¿En sucia la política? Parte II

"Ningún espíritu sensible a la vida puede

colocarse al margen de la política. La política

no es una menuda actividad burocrática,

sino la gestación y el parto de un nuevo

orden social. Así como nadie puede ser

indiferente al espectáculo de una tempestad,

nadie tampoco puede ser indiferente

al espectáculo de una revolución".

José Carlos Mariátegui

Calos Matus señalaba que aunque la política este dominada por la mediocridad; la política es noble y compleja, quien crea que la política es sucia también contribuye a que la política se ensucie. El que no participa en política es cómplice de la mediocridad y la corrupción. Es tiempo que los capaces y los honestos invadan el campo de la política.

Pero el mismo Matus refiriéndose a quienes se ocupaban de la política de estado, iba mas allá para determinar porque era mediocre y sostenía que los políticos no reaccionan, los políticos no escuchan; que al asumir el poder en vez de resolver los problemas de la ciudadanía, de la gente; se dedicaban a resolver los problemas que genera el propio ámbito político, es decir los problemas de su sobrevivencia.

Se observa como normal que cuando alguien asume una responsabilidad de estado, ya sea desde una alcaldía, gobernación, ministerio o gerencia lo primero que hacen es buscarse "gente de confianza" ( el fatal nepotismo), no importa la aptitud, no importa si es ineficiente; la responsabilidad no esta con el proceso que deben sacar adelante, la responsabilidad esta con su persona, que los cuiden a ellos, que no les contradigan y alcahueteen todas sus cosas, ellos no necesitan someterse a un equipo con criterios, ellos solo se circunscriben a un circulo reducidos de aduladores, y terminan como dice Facundo Cabral: "El conquistador, por cuidar su conquista, se convierte en esclavo de lo que conquistó. Es decir que, jodiendo, se jodió"

Este proceder subrepticiamente se mantiene invariable como fundamento ideológico de quienes practican una ética individualista, característica de una sociedad dividida en clases antagónicas, cosa que resulta coherente para quienes defienden este modelo de relaciones de producción; porque ellos viven de la mediocridad política, eso les permite que la inmensa mayoría honesta se asquee y se aleje de la política; pero esa praxis política es inconcebible para quienes apostamos a un modelo de justicia, igualdad y de participación social.

En tal sentido quien insurja contra el statu quo tendrá como condición sine qua non, mostrar una forma distinta de hacer política. "No es posible comenzar a construir un modo de vida socialista, si no creamos al mismo tiempo, las condiciones que nos permitan echar las bases de una cultura socialista, una cultura revolucionaria que suplante los valores éticos y morales del capitalismo, por los valores del Socialismo Revolucionario. Una cultura socialista que se exprese en las diferentes dimensiones culturales de nuestro pueblo: su vida cotidiana, su vida política, su conducta, sus valores éticos, la manera como se asocian para producir y reproducir sus medios de vida". (APUNTES EN 5 TIEMPOS VOLUMEN I)

Hasta ahora en el caso venezolano esto no ha sido fácil; hemos sucumbido ante la forma tradicional de hacer política; con esto no quiero negar las honrosas excepciones pero en general la forma de hacer política no ha sufrido mayores cambios; un político quinto republicano y un político cuarto republicano, se pueden diferenciar en el discurso, en el verbo, pero la ejecución política lamentablemente muy poco ha variado. Conceptos claves como; poder, gobierno, protagonismo, participación y trabajo se siguen manejando con los mismos códigos burgueses y más aún con la misma cultura rentista criolla.

Si hurgamos en la historia reciente y vemos las causas del fracaso de la siembra petrolera puntofijista son las mismas causas que frenan la siembra petrolera actual; un sector del empresariado nacional improductivo enriqueciéndose desmedidamente bajo el amparo gubernamental; el nacimientos de nuevos grupos económico nacidos por vía de la corrupción a través funcionarato público y el clientelismos proselitista.

Esa verdad nos permite identificar en el camino del ejercicio político la bifurcación, el punto de quiebre, de deslinde, de lo que se habla y lo que se ejecuta, es el fin de la congruencia adornado con torpes justificaciones. En palabras de Fidel es:

"….. la pendiente de lo que hicieron y hacen lo contrario de lo que predican; ……… sin reparar que en realidad comienza la impotencia, la frustración, el engaño y el sometimiento, la marcha atrás miserable y ridícula, el espectáculo triste del hombre desandando el camino recorrido para no volver a comenzarlo jamás."

Ya en ese nivel la política se desvió del los objetivos del el bien común, para beneficiar al político, se cosifica a la gente, al colectivo, a la misma revolución y todo gira en torno a preservar al que se cree erradamente sujeto del poder; el "líder".

Abrebrecha y después hablamos

José Ovalles.



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José Ovalles


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