Hambrear al pueblo

Hambrear al pueblo, sin importar les efectos físicos, mentales y psicológicos de la desnutrición y la malnutrición, parece ser la consigna de los actores, en su inmensa mayoría del sector privado, que conforman la cadena de productores, importadores, ensambladores, almacenadores, distribuidores y minoristas apátridas que (in)satisfacen el derecho a la alimentación de los venezolanos.

Hambrear al pueblo es sabotear los esfuerzos que hace el Gobierno para garantizar el cumplimiento de los principios, derechos y deberes constitucionales con el fin de revertir los logros de Venezuela en materia nutricional, descalificar al proceso bolivariano y restarle apoyo popular al Presidente Maduro.

Hambrear al pueblo es imponer un mercado totalmente distorsionado por sobre el Bienestar Social, pero eso sí, aprovechando todas las oportunidades y los incentivos (especialmente los financieros) que da ese mismo Gobierno para desarrollar su dudosa actividad económica y obtener ganancias especulativas extraordinarias imposibles de obtener de otra manera.

Hambrear al pueblo es conspirar para acabar con la Paz de la Patria y el Proyecto de Socialismo del Siglo XXI. Es tratar de soliviantar a quienes, a pesar de estar padeciendo la desmejora de condiciones esenciales de vida alcanzadas por primera vez en la historia republicana de Venezuela, no caen en provocaciones pues se mantienen fieles al legado del Comandante Chávez.

Pero una situación tan tensa resulta cada vez más insostenible y el Gobierno, acosado por todos los frentes, por muchos esfuerzos que haga no puede enfrentarla y resolverla solo. De allí la necesidad de que el pueblo, amparado en su soberanía y los principios de cooperación, solidaridad, concurrencia y corresponsabilidad establecidos en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, deba activarse para defender su derecho inalienable a la alimentación. Deba organizarse, más allá de la producción casera y la distribución periódica de alimentos, para ayudar al Gobierno a desmontar de una vez por todas la cadena burguesa que lo tiene pasando hambre.

La actualización y renovación de las organizaciones gubernamentales y comunitarias, las acciones cívico militares desplegadas para la defensa de la soberanía e integridad de nuestro país y las iniciativas populares en pleno desarrollo brindan una oportunidad única para montar una estrategia nacional anti hambreadores que permita a todos los patriotas, trabajadores y voluntarios, actuar conjuntamente en función de su "derecho a alimentos nutritivos y culturalmente adecuados, accesibles y producidos de forma sostenible y ecológica y de su derecho a decidir su propio sistema alimentario y productivo" Declaración de Nyéléni (Mali) Foro Social Mundial 2007.

Condimento indispensable para acabar con abusos y delitos de los hambreadores: voluntad política, información clara e interacción fluida Pueblo - Gobierno.



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Mariadela Villanueva

Analista y comunicadora. Socialista y chavista. Firme creyente del poder popular

 mariadelav@gmail.com      @mariadvillanuev

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