Resulta difícil contrariar los postulados de Charles Darwin referidos a la teoría evolutiva y a sus tesis sobre la selección natural, no obstante la existencia de movimientos que niegan desde el punto de vista político y económico , por no decir materialista histórico; el denominado "darwinismo social", que no es más que el planteamiento del naturalista inglés aplicado por las clases pudientes a sus posibilidades competitivas con los integrantes de los demás estratos sociales, llámense humildes o peor aún "pobres". Ya no se requiere tener la fuerza del hombre de neanderthal para cazar al animal más grande o poseer la mejor cueva para considerarse el más capaz; sino más bien capital o dinero, para ser más apto y poseer hegemonía en esta selección natural sobre los menos poseedores de bienes y servicios en una competencia fácilmente determinable como no equitativa. En todo caso para Darwin, y todos los demás tratadistas no escapamos al reino animal. Animales es lo que somos, pobres o ricos. Dentro de todo el proceso evolutivo, hay un factor que ha generado los grandes cambios en nuestra naturaleza: el conocimiento.
Fue el austríaco Sigmund Freud , quien se dio a la tarea de estudiar lo que posteriormente denominaría el aparato intra síquico del ser humano. Distinguía Freud la inseparable naturaleza del ser humano como animal denominándolo ID, que no es más que nuestro atavismo, nuestra bestialidad. Sobre esta bestia (ID), decía Freud , se aplican diversas formas de educación, de socialización, de civilización, lo que denominó dentro del referido aparato intra síquico SUPER EGO. Lo que queda de esta pugna dialéctica interna, como conclusión, es el EGO, somos entonces el resultado del animal más o menos educado. Como Harry Haller bautizó el Nobel alemán H. Hess a este lobo de la estepa, parte lobo, parte gente, en su célebre novela El Lobo Estepario (Der Sttepenwolf) en un arrebato literario mucho más profundo.
Entonces, una persona con mayor ID y menor SUPER EGO , tiende , dentro de este silogismo, a ser más animal, mas bestia, y por ende, responde más a aspectos meramente intuitivos, ya que su EGO está conformado principalmente por su parte atávica; por ende para este ID, la violación, el homicidio, parricidio, filicidio, incesto, vandalismo o robo son conductas desviadas carentes de todo síntoma de reproche, malestar o dolor moral, ya que carece de este valor o principio, o lo contiene en minusvalía. Por el contrario, una persona que ha recibido una inmensa y bien dosificada forma de educación (SUPER EGO), tendrá un EGO mucho más dado a los principios espirituales o humanistas más elevados, pacifico, respetuoso, amable, culto, amante de las artes, y con criterios cimentados en la ciencia y el arte. Grandes personajes de la historia se han referido a la importancia de la educación como factor de cambio. Mandela dijo que era el arma más poderosa que podíamos usar para cambiar el mundo. Bolívar dijo en el Congreso de Angostura que moral y luces son nuestras primeras necesidades. El Dr. José María Vargas, pionero y fundador de la instrucción pública formal e institucional en nuestro país, estableció que el freno de los delitos se reducen en su origen a uno solo: la educación.
Actualmente llevamos una vida que imagino desarrollada más bien en el denso oscurantismo primitivo de la edad media. Debemos hacer todo apresuradamente, antes de que se oculten los rayos del sol, ya que al caer la noche surgen los atávicos, en motos, a pie o en carro, se desplazan por nuestras ciudades, que se han convertido en nidos de matones y bandidos, que nos hacen vivir con angustia y paranoia, tal como dice la canción de Papashanty Sound System. Todo ello también sucede de día, pero no deja de ser más tenebroso lo que acontece en la oscuridad de la noche. ¿Qué está sucediendo?, ¿Cuándo perdimos nuestra libertad de transitar por cualquier lugar, a cualquier hora? Sin el temor a perder algo, incluso la vida…¿Qué está fallando?, ¿Nuestro sistema educativo?, ¿Es hambre? O la necesidad de consumir alguna muy costosa sustancia ilícita? Lo que definitivamente si podemos concluir es que nuestra tolerancia ha otorgado toda esta permisividad a los atávicos. Son años de tolerancia a los malos gerentes y líderes que hemos elegido. Personajes oscuros que todos los años de vida republicana, en nombre del pueblo, por el pueblo y para el pueblo lo único que han hecho es lucrarse. Como dijo Andrés Eloy Blanco en su Presentación Mural del Hombre Honrado "…Sonríe. Esperas. Harás un gesto cuando te convenga, cuando la sopa esté a tu gusto. Mientras tanto haces plata ! Y todos esperamos que tu gesto haga el mundo". ¿Qué hacer?, se preguntaba V.I. Lenin, vislumbrando el fracaso del logro obtenido, ante el olvido de otra característica fundamental del humano, su individualismo transfigurado en codicia y ambición desmedida, sobre todo en revoluciones que solo comportan cambios económicos, olvidando que la verdadera transformación de la sociedad debe ser inductiva, partiendo de la conciencia del ser humano.
No nos queda más que usar las herramientas de que disponemos, legales y morales para trastocar "el futuro mediocre que se presiente ya como una indeferencia", parafraseando el mismo poema. De lo contrario no debemos ni podemos considerarnos dignos herederos de este país y del más puro legado de los hombres que dedicaron su vida a forjar una patria grande.