“Cuando salgamos del Infierno” ¿qué?

La política es una ciencia que en las palabras, como la matemática en los números, es exacta. Ella no tiene culpa que políticos jueguen con las palabras sin importarles ni su orden ni su contenido para lograr su cometido, como tampoco la matemática de que algunos matemáticos jueguen con los números para hacer sus magias y sus trampas. Podemos decir que la terminología hace al político como la numerología al matemático. La política exige catalogar una cosa tal como es y no como uno quiere que lo sea o como se le antoje calificarlo. Un ejemplo: si uno denomina a una forma de gobierno de democracia burguesa como fascismo, termina el denominador siendo víctima de su propia alucinación haciendo violencia donde nada le favorecerá. Y si hace lo contrario, concluye su vida incinerado en un horno confiado en que sólo fue una equivocación involuntaria de su victimario.

Kirchner dijo “Cuando salgamos del infierno empezaremos a debatir qué clase de país queremos”. Y, además, agregó que aspiraba que Argentina esté a las puertas del purgatorio cuando le toque entregar su mandato de gobierno en 2007. Todos, hasta los niños y niñas, tienen algún conocimiento de lo que significa infierno.

El mundo (que conocemos como planeta Tierra), de por sí es y será, en cierto sentido, un infierno. La vida inorgánica nunca por sí misma abandonará esas leyes de supervivencia del más fuerte alimentándose del más débil. Eso es ya una expresión de infierno. Se ha puesto a pensar el hombre ¿qué siente un conejo rodeado por zorros hambrientos, o uno de éstos por leones desesperados por alimentar a sus crías? ¿O qué sienten unos pajaritos enjaulados cuando son atacados por ratas o gatos desesperados por hambre? ¿O qué siente un árbol que desde su nacimiento comienza a ser ahorcado por un bejuco que no se le separa ni con su muerte?

Desde que nació el hombre y la mujer la vida orgánica se hizo un infierno social.  Los primeros seres humanos fueron víctimas de la voracidad, del salvajismo y la barbarie  de animales feroces e irracionales que atacaban en manadas. Fue una larga pero necesaria etapa de sufrimiento para poder alcanzar un grado de creación y desarrollo de fuerzas productivas que les permitieran mejorar sus precarias condiciones de existencia inicial. Pero el verdadero infierno social comenzó cuando el hombre se hizo amo y señor de la propiedad y privatizó los medios de producción, inició la explotación de la mano de obra de otros, y se hizo de la mayor parte de la riqueza producida en la distribución. Sólo cuando el hombre vuelva, partiendo de todo el legado cultural alcanzado por las sociedades de clases, hacer que los medios de producción sean de propiedad social, se podrá decir que la humanidad habrá cerrado la puerta del infierno y entrado al reino de la libertad en la tierra. Pero no es de esto a lo que se quiere referir en este artículo.

Tan pronto Kirchner dijo lo señalado anteriormente, hubo oídos receptivos que se lo grabaron para sacarle la punta que favorece a una determinada tendencia política contra otra. Precisamente Eduardo Mayobre escribió un artículo titulado “Cuando salgamos del infierno”, que fue publicado en El Nacional del día del periodista, 27 de junio.

Mayobre hizo girar la frase de Kirchner tantas veces como pudo hasta que de patas abajo la puso patas arriba. De esa manera la usó acorde con su verdadera intención: aprovecharla para atacar el punto neurálgico que entorpece o dificulta que el expansionismo imperialista imponga sin chistear su estrategia de privatización de todos los factores económico-sociales de América Latina. Siempre, el oportunista, tiene a la mano el coletazo que se propone hacer sobresalir en el contenido de su artículo.

¿Qué hizo Mayobre?: se colgó del cuello de la ley dialéctica de la interrelación de los fenómenos.; luego, comenzó a lanzar patadas de ahorcado hasta que se sostuvo del objeto premeditado en su pensamiento. Ya seguro de sí mismo, describió con facilidad el esquema de su cometido. Lanzó el misil “made in USA” hacia el objetivo: Venezuela.

Dice Mayobre: “… para salir del infierno se suele recurrir a actos desesperados que a menudo nos alejan más que nos acercan de la puerta del purgatorio, por no hablar, por ahora, del cielo. Esto ha conducido a la improvisación e invento de recetas y modelos incoherentes que pretenden resolver los asuntos sociales mediante actos de voluntad y (supuestas) buenas intenciones…” Detengámonos aquí por un momento. Mayobre viene preparando el arma para disparar el misil. Sólo que quiere dejar una duda para que el lector tenga la oportunidad de participar en el disparo del misil: mete entre paréntesis el término supuestas, cuando en verdad quiso decir “evidencias de malas intenciones”. Un poquito antes del disparo, el audaz Mayobre despeja la sombra para que haya luz a los ojos de tirios y troyanos: “Pero como del voluntarismo al mesianismo hay sólo un paso y más corto aun es el que media entre el mesianismo y la dictadura…” A esta altura, cualquier lector que sea buen entendedor, sabe exactamente el punto hacia donde va dirigido el misil: la Venezuela de Chávez y no la de la oposición. Voluntarismo (idealismo que considera la voluntad individual como base decisiva de la historia) más mesianismo (confianza de salvación en el mesías) es igual a dictadura (poder del dictador). Retrato perfecto de Bush, pero eso nunca fue la intención de Mayobre. Era necesario buscar precisamente a un opositor de Bush para que el dibujo tuviese validez americana y valor en el mercado de la opinión pública.

Mayobre dispara el misil: “(como puede apreciarse en Venezuela) que el camino para salir del infierno puede transformarse en la vía más rápida para una regresión a las dictaduras militares, independiente de cómo esté empedrado”. Lógica la deducción por inducción: Chávez hizo suma de su voluntarismo con el mesianismo de la mayoría de los venezolanos, lo cual le favoreció para hacerse dictador como mesías. Una pelusa.

Mayobre no se detuvo ni se conformó con el disparo de un solo misil. Siempre quien dispara, aun siendo un especialista francotirador, maneja un pequeño porcentaje, como una encuesta, de error. De allí la necesidad de un segundo disparo: “La demonización que el actual gobierno ha hecho de la democracia venezolana es un buen ejemplo”. ¿De qué?: inventar que la cuarta república era un infierno, por lo cual todo lo que haga el nuevo gobierno, aun lo más atroz, es justificable. Mayobre, es un verdadero demonio.

A Mayobre le parece que lo hecho por Toledo contra la mayoría del pueblo peruano o lo realizado por Fox contra la mayoría de los mexicanos, por ejemplo, es lo ideal que debe caracterizar a una democracia verdadera en América Latina. Mientras que un gobernante que aplique recetas de mejoramiento de las condiciones de vida de su pueblo, es expresión de voluntarismo más mesianismo, por lo tanto eso es una dictadura. Mayobre, es un auténtico demonio de la palabra. Mayobre es la expresión de que en el mundo de la política no debe permitirse la libre competencia, porque la divinidad ha dicho siempre que el monopolio económico es quien tiene la potestad para decidirlo todo en el mercado de las ideologías.

Mayobre, el crítico de la demonización de la democracia venezolana, debería explicarnos ¿cómo hace para que se le publiquen sus artículos en un medio de comunicación venezolano, sin que el gobierno tome ninguna medida de represión ni contra los dueños del periódico ni contra el mismo Mayobre?

Mayobre: métanos gato por liebre, pero no liebre por gato. Es preferible mil veces vivir en el infierno de Satanás, con Dante como cronista, que en un cielo que tenga por cronista principal a Eduardo Mayobre. Este es un verdadero demonio.


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Freddy Yépez


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