamira a la Plaza Oleary. Asunto que si lo analizamos bien pudo llevarle a descubrir la cuadratura del círculo y el quinto punto cardinal, ese que anunció. Justamente el espacio por donde se propone conducir a sus huestes. Puedo advertir, a quien pueda interesar, que alguien en estos días le escuchó de su boca un grito tan eufórico, ¡¡¡Eureka!! que no pudo ser acallado por el cañón artesanal que reventó no muy lejos de su lado.

Al presidente Maduro le tenemos también a raya. No le perdonamos que diga cosas como "cuando medito con mi mente", confunda al poeta y dramaturgo Alemán Berthold Brecht con un tal "Berton" y le atribuya cosas que no dijo y además esas cosas que si dijo otro las repita deformándolas. Que confunda su función de presidente con la de Tibisay Lucena del CNE o la del TSJ y diga cosas que deben decir por aquellos lares. Que haya descubierto un liderazgo revolucionario y democrático justamente demasiado parecido a lo vertical y cogollérico.

A la pobre Delsa Solórzano, abogada de la república, alta dirigente política opositora, no dejamos pasar por alto ignorase que los barcos o buques petroleros no llevan barriles metálicos llenos de petróleo y cuando mostró su preocupación por el destino o la acumulación de ellos, como el nuevo continente plástico, le montamos una guachafita y reímos a mandíbula batiente.

Solemos comportarnos demasiado intolerantes con nosotros mismos, pasando por alto que somos unos tristes hombres y mujeres del tercer mundo, como destinados a volver a someternos a la etapa del colonialismo por incompetentes y mediocres. O quizás, por eso mismo, fingimos ser lo que no somos. Y nos reprochamos errores y debilidades como si fuésemos una cosa diferente.

Entre nosotros, los del tercer mundo, solemos decir disparates, ver la paja en el ojo ajeno y manifestarnos preocupados por lo que sucede en otro país mientras nuestros corotos están montados en la mesas y hasta en el techo porque el agua amenaza llevárselos o deteriorarlos por ahogo.

. Y lo acaba de hacer la Bachelet, llena de problemas y sin solución alguna; en la etapa final de un segundo gobierno oscuro y por demás mediocre; tanto que no ha sido capaz de recuperar la dignidad perdida durante el gobierno de Pinochet. Lo dice Santos, presidente de un país, donde la población padece calamidades que detallarlas sería como contar "El cuento del gallo Pelón" y la violencia, la generada artificialmente por los políticos y por las desigualdades de la estructura colombiana. Y las migraciones siguen sin parar. Lo repite Peña Nieto, el presidente de México, donde la vida nada vale y los pranes de la droga, como el Chapo Guzmán tienen el control de ese país, hasta del gobierno mismo y Trump les humilla con lo del muro. Pedro Pablo Picapiedra, el de Perú, que se concibe así mismo como un perro postrado a los pies de su amo, también no duda en mostrarse preocupado por lo que en Venezuela sucede. Y eso nos molesta y reaccionamos indignados.

Todo ellos están preocupados por nosotros. Pero como uno sabe que así somos, le asombra que haya en el mundo de los países destinados a mandar, gente que diga lugares comunes y disparates como solemos hacerlo nosotros en abundancia.

Los gringos se preocupan por todo el mundo. Por Haití cuando los azota un terremoto y lo demuestran. Inmediatamente mandan marines a custodiar que los hambrientos bien se comporten, no alteren el orden; no importa se mueran de hambre o por epidemias. Por eso no mandan comida y menos medicina. Pero a Venezuela le ofrecen abrir un canal humanitario para enviar de todo eso. ¡Qué extraño!

Y los españoles que se llevaron de aquí todo lo que hallaron a su paso y reconstruyeron su economía a costa del despojo que por acá hicieron, se muestran también preocupados por el destino nuestro.

Y hasta la señora Merkel, canciller alemana, quien no ha pedido perdón al mundo por el holocausto, la destrucción, el odio desatado y maldad de las huestes hitlerianas, apoyó la destrucción de Afganistán, Irak, Libia y está metida hasta los tequeteques en la destrucción de Siria, apoya el terrorismo, no le importa la suerte del pueblo Palestino, ahora estando justamente en la Argentina, donde debería pedir perdón por apoyar a un gobierno como el de Macri, quien aplica a aquel pueblo el mismo paquete del FMI que aquí Carlos Andrés Pérez y desató el Caracazo, se ha sumado al coro y pronuncia el lugar común que le preocupa Venezuela.

Pero esa frase de "Me o nos preocupa" no sólo es un lugar común, una frase cohete como diría un amigo, sino el típico comportamiento de quienes vierten "lágrimas de cocodrilo". Además de jodernos fingen sentir afectados por el dolor que nos causan.

No obstante, nosotros, hasta ahora, escuchando casi diariamente esa expresión, pronunciada justamente por quienes causan nuestros males, pese no les creamos, la tomamos como una manifestación hipócrita en lugar de ponerla a ella y a quienes las pronuncian, en el mismo lugar donde se deposita lo ridículo y hagamos de ello y ellos un motivo de risa y mofa.

Pues sí, lo que faltaba, la alemana, quien nada sabe de nosotros, sólo le importa lo que podrían robarnos en caso que decidan colaborar con los gringos para invadirnos, también se suma al coro y dice la misma pequeñez y hasta idiotez que todo los idiotas agresivos y rapaces que en el mundo hay dicen justamente cuando se proponen agredir y aplaudir por la tragedia que nos causen. Y pese eso, en serio lo tomamos, en lugar de reírnos y mofarnos para mostrarles todo lo que son.



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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