Alquimia Política

La dogta ética de la moral (1)

Dedico:

A mis colegas de la UNELLEZ profesores Alberto Quintero, Alberto Herrera,

Ibis Rudman, y MaryLisbeth Alvarado

La persona representa un ser neutral, codificado en sociedad como una entidad humana, mas no como raíz del principio de humanidad, que determina lo espiritual y trascendental en el hombre. La persona es el principio fundamental para la explicación de la realidad, desde el punto de vista de sus valores, costumbres, deseo de trascendencia. Aquella definición se refiere a elementos cuantitativos, esta se refiere a elementos cualitativos de la razón del hombre en sociedad.

En este sentido, el estudio de la persona es tomado bajo una actitud filosófica definida como personalismo, aplicable a diversos sistemas de pensamiento: desde Platón, Leibniz, hasta Hegel, e incluso a la corriente marxista y la existencialista, sin dejar por fuera las ideas de Kierkegaard. Ahora bien, la corriente personalista asume a la persona como el centro de la reflexión filosófica, proclamando su dignidad y su trascendencia en la individualidad y autodeterminación. Considera que el hombre es miembro de una comunidad y como tal debe comprometerse con los demás, comunicándose y entregándose a ellos. El hombre sólo se desarrollará como persona en relación solidaria con los otros. Para Emmanuel Mounier (1905-1950), precursor del pensamiento personalista, el individuo representa la dimensión material del hombre que no tiene consistencia interna y que está sometida a las necesidades biológicas, por el contrario, la persona constituye la dimensión espiritual del mismo que va conquistando su entorno y su lugar en la realidad que le afecta. La persona, como un ser espiritual, formada de subsistencia y de independencia en su ser; mantiene esa subsistencia mediante su adhesión a una jerarquía de valores libremente adoptados, asimilados y vividos en un compromiso responsable y en una constante conversión, unifica así toda su actividad en la libertad y desarrolla, por añadidura, a impulsos de actos creadores, la singularidad de su vocación.

Esa libertad, vista en perspectiva del pensamiento personalista, consiste en el cumplimiento de la vocación que cada persona tiene asignada. Mounier, por su parte, afirma que para llevar a cabo la vocación, la persona ha de desarrollarse a plenitud, abarcando estar en comunión con las otras personas que constituyen la comunidad. La persona es un yo que forma parte de un nosotros y sólo así puede ser entendida. La persona, de hecho, produce cosas materiales, pero a su vez crea cultura y riqueza espiritual; es un ser elevado, carismático, romántico, sincero, sensible, consciente de su naturaleza.

En concreto, la persona ha de promover una revolución, pero no debe ser violenta, sino una revolución de espíritu, una revolución que asuma los valores reales de la sociedad, una revolución de sacrificio y de entrega a los miembros de su comunidad; es actuar en el marco de la participación y la unión sincera entre los hombres. La existencia de las normas morales siempre ha afectado a la persona humana, ya que desde pequeños captamos por diversos medios la existencia de dichas normas, y de hecho, siempre somos afectados por ellas en forma de consejo, de orden o en otros casos como una obligación o prohibición, pero siempre con el fin de tratar de orientar e incluso determinar la conducta humana. Las normas morales existen en la conciencia de cada uno provoca que existan diferentes puntos de vista y por ende problemas en el momento de considerar las diferentes respuestas existenciales que ejercen las personas frente a ellas. Estos problemas se resumen en los siguientes aspectos: Diversidad de Sistemas Morales. Este se da debido al pluralismo que existe en las tendencias frente a un mismo acto, cuando para algunas personas un acto es correcto, para otros es inmoral; un ejemplo es el divorcio, el aborto, la eutanasia, entre otros; Libertad Humana. La libertad humana no es del todo real, ya que todo individuo está de cierta forma condicionado por una sociedad en la cual toda persona actúa bajo una presión social, cultural o laboral; aunque considerando a la ética y la moral, permite conservar una conciencia que permite la persona actuar en base a un criterio propio.

El problema, a todas estás, es la incompatibilidad de la libertad humana con las normas morales, la cual es resuelta por la vía de los valores. De este problema surgen numerosos cuestionamientos radicando su connotación en la objetividad y subjetividad que las personas le atribuyen a su relación en sociedad, la cual genera, obviamente, valores; El Fin y los Medios. Muchos sostienen lo importante es el fin que aspiramos conquistar en nuestro proyecto de vida personal, de tal modo que cualquier medio es bueno si se ejecuta para obtener un fin bueno, esto tiene mucho que ver con lo expuesto por Nicolas Maquiavelo como: "El fin justifica los medios"; pero con ello lo único que ocurre es que se sobre valoran las "buenas intenciones " de un acto, que es parte del interior del ser y se descuida el aspecto externo del acto (intenciones y finalidades); La Obligación Moral.

Este aspecto, está ligado con el tema de los valores, dado que normalmente se dice que lo que se hace por obligación, pierde todo mérito; en cambio, cuando se realiza por propio convencimiento, adquiere valor moral. Con esto se da a entender que la obligación moral le quita al hombre la única posibilidad de ser él mismo, de cuerdo con su propia moralidad y con su propio criterio. Pero hay que aclarar también que una cosa es la obligación entendida como corrección externa y otra como la obligación basada en la presión interna que ejercen los valores en la conciencia de una persona; y La Diferencia entre Ética y Moral. Este es un problema que incide en la mayoría de las personas y el cual marca la incógnita acerca de: ¿Qué entender por el bien y el mal? ¿Cómo asumir la cultura de las sociedades sin sentirnos presos de ella y poder compartir con la naturaleza el libre albedrío? Lo cierto es que por definición de raíces, tanto ética como moral significan lo mismo: costumbre; pero en la actualidad se han ido diversificando y lo que hoy conocemos como Ética son el conjunto de normas que nos vienen del interior y por Moral, las normas que nos vienen del exterior, es decir, impuesta por el colectivo social y las normas consuetudinarias.

 



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Ramón Eduardo Azócar Añez

Doctor en Ciencias de la Educación/Politólogo/ Planificador. Docente Universitario, Conferencista y Asesor en Políticas Públicas y Planificación (Consejo Legislativo del Estado Portuguesa, Alcaldías de Guanare, Ospino y San Genaro de Boconoito).

 azocarramon1968@gmail.com

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