Moral y luces, educar, estudiar, no mentir jamás, seamos líderes

Si Lenin no hubiera sido un líder asertivo, no acaeciese un líder tan grande. Lo mismo vale para León Trotsky, para Bolívar, ¡Para Chávez!

¿Qué es un líder asertivo? Esta es una buena pregunta para todos aquellos que, creyendo en el cuento de la democracia burguesa creen que han sido o son líderes. Por ejemplo, un Obama, o cualquiera que obedezca los mandatos de cualquier grupo de poder económico (tomando en cuenta que vivimos en un mundo dominado por los desmanes del capitalismo). Un líder nace siempre de una gran idea revolucionaria (…Julio César, Alejandro Magno).

Otros, conociendo la importancia de liderar un país capitalista, una potencia capitalista "emergente", simplemente disimulan un control "nacionalista" bajo la apariencia de una alternancia del poder, como es el caso de Putin con su par primer ministro y todo su (mismo) equipo. Algo más sano, si se quiere, ante la puesta en escena de la burguesía occidental, de democracia ¡Hasta en monarquía hablan de democracia! Los ingleses, el país más democrático del mundo porque el pueblo aprendió a amar a sus verdugos, como si fueran un símbolo patrio de una sociedad de iguales. No obstante el Estado subsidia a un Rey, a una Reyna, y a su familia, casi con el mismo presupuesto que se necesita para la salud de toda la "Working Class".

Eso de la democracia es un secuestro, falsificación y manipulación de un concepto; o mejor aún un prejuicio pendejo sobre el orden social, sacado de la libertad (igualdad y fraternidad) de las revoluciones burguesas. Dicho prejuicio se ha naturalizado de tal manera que lo hemos internalizado, hecho carne. Por eso nos cuesta atentar contra la libertad y contra la democracia burguesas, sin un poco de rubor o sabor a culpa; se ha hecho carne en nosotros...

Pero la libertad y la democracia, como conceptos y como instituciones tienen historia, y es ahí donde se monta la trampa, sobre la creencia que son ideas y conceptos que no tienen historia, que son naturales, que fueron dados por un más allá divido que no existe. Que son anteriores a la humanidad misma. El prejuicio (lo tonto que hemos sido los pobres, los trabajadores, los esclavos, por ignorantes y de memoria frágil) nos somete.

Y no es cierto ese fatalismo burgués. Hoy, hasta el más conspicuo líder de la revolución habla de libertad y de democracia sin señalar al pueblo llano el carácter histórico de todas las instituciones burguesas. Los usas con el mismo sentido ambivalente (hitleriano o Goebeliano) de los seudo líderes para seguir manipulando a los pendejos, o sea, a nosotros, los trabajadores, los pobres, los desheredados de todo, los nuevos esclavos.

Lenin se hizo asertivo gracias a ese conocimiento histórico, gracias a Marx. Y la grandeza de Marx está en que hizo de la crítica al capitalismo, a la explicación de todos los males del capitalismo y del sistema burgués capitalista, fenómenos históricos los cuales había que estudiar y explicar adecuadamente para entender el sentido (vectorial) del discurso, de las ciencias, de las instituciones burguesas liberales. Marx le dijo al joven Lenin que, todo lo que ves y te molesta como injusticia tiene una fecha de nacimiento, es histórico. Y sobre esa base de conocimiento es fácil comenzar a ser un revolucionario ¿Por qué? Es difícil dejar de estudiar y de preocuparse por cómo ganar el juego.

Bolívar no era marxista, ni siquiera hegeliano, pero tuvo un sentido histórico muy avanzado. Cualquier documento importante del prócer hace historia, desde la gran historia hasta la pequeña, que recogía errores, fechas significativas, etc. Bolívar jamás empezó de nuevo, en blanco, luego de una derrota, hacía un recorrido histórico, reflexivo, CRÍTICO. La carta de Jamaica, el Manifiesto de Cartagena, son documentos históricos. Inclusive, el juramento juvenil en el Monte Sacro fue una evocación histórica. Fue un ser asertivo, nunca dudó de los principios que lo acarrearon.

Mediante la historia marxista (materialismo histórico) es fácil dar el paso decisivo a la revolución social, porque descubres que todo lo construido por el capitalismo se puede de-construir con una revolución, "cambiando todo lo que deba ser cambiado" como diría Fidel. Porque todo lo conocido fue implantado en nuestras conciencias como una verdad sagrada; descubres que es una falsa consciencia, que hay una falsa ciencia y falsa historia, que el trabajo no lo es, es alienación del trabajo… por ignorancia, por idiotez y esclavitud, disimuladas de respeto a los principios de libertad y democracia.

Hay un politólogo, o más bien un filósofo italiano que estudió con detalles sociológicos el sentido de la democracia, se llama Norberto Bobbio.

El asambleísmo, el voto directo y universal, la democracia representativa, la democracia…, Es decir la manera más idónea de representar la voluntad del pueblo. Sin embargo olvida, adrede, el hecho de a quién beneficia esa "democracia". Democracia sin igualdad no es democracia, eso decimos los socialistas, los comunistas. Pero para los liberales burgueses la democracia y la libertad son condiciones de la igualdad. Pero Bobbio dice que, fuera de la democracia no hay igualdad ¡Qué fácil ser Burgués, asceta de la propiedad y la riquesa y científico a la vez!

No es una tontería este asunto. Volvamos hacia atrás un poco. Los ídolos liberales han naturalizado todos los principios sagrados que sostienen a la sociedad burguesa: la democracia, la libertad, y la igualdad, pero como igualdad ante la ley, que es desigual (Léase "La llamada acumulación originaria del capital": Tomo I Cap. XIV en El Capital)

Democracia resumida a la elección popular y universal, pero sin contenido político, sin Lucha de Clases, sin alternativas, sin gente capaz de decidir su destino cultamente, educadamente, con criterios definidos. En algunos países y en otras épocas esto era demasiado para las "democracias" occidentales, en otras épocas no votaban las mujeres, los negros, o los más pobres.

La verdad es que la democracia, la libertad de elegir, siempre ha sido el mejor pretexto de los oligarcas para gobernar sobre la esclavitud proletaria y campesina pobre, con la menor barbarie posible. Sin embargo eso no quita que pueda, en nombre de la libertad y de la democracia, alimentar como a Gargantúa, el horror del fascismo, ¡Qué es eso pa´ ellos!

Para ser asertivos hay que gobernar desde principios y a la vez estudiar, saber analizar, saber leer en los hechos, en la realidad dónde valen o no esos principios, dónde están y dónde no esos principios.

Hay que dirigir por convicción y necesidad y no por un accidente de la historia, como el señor de "El diente roto" o el otro "Desde el Jardín". Poder sin probidad, poder sin convicciones, poder en sí mismo: es Fascismo.



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Héctor Baiz

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