A propósito de ser ciego

A cuatro años de la muerte de Chávez...

Han transcurrido cuatro años de la muerte de Hugo Chávez. A partir de allí, no sólo se fue físicamente el líder de la revolución bolivariana, sino que su proyecto bolivariano comenzó una reversión en todas sus líneas constitucionales.

Chávez, como todo ser humano, cometió errores, uno de ellos, fue ejercer su presidencia con aquel hiperliderazgo que fue criticado oportunamente por el Centro Internacional Miranda, y aunque algunos señalen a Juan Carlos Monedero como el artífice de ese acto de alerta, quienes estuvimos cerca del planteamiento ideológico de esa realidad, sabemos que fue el profesor Rigoberto Lanz (+) quien conocedor en profundidad sobre los destinos que habían tenido los procesos revolucionarios, nunca dudo en manifestar en público y privado, lo que ocurriría en caso de que Hugo Chávez no pudiera continuar al frente del país.

Otro analista, periodista y político, quien también manifestó en su momento, oportuna crítica sobre las desviaciones que se originaban en el seno del gobierno por el excesivo hiperliderazgo de Chávez, fue Vladimir Villegas¹, y del cómo, desde ese maniqueísmo del poder, comenzamos a ver el deterioro del gobierno, cuyos "triunfos" evidenciaban que las derrotas estaban por venir en el seno de la Asamblea Nacional, y sobre lo cual también explicamos con líneas que otros jamás quisieron analizar, sino despotricar en nuestra contra. El tiempo nos dio la razón².

La muerte de Hugo Chávez significó la muerte de la revolución bolivariana. Sólo la cupula del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), junto con sus cada vez más reducidos efectos de clientela política en algunos espacios regionales y locales, son quienes defienden al madurismo como doctrina pseudochavista en el contexto político, económico y social.

Ahora bien, ¿por qué decimos que el madurismo es la antítesis del chavismo? En el plano político, una vez que Maduro asume el poder, lo hace muy debilitado. No sólo perdió 700 mil en el proceso electoral (2013) en el cual fue electo presidente, ganando por un estrecho margen del 1,5%, pese a que utilizó de manera propagandística y anti-ética la muerte de Chávez buscando sacarle beneficio político, sino que recordemos, ejercía la presidencia de forma interina desde diciembre de 2012.

Es más, irónicamente de no haber sido por los 500 mil votos que aportó el Partido Comunista Venezolano (PCV) en esas elecciones para que Maduro llegara a la presidencia, tal vez la historia política sería distinta ¿Y cuál ha sido la respuesta del madurismo? Pues, no sólo liquidar el llamado gran polo patriótico como fuerzas y movimientos sociales de un poder que emerge desde las bases y del pueblo, sino que desde el Consejo Nacional Electoral (CNE), con aval del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), buscando la desaparición forzosa de la oposición, lo que están logrando es un suicidio político, al punto que el propio PCV junto con otras organizaciones revolucionarias renunciaron a "legitimarse" como partidos políticos, al considerar que la "normativa electoral" es violatoria, precisamente tanto de los preceptos constitucionales como de la participación protagónica y participativa que emana desde las fuerzas populares.

En el plano económico, el panorama es desalentador y desesperanzador. Desde que Maduro está en el poder, Venezuela registra la inflación más alta del planeta aunado con cuatro años consecutivos de decrecimiento económico, en el medio de una escasez espantosa de alimentos y medicinas, sin obviar la liquidación de todo el aparato productivo nacional, desde sus espacios agrícolas hasta industriales.

Y en relación con lo social, pues, la crisis económica ha derivado en el aumento desmedido de la pobreza y la miseria. Además que la gran mayoría de la población activa sólo gana salario mínimo, el cual no alcanza para cubrir las necesidades básicas de alimentación, regida por unos precios que están dolarizados, ha condenado a los profesionales, trabajadores, pensionados, jubilados y desempleados al ostracismo de vida, al punto que es común ver a niños, adultos y ancianos comiendo de la basura, o mendigando en las calles y avenidas algún trozo de pan o bebida.

Es tal el nivel de la crisis social, que la educación y la salud que fueron banderas de Chávez y la revolución bolivariana, que éstas se convirtieron en una vergüenza para el Estado. Escuelas, liceos, ambulatorios y hospitales están degradados tanto en sus infraestructuras como en sus dotaciones. El principio de educación y salud "gratuitas" son una entelequia, porque todo, absolutamente todo, debe comprarlo la población en éstas áreas fundamentales para el desarrollo integral como seres humanos.

En las instituciones educativas, no existen transportes, los comedores funcionan con máxima irregularidad y pésimas cantidades alimenticias y el hecho pedagógico sólo se ha centrado en la entrega de unas "canaimitas" que en nada aportan para la construcción del pensamiento ¿Y cómo hacen las familias con los materiales educativos, uniformes, y por supuesto, con la propia alimentación en sus hogares?

Sobre las instituciones asistenciales aunque el gobierno intente colocar la máscara de "Barrio Adentro", la verdad es que de esos consultorios sólo quedaron las puertas y los reductos de bloque, porque hasta la mayoría de los médicos cubanos abandonaron el país. Los llamados Centros de Diagnóstico Integral (CDI) corren la misma suerte que el resto de la red pública de salud. Las placas de radiología son las cámaras fotográficas de los celulares. No existen suficientes materiales médicos-descartables que garanticen plena atención médica al ciudadano. Hasta las jeringas deben ser esterilizadas. Para qué referirnos sobre la operatividad de quirófanos y áreas especiales de cuidados intensivos.

A cuatro años de la muerte de Hugo Chávez, Nicolás Maduro asesinó el proyecto bolivariano y convirtió a Venezuela en el país más miserable del mundo. Lo único que aquí florece es la inflación, la corrupción, la delincuencia y la muerte. Nicolás Maduro asesinó a Venezuela. A propósito de ser ciego. Quien tenga ojos que vea.

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¹https://www.aporrea.org/ideologia/a80210.html

²https://www.aporrea.org/actualidad/a108895.html

 

 



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Javier Antonio Vivas Santana

Lic. en Educación en las menciones de Ciencias Sociales y Lengua (UNA) Maestría en Educación mención Enseñanza del Castellano (UDO) Dr. en Educación (UPEL) Profesor de la Misión Sucre (2003 -2012)

 jvivassantana@gmail.com      @jvivassantana

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