Aquí no se habla mal de Chávez... ¿Se puede hablar mal de socialismo?

Excelente la idea de la campaña "Aquí no se habla mal de Chávez", denota un sentimiento de lealtad, una angustia ante la situación, un deseo de encontrar la senda en medio de tanta estulticia. La campaña no se puede dejar pasar como si fuese la publicidad de un dentífrico, o el aviso de no pisar la grama. Se trata de un aviso, un toquido de que algo grave pasa dentro de la Revolución y que el remedio no es indignarse frente a la crítica, sino reflexionar, pensar y , como dijo Fidel, "cambiar todo lo que debe ser cambiado".

El hablar mal de Chávez es reflejo del avance hacia al capitalismo. ¿Quién podría pensar que el giro a la derecha no traería consecuencias en lo espiritual, en la conciencia? ¿Quién podría pensar que era eludible desconocer a Chávez, a su obra, o es que aquello de revertir sus medidas económicas y abrir las puertas a los empresarios no era abrir las puertas a sus enemigos? ¿Es que alguien podía pensar que esos enemigos se quedarían quietos, no hablarían, no exigirían?

Es de incautos pensar en corregir las consecuencias sin corregir las causas, perseguir al que hable mal de Chávez y no al que aúpe al capitalismo, al que plantee, por ejemplo, una alianza con la burguesía, o con el capitalismo internacional, a los que la sienten en el consejo de economía, en los motores a los empresarios. Es de incautos pensar que el problema es que hablan mal de Chávez y no que desconocieron al Plan de la Patria; es de cándidos desoír la alarma que hoy denuncian, no tomar medidas profundas, drásticas.

Por lo menos que se discutan allá arriba los males que aquejan a la Revolución, por qué hoy el Presidente tiene un apoyo mínimo, por qué el Partido está arrinconado, el Socialismo desprestigiado, la masa desconcertada, incrédula, el gobierno desautorizado, los líderes ausentes, la pasión perdida, las razones sagradas para seguir luchando olvidadas.

La solución no puede ser aplicar la vieja maña de los sindicaleros, la astucia del pran, del malandro, se debe ir al fondo del problema: la pérdida del amor de la masa. Es a recuperarlo que se deben dirigir las acciones, y ya sabemos que el amor no se compra, que esa conducta no ha dado resultado. La solución verdadera es volver a Chávez, a la fuerza moral del Plan de la Patria, a su pensamiento más evolucionado, correr el riesgo de la autocrítica genuina, la que supone cambio en el rumbo, rectificar.

Si seguimos indignándonos frente a la crítica, persiguiendo a los mensajeros, la Revolución seguirá bombardeada en su esencia y los dirigentes preocupados por las apariencias, por lo superficial; y un día se caerá el edificio de la Revolución podrido en sus cimientos y los líderes quedarán sorprendidos, llorando lo que no supieron proteger, defender.

Sería buen comienzo un cartel que diga "Aquí no se habla mal de Chávez, se defiende al Socialismo".



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Toby Valderrama y Antonio Aponte

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