Las firmas de referendum y el 6 de diciembre: ¿Dos fraudes? ¿Aún somos mayoría?

A quien afirme lo del título algo le falla en la percepción de la realidad; es tarea de la psiquiatría clasificar la dolencia, pero se puede adelantar que el enfermo está severamente separado de la realidad. Es un mal frecuente en los políticos que llegan al poder aún jojotos, sin la experiencia de mil derrotas, también es una enfermedad propia de los nuevos ricos. En el capitalismo, sistema que reduce el sentido de pertenencia a la sociedad y en el que la medida de todas las cosas es el individuo, la dolencia puede alcanzar niveles de pandemia.

La realidad de la vida, las encuestas, afirman un cuadro dramático para los gobernantes, aunque éstos se resisten con tenacidad a reflexionar, a pensar por un momento que algún error habrán cometido. Nada, sólo soberbia y persecución de la disidencia.

La ecuación es muy difícil, si el gobierno no la resuelve caeremos en territorios de fascismo, de represión brutal. No podrá resolver la ecuación si insiste en sobrevivir sobre los escombros de la legalidad que él destruye, dinamitando la credibilidad en las instituciones, desprestigiando todo (desde las elecciones que le confieren legalidad a él mismo hasta el sagrado tribunal supremo, la última instancia y que rebajaron a resolver los pleiticos domésticos); antes la corte hablaba y era santa palabra, ahora se sabe de antemano que repetirá una receta: detener a la asamblea que dejaron perder, que entregaron a esa fracción del capitalismo, resolver en los escritorios lo que el gobierno perdió en la realidad.

¿Qué hacer?

El primer paso del gobierno es restablecer su contacto con la realidad; para esto debe abrir oídos a la crítica, dejar de regocijarse en la alabanza, al contrario, rechazarla como dañina; entender que sobre el engaño no se puede construir nada duradero, sólo vapores de la fantasía. ¿Qué esperan para llamar al diálogo necesario, al diálogo entre revolucionarios? No es una concesión, sin el diálogo interno no hay futuro.

El gobierno tiene la palabra, hasta ahora ha sido errático, se reúnen en secreto con la polar, declaran con desfachatez que le han dado asistencia a más de 500 empresarios, y aún tienen la desfachatez de hablar de "guerra económica"; tienden la mano a allup, le suplican su presencia en la mesa de negociaciones, pero son incapaces de llamar a Cliver, a Giordani, al contrario, los espantan, los adjetivisan y después se irritan con la reacción de los atacados.

Mil veces el dialogo interno ha sido derrotado por la soberbia, y mil pasos se han dado hacia el abismo. La enfermedad del poder es virulenta, son pocos los que la superan, sólo los llamados estadistas. Quizá ahora, es lo más probable, no oigan el planteamiento; quizá la red de complicidades, la maraña de la soberbia, siga impidiendo la claridad, en ese caso debemos prepararnos, vendrán tiempos más duros.

Pero quizá suceda que en los límites del caos, cuando la crisis amenace con el desenlace, aparezcan desde adentro, desde lo más intimo del corazón chavista la sensatez, la valentía, y entonces los fragmentos de la Patria herida serán de nuevo fusionados en una causa noble como la que movió al 4 de Febrero… Para eso debemos prepararnos.



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Toby Valderrama y Antonio Aponte

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