¿Hasta cuando paja y cable?

En nuestro largo trajinar en el mundo del periodismo, jamás habíamos visto un período tan gris y tan irresponsable en el ambiente político venezolano, como el actual, donde los actores principales han pasado de mentirosos, pacatos a payasos, sin el mayor asomo de vergüenza, pese a la torta que en el ámbito internacional han puesto· Claro que allí también tienen payasos que les aplauden y atizan por sus intereses bastardos, sino miremos al "señor" Almagro de la OEA, a los voceros de la Casa Blanca a los del PP en España, a los golpistas de Brasil y otros tantos descalificados que les hacen coro.

Es inaudito, como un sujeto que se jacta de ensalzar su título de abogado y de los libros de texto que ha escrito sobre el tema, se monte en un teatro donde lo único que le falta es el traje multicolor. Se erige en Fiscal General de la Nación, en Magistrado de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia y en su cargo real, que es el de presidente de la Asamblea Nacional, para en una suerte de ataques epilépticos, gesticulando y retorciéndose ante los medios anunciar que el 13 de noviembre irá a Miraflores a llevarle la carta de despido al presidente Nicolás Maduro, destituido por un supuesto juicio político que le aplicó.

Vergüenza debiera darle a estas alturas de la vida con 73 años a cuesta asumirse de payaso y de engañero frente al pueblo venezolano, donde bueno es decirlo todavía hay ingenuos que creen en él. Cuando llegamos a esa edad debemos ser mas respetuosos y cuidadosos de nuestra conducta, porque es un hecho cierto que muchos jóvenes, nos toman como ejemplo y no es plausible que les tomemos el pelo, con actos irresponsables. Además en el caso de este ciudadano, representa a un colectivo que se denomina oposición, agrupado en la Coordinadora Democrática-Mesa de la Unidad Democrática, que desde 1999, cuando sus actores perdieron los privilegios, lidera un golpe de estado continuado que va de fracaso en fracaso, pero que mantiene al pueblo venezolano en zozobra con sus desmanes y actos de terrorismo.

Pero a esta también hay que ponerle la contra parte, que desde el alto gobierno hace el juego a ese circo montado desde la AN. No es para nada plausible, que la dirigencia del PSUV y de las instancias del gobierno nacional, le den tanta beligerancia a las histéricas pataletas de esa clase política que solo busca la disociación colectiva para ver como provoca un baño de sangre y la intervención extranjera en nuestra patria, para de esa manera acceder a los mendrugos que le lance el imperialismo invasor.

Basta con ver los noticieros de la TV y las portadas de los períodicos diarios del país, para indignarse viendo el torneo de retóricas y amenazas de parte y parte, como para crispar más los nervios de un pueblo que solo clama por soluciones tangibles a la delicada situación que confronta el país.

La comunidad organizada lo que espera de sus dirigentes tanto de la oposición como del gobierno es una luz que le ayude a salir de la oscuridad del túnel, en que hemos caído producto de la diatriba y la arrogancia que solo sirven para tensar más los nervios del colectivo nacional. Empoderemos de verdad al pueblo, demos las herramientas y los recursos que requiere, para con la orientación y el seguimiento responsable y transparente alcancemos hacer florecer la voluntad, la ética y la vergüenza del venezolano,. que quedó a atrás desde hace mas de 50 años.

Ya está bueno de sembrar tanto estrés en el colectivo, con esas ejecutorias de micrófono, que lo único que hacen es decepcionar al pueblo, que mientras se traga ese pajonal vertido a través de la mediática nacional e internacional, continúa comiéndose un cable sin esperanzas ciertas, porque con discursos, gritos y amenazas el país no sale de las dificultades. Apliquemos las leyes que son bastante claras y diáfanas, para combatir a la delincuencia, ya sea política, económica o social y enrumbemos al país por un sendero de desarrollo y descolonización, que desde hace 200 años viene pidiendo a gritos la patria. Gritos que oyó el comandante Hugo Rafael Chávez Frías, desde su aposento en el cuartel y salió a la calle pidiendo que ayudáramos a parir a la patria que lleva más de dos siglos de embarazo, sin encontrar la partera o el médico que le garantice el parto. Honremos el legado del Comandante, trabajemos más, rompamos definitivamente con los grupos de presión, para liberar a la nación de sus tiranos y no dejemos que el pueblo siga exclamando, con decepción: ¿Hasta cuando paja y cable?.



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Cástor Díaz

Periodista CNP 2414

 cd2620@gmail.com

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