Martes 01 de agosto, 2016: "El que no es chavista y leal a Nicolás Maduro"…

¿Cómo puede saber el presidente Nicolás Maduro quién es o quién no es Chavista, cuando su equipo de gobierno falsificó el Plan de la Patria, el original, escrito por Chávez, decretó la explotación minera en 111.000 kilómetros cuadrados, más del 10 % de la superficie de Venezuela en una zona protegida entregada a transnacionales y pícaros y llamó de regresó la empresa minera Gold Reserve, empresa canadiense que fue echada del país por el mismo Chávez, por tramposos y por su mala práctica en la minería; el gobierno de Maduro se trajo de nuevo la empresa petrolera más poderosa del mundo Schlumberger –contratista en la reconstrucción de Irak y Libia, entre otras participaciones en guerras, cazadas por el imperio a países petroleros y "hostiles"- para aumentar la producción aquí, y está revirtiendo el control petrolero del Estado venezolano, adelantado por el comandante Chávez, hacia una nueva apertura petrolera, es decir, traspasando la industria al control accionario por los privados, que significa el control operativo de la industria por los privados, y más el aumento de la producción?… "¡El camino no es el capitalismo, ni la privatizaciones, ni entregarle el país a la derecha, ni a las oligarquías! ¡El camino es más socialismo!", dice el presidente Maduro, pero Eulogio del Pino promete a la cámara petrolera revertir las asociaciones en un 80 % para los privados y un 10 0 20 % para el Estado "para que sirva de estímulo a los inversionistas", cuando la relación accionaria de más paridad había sido, en tiempos de Chávez, de 60 a 40 % a favor del Estado, quedando en manos de Venezuela las decisiones operativas de la empresa... La pregunta es ¿Quién es el que está haciendo el trabajo de Zapa presidente?

Es difícil aceptar la teoría de la conspiración de los que no están con Maduro dentro del chavismo, porque son muchos, de un lado y del otro. Creo que esas arengas bravuconas, señor presidente, lanzadas a diestra y siniestra son impensadas; están al nivel de las bravuconadas y groserías de Ramos Alloup. Personalizar hasta los niveles de la ofensa las diferencias políticas es obviar la política. Eso es negativo. Es apelar a lo más feo y bajo de nosotros y de nuestra población. Coincidir con el auditorio en lo más bajo. ¡Cero ideas! ¡Cero reflexiones!, así se diga que ese estilo pedante y "pagado de sí" forman parte de "reflexiones metodológicas". Es un mal ejemplo. Todo lo que nos hace es ser cómplices en lo grosero, en lo moralista (no moral, moralista), sexista, chovinista, es peligroso, es alimento para el fascismo. Lo opuesto es el discurso político de formación, de respeto y explicaciones honestas y claras, el discurso orientador de pueblos. Lo otro es la arenga fácil, el juicio fácil, la condena irreflexiva frente a las masas. Señor presidente, yo soy chavista y estoy con usted pero no de forma incondicional, debe rectificar, o, seguir rectificando, concediéndole ahora el beneficio de la duda.

Hace falta un acto de constricción cristiano, y un valiente reconocimiento de que se han cometido muchos errores. Es de sabios rectificar. Y es una garantía de reconciliación chavista en este momento crítico para la revolución. Mientras haya un solo chavista criticando o actuando en favor a la revolución hay esperanzas, así sea uno solo. Un buen ejemplo haría brotar a muchos chavistas como la espuma, desde las masas adormiladas, en defensa de Chávez, del socialismo y del presidente Maduro. Acallaríamos de una vez por todos los chillidos de la oposición y de nuevo los haríamos correr a sus madrigueras subterráneas. Se les caería las máscara a los aduladores del gobierno y a los "ángeles neutrales" del periodismo.

Presidente Maduro, estamos con usted mientras esté dispuesto a continuar aclarando el panorama de la guerra. Necesitamos saber dónde está parado el enemigo, dentro y fuera de nosotros. Definir muy bien los bandos en esta guerra, que, más que guerra económica es política, es histórica, es una lucha de clase, la "contradicción principal" de la que hablan por ahí, que estamos destinados, como revolucionarios y socialistas a resolver en una acción sostenida y consciente.

Volvamos a la verdad y derrotemos la mentira. Acabemos con la peste de la mentira, recobremos la fe en el socialismo y comencemos de nuevo, con Maduro y el socialismo. Maduro es garantía de unidad pero con el socialismo como estrategia y práctica política y de vida. ¡Al capitalismo… ni tantico así! , que no se puede hacer la revolución con ¡las armas melladas del capitalismo! Presidente ¡Vuelva al control de nuestra economía, de PDVSA! ¡Presidente, no se deje tentar por las privatizaciones encubiertas! Y Presidente ¡Derogue el decreto sobre la explotación del Arco Minero del Orinoco, que nosotros lo apoyaremos en la calle!



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Héctor Baiz

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