Alerta popular ¿Panela o Azúcar?

Nuevamente una crisis de desabastecimiento trae como consecuencia, el martirio de la mayoría y el enriquecimiento de unos cuantos, sin importar color político.

De la guerra económica, sacan jugosas ganancias no sólo los sempiternos empresarios capitalistas inescrupulosos y algunos funcionarios civiles y/o militares caza fortuna, ávidos de riquezas. El mal se expande hacia un sector del pueblo, identificado como bachaquero (pueblo jodedor de pueblo). Y era de esperar, la descarada actuación corrupta entre empresarios y sectores civicomilitares, y la impunidad campante, con cierta acción sobre los pendejos de la partida, da pie a normalizar, el flagelo. Si los empresarios capitalistas y funcionarios se aprovechan de la situación, ¿porque no hacerlo yo?, parece excusarse el(la) bachaquero (a). Ahora bien se considera al bachaquero o bachaquera, como gente del pueblo, con acceso a ciertas mercancías, para revenderlas a precios astronómicos a su propio pueblo. Pero el bachaquerismo empresarial, no se estigmatiza, sino se habla de contrabando de extracción si está en contra del gobierno; pero si acompañan la gestión de gobierno, ¿son "empresarios verdaderos" que hay que socorrer dándole dólares, sin importar que cometan iguales desmanes?. Si te doy un dólar a tal precio, ¿no importa que exponencialmente multipliques tus super ganancias, o que presentes tu inflada estructura de costo?. Este bachaqueo es normal y hasta refrendado, por instituciones.

Los agroempresarios industriales se jactan de saber producir, pero con petrodólares. El éxito, la eficiencia, la productividad y sus ganancias giran alrededor de la succión de dólares; son empresarios e industrias dólar lactantes. En los últimos 40 años, los más espectaculares saqueos a la ubre petrolera de la nación, se han cometido alrededor del mamanto de los mismos, pues es el gran nutriente del "éxito individual del empresario" y la mejor garantía de tener su leche en polvo en el extranjero.

Son incontables las industrias ensambladas en el país, tanto privadas como públicas, cuyas maquinas, repuestos, tecnología, servicios, son dependientes del extranjero y por ende de los dólares, para poder funcionar. De modo que si no maman dólares, se desata el ensordecedor berreo colectivo e incesante de la becerrera empresarial insatisfecha. Se cae su éxito, su funcionamiento, su productividad, sus ganancias.

Desde décadas pasadas, durante la cuarta, se montaron grandes parapetos insostenibles en el país. Empresarios e industrias, que requieren dólares para traer sus exógenas y a veces extravagantes "materias primas" para poder operar; o lo peor del caso que, lográndose en el país, no se comprometen con la producción de sus requerimientos, o simulan hacerlo y satisfacen su déficit con compras en el exterior, mediante la succión de los petrodólares de la teta nacional. Toda una manguanga! Este actuar chulo (defendido por sus economistas a sueldo o manumisos); tiene su prontuario histórico en la alianza empresarial de la Fundación Rockefeller-Fundación Eugenio Mendoza, en la era de la posguerra.

La industria azucarera es un ejemplo rentístico. Sus cultivos se han petrificado en tiempo y espacio, para justificar cierto grado de producción y procesamiento, pero la demanda nacional, es suplida vía dólar, comprando azúcar importada, para ser empaquetada y etiquetada por la "exitosa y productiva industria nacional". ¿No va a ser exitosa?

No obstante los cañicultores y los "verdaderos empresarios azucareros", formaron parte del Consejo Nacional Económico nombrado por el ejecutivo, llama poderosamente la atención que en la crisis actual, no hay azúcar como tal. El azúcar regulada, estaba siendo disfrazada de "azúcar con melaza de caña o morena" para evadir la regulación, como hacen con la pasta, sardina, arroz, papel higiénico, harina precocida de restos de maíz, etc. En esta oportunidad se está vendiendo una "falsa panela" que atiborra los mercados de la noche a la mañana, sobrepasando la exigua producción del verdadero papelón o panela cultural, e incluso de la panela agroindustrial, con similares características. Esta modalidad de panela, sin etiquetado alguno, se presenta a simple vista de verde muy claro; su apariencia es azúcar disuelta en guarapo e caña y solidificada; al comerse, hay un sabor momentáneo de caña, o amelazado, que al disolverse en el paladar queda un terrón de azúcar refinada. Pareciera azúcar engañosamente procesada con guarapo e caña.

¿Ningún organismo oficial se ha percatado de esta presentación? ¿Se ha pedido su conformación y justificación? ¿Por qué se permite? ¿Estamos en guerra económica o no? Esto debe ser explicado por los industriales azucareros e investigado por los organismos competentes, al más alto nivel, desde la ubre que otorga los dólares, pues en plena guerra económica, el que haga o permita esta posible estafa, esta haciendo una declaración de bando, o sea está del lado de los enemigos del pueblo.

 

 



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Andrés Avellaneda

Prof. IDECYT-UNESR- Miembro del C.A.R.I.A.C.O.

 andresavellaneda42@yahoo.com

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