Quien sí capituló

 

Los laboratorios de la CIA, ya se han activado para desacreditar el llamado a Constituyente realizado por el camarada Presidente, Nicolás Maduro, al pueblo venezolano. El gobierno imperialista del Estado Unidos, se pronunció  por intermedio del subsecretario adjunto para el hemisferio occidental, Michael Fitzpatrick, quien amenazó con aplicar nuevas sanciones económicas a la República Bolivariana de Venezuela después de manifestar, que en su gobierno se encuentran “profundamente preocupados por la motivación de esta Asamblea Constituyente que sobrepasa la voluntad del pueblo venezolano y además erosiona la democracia venezolana”. Palabras, que han sido descifradas por sus agentes  en territorio patrio de Bolívar y Chávez, como expresión de “un nuevo golpe de Estado, promovido desde la presidencia” que “busca consolidar este régimen autoritario”, según calificación dada por ese vulgar aspirante a Capitán General como lo es, el secretario general de ese ministerio de colonias que es la oea, Luis Almagro. Intentan tratarnos, como si fuésemos una provincia más de los imperialistas del norte. Instruyen a sus agentes locales, argumentándoles que según la Constitución de Venezuela (sic), para Almagro la constitución vigente es la de 1961, el único quien “puede convocar una Asamblea Constituyente es el pueblo exclusivamente” […] “porque es el pueblo el único que cuenta con el poder constitucional originario”. Evidenciando, su total ignorancia sobre el contenido de nuestra Constitución Bolivariana, que es expresamente clara en sobre quienes tienen esa potestad de convocatoria o iniciativa en su Artículo 348: “La iniciativa de convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente podrán tomarla el Presidente o Presidenta de la República en Consejo de Ministros; la Asamblea Nacional, mediante acuerdo de las dos terceras partes de sus integrantes; los Concejos Municipales en cabildo, mediante el voto de las dos terceras partes de los mismos; o el quince por ciento de los electores inscritos y electoras inscritas en el Registro Civil y Electoral”.

 La asociación: Constituyente-dictadura, ha sido la matriz que más intentan posicionar los agentes del gobierno imperialista en nuestra patria. Para reforzar su campaña contra el camarada Presidente Maduro, colocándolo a los ojos del mundo como un dictador, ergo, así justificar alguna acción militar o económica (sanciones) que conlleven a su derrocamiento para restituir la supuesta “democracia” made in USA. Otros actores, que trabajan en la misma línea, enmascarados de supuestos “chavistas” colocan en entredicho la convocatoria y coincidiendo con Almagro, desconocen el 348 Constitucional y tachan la misma de antidemocrática, bajo el falso supuesto de que si no es convocada por el pueblo no es “democrático” el llamado del camarada Presidente Maduro. Ha surgido también, desde los laboratorios de la CIA en su vertiente enmascarada de supuesta izquierda, la versión de que el camarada Nicolás capituló y ahora entrega la Constitución Bolivariana, como si de un botín de guerra se tratase a los enemigos de la patria. Así pretenden, colocar a Nicolás como un traidor al legado de Chávez y, por ende, el pueblo chavista debe apreciarlo como un enemigo que debe ser desterrado de sus filas, abandonado a su propia suerte. Con ello, dan continuidad a esa campaña que provocó importante número de abstención, en buena parte del pueblo chavista en las presidenciales de 2013, sobre la premisa que Maduro no es como Chávez.

  Ha sido asignada la tarea de desarrollar esa vertiente a N. Evans, quien en artículo publicado en Aporrea, intenta posicionar esa hipótesis de los laboratorios de guerra de la CIA entre el pueblo chavista, lector de ese medio digital. Para definir la “capitulación”, Evans acude al diccionario de la Real Academia Española quien la define como un “Convenio en que se estipula la rendición de un ejército, plaza o punto fortificado”. Y según Evans: “Capitula para restaurar el capitalismo…”, como si nuestra Revolución Bolivariana ya fuese trascendido el capitalismo. Bien lo decía nuestro Comandante Chávez, en su Presentación del Programa de la Patria 2013-2019, en términos precisos: “No nos llamemos a engaño: la formación socio-económica que todavía prevalece en Venezuela es de carácter capitalista y rentista. Ciertamente, el socialismo apenas ha comenzado a implantar su propio dinamismo interno entre nosotros. Éste es un programa precisamente para afianzarlo y profundizarlo; direccionado hacia una radical supresión de la lógica del capital que debe irse cumpliendo paso a paso, pero sin aminorar el ritmo de avance hacia el socialismo…” La prevalencia de la formación socio-económica capitalista, con más precisión: capitalista y rentista, es lo que ha permitido a esa oposición de derecha implementar su política de caos económico, que les condujera a la victoria del 6D-2015 o es mentira? Mentira en todo caso es, acusar al camarada Maduro de restaurar lo que aún prevalece como formación socio-económica, no les parece? Acabar con esa formación socio-económica, no ocurrirá de un plumazo pues la historia nos enseña que se trata de un proceso de largo aliento. El Comandante Chávez, en el Programa de la Patria nos señalaba un camino a explorar, leámoslo: “Esto pasa por pulverizar completamente la forma Estado burguesa que heredamos, la que aún se reproduce a través de sus viejas y nefastas prácticas, y darle continuidad a la invención de nuevas formas de gestión política”. Iniciar ese tránsito, se propone el camarada Maduro en su convocatoria a Constituyente, nueve líneas estratégicas ha propuesto abordar, señalando que: “Una de ellas es la creación de un nuevo modelo económico post petrolero, diversificado y mixto, con el objetivo de fortalecer el sector productivo del país, que se ha visto azotado por la guerra económica impulsada por sectores de la derecha”. “Tiene que ser explícito el concepto, la forma y los mandatos constitucionales del modelo post-petrolero”, señaló. Debe ser una economía productiva, diversificada, mixta, integrada e integradora. “Una economía potencia”. Entonces, de qué traición estamos hablando y quién es el traidorzuelo? Por lo demás, el camarada Maduro ha propuesto como tema de la Constituyente a las Misiones y Grandes Misiones creadas por el Comandante Chávez para la protección de los sectores más humildes de nuestra sociedad, entre ellas: la vivienda, educación, salud y la cultura. Precisando el camarada Maduro, como objetivo de la Constituyente que: “Debe quedar bien establecidas en la Constitución, las obligaciones de la inversión social en el ingreso nacional y el presupuesto nacional, “para que nadie pueda venir a quitarle los presupuestos y las inversiones a la salud, la educación, la vivienda, la cultura, la recreación y la vida en general del pueblo”. Mayor desespero, entre filas imperialistas, causa ese objetivo Constituyente propuesto por el camarada Maduro; sobre todo, en tiempos que la línea trazada por el Soberano estadounidense que no es otro sino el Complejo financiero, industrial y militar, con sede en el Pentágono, ha previsto como dogma económica: el tránsito exclusivo y excluyente para sus colonias al sur de sus fronteras, hacia sociedades abiertas y dependientes de los designios del FMI, economías de mercado neoliberales, de estados mínimos y sin protección social alguna para sus poblaciones.

  Evans, acusa al camarada Maduro de capitular al proponer la Constituyente como fórmula no solo para perfeccionar nuestra Constitución Bolivariana y proteger sus principios de las acechanzas imperialistas, sino para garantizarnos la Paz de la República frente al levantamiento en armas de un sector violento de la derecha, aupado y financiado por los sectores más ultraderechistas del gobierno de Trump, ganados por el comercio de la guerra.

  El ejemplo de nuestro camarada Comandante Hugo Chávez, trasciende su muerte y cada vez se levanta para abofetear en sus rostros a los epígonos que se enmascaran al pretender interpretar falsamente su legado. El 13 de abril de 2002, regresaba Chávez triunfante a Miraflores. Su pueblo y Fuerza Armada Bolivariana, habían barrido a las huestes fascistas que 48 horas antes, le habían desplazado del poder que mediante mecanismos constitucionales le había concedido el pueblo venezolano. Dirigiéndose a su pueblo, nuestro Comandante Chávez dio un discurso donde sin revanchismo ni rencores, llamó a la conciliación nacional, la resolución de las diferencias en paz, con diálogo y respeto, y exhortó al pueblo, para entonces desbordado de alegrías en las calles, a volver con tranquilidad a sus hogares, para continuar con el propósito de construir el proyecto del Socialismo Bolivariano. Un Chávez que con un crucifijo entre sus manos, señaló a su pueblo: “Retorno cargado espiritualmente de un gran amor, si hace dos días yo los amaba a ustedes, hoy más, después de esta jornada histórica, de esta demostración sin precedentes en el mundo de cómo un pueblo y sus soldados detuvieron una contrarrevolución sin disparar un tiro, sin derramar sangre y repusieron las cosas en su sitio”. Capitulaba Chávez con tal gesto de magnanimidad? Los hechos demostraron que no, pese a que meses después, la contrarrevolución asumió la insurrección contra el país en su vertiente del paro-sabotaje petrolero, paro cívico se atrevieron a llamarlo y después,  los militares golpistas de la Plaza Altamira.  Era su forma de ser, bien decía su padre el Maestro Hugo: “¿El talón de Aquiles de mi hijo? Hugo es una especie de franciscano, perdona mucho”, palabras reafirmadas por su madre, Doña Elena: “Sí, Hugo es muy confiado. Cree que todos son como él, que cuando da la amistad es de corazón” […] “¿Sabe cuál es la virtud más linda de Hugo Rafael? El amor por todos los venezolanos, esa es una virtud muy linda. Él tiene amor para todos” (Chávez Nuestro, Rosa Miriam Elizalde, Luis Báez, Casa Editorial Abril). Y, sin duda, eso que algunos interpretan como debilidad, capitulación según Evans, se convirtió en una de las fortalezas más grandes que demostró nuestro Comandante Chávez, en vida,  en ejercicio de los mandatos de Gobierno, que les dio el pueblo Bolivariano.

  Nuestro General en Jefe, Antonio José de Sucre, Gran Mariscal de Ayacucho, en su corta vida dejó para la posteridad y orgullo de sus compatriotas varias denominaciones recibidas como El Abel de América, el Prócer más puro de la independencia americana, el pionero de la ingeniería militar de Venezuela, el representante de la juventud venezolana, tuvo entre otras virtudes una muy especial, la de ser el Precursor del Derecho Humanitario Internacional. En Pinchincha, el 24 de mayo de 1822, logra Sucre comandando las tropas libertarias y patrióticas un resonante triunfo contra las huestes realistas españolas del general Melchor Aymerich, a quien Sucre le ofrece en el Fuerte Panecillo una honrosa capitulación, aplicando su doctrina de “Gloria al vencedor, honor al vencido”, con ello, sellaba la independencia del Ecuador. Más tarde, en los campos de Ayacucho, batalla que cierra el ciclo independentista, el 9 de diciembre de 1824, derrota al ejército realista y conseguida esa honrosa victoria ofrece, en el mismo campo de batalla, al general José de Canterac, representando al Virrey José La Serna, herido en la acción militar, una capitulación que, a juicio de historiadores, ha sido la más honrosa que se conozca en los anales de la humanidad. Acciones humanitarias éstas, que no obedecían al capricho del victorioso hombre de armas, sino al dictado de su conciencia, aferrada como estaba, al respeto del ser humano. Por ello, en su doctrina contemplaba que “la victoria no concede privilegios”. Luego, en febrero de  1829, triunfador en Tarqui, contra la invasión del Perú a Ecuador por parte del Presidente La Mar, en la población de Girón, emite el 1ro de marzo de ese mismo año, el memorable Convenio de Girón o Convenio de Tarqui, en igual sentido humanitario y de respeto al vencido. Con muchísima razón, doña Mariana Carcelén y Larrea al hablar de Sucre lo definía en iguales término que doña Elena de Frías: “Corazón más puro que el de Sucre, no ha palpitado en pecho alguno”.

  El Padre Libertador, Simón Bolívar, tampoco escatimó esfuerzos en resaltar esa parte humanitaria de nuestro Mariscal de Ayacucho, y en una biografía que le escribiera en su honor (Resumen sucinto de la vida del General Sucre, 1825), se refirió a él en términos gloriosos: “Este Tratado es digno del alma de Sucre, él será eterno como el más grande monumento de la piedad aplicado a la guerra”. Se refería el Padre Libertador, Simón Bolívar, a los tratados de Trujillo: el Tratado de Armisticio y el Tratado de Regularización de la Guerra de 1820, con los cuales, Sucre se adelanta en tiempo y espacio a la creación de lo que se conocería años después como el Comité Internacional de la Cruz Roja, los Tratados de Ginebra, y echa las bases firmes para el nacimiento sustantivo y normativo del Derecho Internacional Humanitario. Fue en Trujillo, que el Padre Libertador, Simón Bolívar, y el General Pablo Morillo, deciden acordar la paz entre sus fuerzas contendientes, estrechando sus manos y darse un fuerte abrazo, como lo describiera el Coronel realista Vicente Bausá: “Morillo y Bolívar, comieron juntos todo el día y juraron una fraternidad y filantropía interminable, la comida fue dispuesta por el General Morillo y fue tan alegre y animada, que no parecía sino que eran antiguos amigos. El General Morillo con toda sinceridad de su corazón y hasta saltársele las lágrimas de placer, brindó por la concordia y la fraternidad mutua. Todo fue abrazos y besos. El General Morillo y Bolívar se subieron en pie sobre la mesa a brindar por la paz y los valientes de ambos ejércitos”. Capitulaba Bolívar entonces ante las huestes realistas? No lo creemos. Después de ese encuentro, hubo una tregua en las acciones bélicas que se sucedían en el territorio nacional que permitió fortalecer sus fuerzas, escasas de municiones como se encontraban en aquel entonces. Morillo no estaba en mejor situación, dado que en la Metrópoli, los generales Rafael del Riego y Antonio Quiroga, encabezaban una revolución liberal que obliga al Rey Fernando VII a jurar la Constitución de 1812 que pone un freno al absolutismo de la monarquía española, hecho que frena la venida de expediciones militares para reforzar el poderío militar de las fuerzas realistas. El Armisticio de 1820, modificó sustancialmente, la visión del Padre Libertador, Simón Bolívar, sobre la guerra y en carta a Santander, el 11 de  enero de 1820, le enfatiza: “La suerte de la guerra es impenetrable para los hombres. La fortuna es generalmente ciega, por lo tanto valía la pena negociar si con ello era razonable esperar consecuencias positivas a la causa independentista”.

  Al camarada Maduro, se le acusa de “capitular” por convocar al Poder Constituyente, lo que vendría a ser lo mismo que convocar al Pueblo para que le acompañe a buscar soluciones a la disyuntiva planteada por el imperialismo y sus agentes: renuncias y convocas elecciones generales ya o guerra civil. El camarada Presidente Nicolás Maduro, ha resuelto jugárselas como Bolívar, Sucre y Chávez. Así, en resuelta actitud positivista, como el Bolívar de Angostura que con risueñas palabras, clamó por la voluntad popular y sentenció: “Señor. ¡Dichoso el ciudadano que bajo el escudo de las armas de su mando ha convocado la soberanía nacional para que ejerza su voluntad absoluta!” Así decidió hacer, el camarada Presidente Maduro. ¿Claudicó? Claudicaron fueron otros y otras, que hoy secundan las posturas imperialistas, coaligados hoy a quienes en el pasado reciente atacaron con fiereza el mandato que el pueblo le otorgara a nuestro Comandante Chávez hasta derrocarlo incluso, un 11 de abril de 2002.

  ¡Claudicaron sí! Aquellos y aquellas, que hoy se enmascaran bajo un falso “chavismo”, que atacan furibundamente las decisiones del camarada Presidente Maduro, mientras aplauden y coinciden abiertamente con todas las propuestas surgidas desde la derecha fascista en su obsesión de poner sus manos manchadas de sangre sobre Miraflores y revertir las grandes conquistas históricas, alcanzadas por el pueblo venezolano en 18 años de Revolución Bolivariana. ¡Claudicaron sí! Aquellos y aquellas, que tan solo se conforman con las limosnas que les otorga la derecha fascista, en sus medios de comunicación para proyectar una imagen falsa y desvirtuada de quienes se nos presentan como supuestos chavistas, pero que las evidencias actuales, nos confirman que sus mascaradas son solo eso, máscaras para tapar sus odios ocultos contra el camarada Nicolás por no haberles permitido el goce y disfrute en sus tiempos, de cargos en el aparato de Gobierno y por ello, corren entonces a refugiarse, en la ensangrentadas piernas de esa derecha fascista que odia a nuestro pueblo y, que de llegar al poder político y militar de la República, no dudarían en barrerlos del mapa tan igual que harían con nuestro pueblo, porque sencillamente odian a Chávez y todo vestigio que pudiera existir o recordarles su existencia, procurarán por todos los medios exterminarlo.

  Reflexionemos con Fidel: “Nosotros tenemos un adversario bastante poderoso como lo es nuestro vecino más próximo: Estados Unidos. Le advertimos que resistiríamos el bloqueo, aunque eso podía implicar un costo muy elevado para nuestro país. No hay peor precio que capitular frente al enemigo que sin razón ni derecho te agrede. Era el sentimiento de un pueblo pequeño y aislado” (Triunfarán las ideas justas o triunfará el desastre, Fidel Castro, 01-09-2014). Con la Constituyente, el pueblo asume la ofensiva contra la agresión imperialista. ¡Triunfaremos!



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Henry Escalante


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