El Chavismo Crítico y la guerra económica

Para el autodenominado Chavismo Crítico especie de prestidigitadores de la política, tras la guerra económica se esconde la incapacidad moral, académica e intelectual de la elite dirigente para planificar exponer y concretar soluciones ante la difícil situación que atraviesan los venezolanos.

Para muchos de los analistas políticos que dicen representar la metáfora Schemelliana del nuevo sujeto histórico, un cambio de gobierno y de políticas específicas va a mejorar automáticamente la situación económica del pueblo que sufre, muchos recuerdan el desgastado slogan que James Cerville, popularizo para la campaña de Clinton: la economía estúpido.

La Guerra no convencional más que un discurso mal utilizado, que posibilita al gobierno descargar sus culpas y auto perdonarse, debe entenderse y estudiarse en su complejidad como una estrategia del imperialismo, no el que describe Toni Negri, sino el de Lennin, el mismo que Fidel califica de "Alimaña, bestia, hiena" que planifica sus políticas para chuparse hasta agotar los recursos de otros pueblos.

Esa planificación metodológica tiene un camino, un génesis que nace de esa otra historia oculta de Los Estados Unidos, y que se nutre con años de experiencia en Chile, Guatemala, Nicaragua, y se sustenta como un rito ancestral en la sangre de los herederos del My Flower, que hicieron del conservadurismo y el barbarismo políticas oficiales, que se implementan con cierto éxito en aquellos territorios considerados como propios.

En el caso de la aplicación de la guerra económica contra nuestro país, ésta cabalga sobre debilidades estructurales de una economía rentística, dependiente del trust petrolero, y también sobre los errores y las decisiones tardías que en el campo económico ha dejado de tomar el gobierno bolivariano.

No es ingenuo afirmar que esa guerra silenciosa y oscura como una niebla densa, tuvo dos motivos específicos, el primero las leyes habilitantes decretadas por el gobierno de Hugo Chávez, y que además de atacar al latifundista local, rompía lanzas contra los poderos carteles del petróleo que dirigen los Rockefeller. El segundo y tal vez el más importante, la ofensiva lanzada por el comandante Chávez que termino enterrando al ALCA en Mar de la plata.

El imperialismo que muy bien caracterizo Lennin, necesita de la expansión del mercado, de sus nuevos territorios, así como el enfermo terminal necesita del tubo que lo amarre a la bombona de oxígeno. La relación asimétrica entre la producción real de bienes de consumo, el tiempo de traslado de esos bienes, la capacidad real de colocación, y la velocidad con la que se traslada el dinero inorgánico a través de las redes conforman una ecuación que parece indescifrable, y que debe ser resuelta con rapidez antes del derrumbe definitivo del modelo del capital.

El ALCA era una de las soluciones posibles para mantener la vida vegetal del sistema, o al menos así lo pensaban los trust petroleros, porque su aplicación permitía acceder a territorios casi vírgenes, donde colocar el exceso de producción, con la menor cantidad de regulaciones, y ahorro sustantivo de impuestos para aumentar la tasa de ganancia.

El derrumbe definitivo de la Alianza de libre Comercio para las Américas obligó al complejo financiero-petrolero de los Estados Unidos a diseñar una contra ofensiva imperial que entre otras cosas plantea el escenario de establecer , una hegemonía del dólar como moneda de cambio para controlar y regular el acceso de bienes de consumo. Ese escenario explica y justifica la aparición de DolarToday, y la descomposición sectorial de la economía venezolana, para poder dolarizar la economía. De allí en adelante la corrupción y descomposición moral del funcionariado que debía vigilar el aparato productivo hicieron lo demás. Al respecto El periodista José Vicente Rangel, afirmó "El programa social que preside el general en jefe, Vladimir Padrino López "se pierde de vista y confirma el efecto letal de la corrupción en todo cuanto tiene que ver con la importación y escasez de alimentos, medicinas, insumos para la producción".

No son las políticas de estatización, las expropiaciones, el control de precios, o los subsidios indirectos los causantes de la actual situación, no es la guerra económica un discurso para tapar las faltas. Es una verdad tan segura como la más segura certidumbre diría el viejo Walt.

Revertir el daño causado por la guerra no convencional va a necesitar del esfuerzo colectivo de un pueblo que va aprendiendo, y el esfuerzo sincero de la dirigencia revolucionaria en un plan unitario, o como dicen los árabes, mi primo y yo contra mi vecino, mi hermano y yo, contra mi primo.

Por eso quienes desde su oráculo de pitonisas alardean de conocer el futuro político sin Maduro, pensando que la burguesía democrática va a abrirle espacios políticos, también se olvidan de las lecciones básicas de la lucha de clases, y de aquel proverbio que dice una cosa piensa el burro y otra el que lo arrea.



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Luis Figuera


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