Pedro Carreño, Luis Caldera y a quien corresponda. (Última Entrega)

Como solía decir el Comandante "águila no caza mosca" y mucho menos cuando lo que se pretende es desviar el tema (y las responsabilidades) hacia lugares y temas que parecen intrascendentes (buscando auxilio de otras personas para hacer lo que hacen los gatos con la... ) en consideración con lo delicado que resulta nuestra actual realidad. Y que debiera de mantenernos ocupados buscando "la estrategia perfecta" para lograr lo que ese otro Gigante (Fidel) logró, y demostró que se podía, en condiciones increíblemente adversas, en la Sierra Maestra cubana.

Creer que en el gran crisol de nuestra militancia no existen los quienes puedan lograr hazañas estratégicas que nos deparen mejores lugares tácticos como alcanzar la definitiva ofensiva en esta Guerra Económica, evidencia, sobre todo, que algunos realmente no creyeron en la magnitud de la obra del Comandante Chávez, y muchos menos en sus palabras cuando decía "solo el Pueblo salva al Pueblo". Si Fidel hubiese sido así de "desconfiado", si hubiese tenido el mismo "cuidado" para delegar las responsabilidades de mando en sus hombres, como las que en este momento privan en el PSUV, definitivamente en estos momentos se estaría diciendo que no fue capaz de seleccionarlos adecuadamente, y hoy la historia de Cuba sería otra.

La manera de encontrar los más capacitados y adecuados Cuadros puede ocasionar extravíos involuntarios si no se precisan objetivamente las estrategias que se pretenden alcanzar en un escenario global por lo demás complejo y con muchas variables. Varios escenarios sobre nuestro inmediato camino se nos presentan, el conflicto parece inevitable y solo basta por verse que nivel de violencia adquirirá. Mucho de lo que ahora podamos hacer nos evitará las decisiones difíciles que se tendrán que tomar en el futuro.

Si bien dudo en creer que en las direcciones de nuestro partido no existan Revolucionarios (como en momento de ofuscación creemos y señalamos), tampoco puedo creer cómo estos no hayan logrado rodearse de sus semejantes, si a la vuelta de algunos pocos y confusos sucesos su propia existencia y la del Proceso podría depender del acierto o desacierto que se tomen en las actuales decisiones. Lo que se tenía que hacer ya no se hizo, se perdió un tiempo que lamentaremos, y una excelente oportunidad para haber preparado a nuestros Cuadros en estos particulares y difíciles momentos en que la Patria vive momentos de claro y peligroso asedio. Los criterios que deben estar asumiendo para la Reorganización de nuestro partido no pueden ser las mismos que en condiciones "normales" se exigirían en partidos electores y "reformistas". Como los que prevalecen y se toman en cuenta para escoger el jefe de curso en cualquier salón de clases o en un miss Venezuela (donde la simpatía fotogénica resulta lo indicado para esta última, y el amiguismo para la primera). Para lo evitable debemos prepararnos para lo inevitable.

Con esta Reorganización las actuales estructuras del PSUV no le están haciendo un favor a la militancia. Estarían, en todo caso, estratégicamente tomando consciencia y responsablemente asumiendo un nivel crítico por sobre algunos escenarios que peligrosamente se hayan en pleno periodo de ejecución. Para nadie es un secreto lo que acontece en nuestro propio seno, situación que resultaría catastrófica si se permitiese que las propias estructuras sujetas a reorganización tuvieran la potestad de asumir tal engorroso y crucial procedimiento.

Por supuesto que ni en este ni en ningún otro escenario se justifican las "cacerías de brujas". Se insiste que debe lograrse el equilibrio, y todo equilibrio en un partido de Izquierda obedece en buscar la calificación de los Cuadros en los requerimientos del momento histórico que lo condiciona y los determina. Afortunadamente se quiere evitar el desastre (loable propósito) pero (conocido es también) que el "precipicio" también sabe seducir y promete con lo evitable lo inevitable.

Es muy cierto que en el oficio de la Opinión nadie suele resultar ileso, a no ser que uno escriba con miedo. Por ello he de agradecer de manera educada las austeras (pero igualmente rabiosas) descalificaciones que han hecho recientemente hacia mi persona mis siempre presentes y categóricos detractores. Debo reconocer (para su regocijo) que desde los 11años estoy en este país, y que si bien desde Chile traje en los genes COMUNISTAS (por mi familia) debo agradecer a Bolívar y Chávez el haberlos madurado en Todos los acontecimientos relevantes que han determinado su realidad histórica en las últimas décadas. Aunque fue solo en el 1983 cuando, melenudamente, ingresé a las JJCC, y que por nuestras constantes manifestaciones en contra del nauseabundo Pinochet, dentro y fuera de la Universidad del Zulia, a los adecos y copeyanos (y sus derivados), desde ese tiempo, debo reconocer, no tengo "sangre" para ellos y, por tanto, irremediablemente suelo no "caerles" muy simpático, lo que tampoco me aflige mucho. Decir que la connotada vocación internacionalista de Chávez no me haya permitido la Naturalización (que benefició a tanto majadero), francamente desdice la escasa racionalidad inventiva de estos no gratuitos detractores. Aunque esto me acarreado algunos sin sabores, razones de otra índole me han llevado a mantener esta testaruda decisión. Que no les caigo bien a muchos, es cierto: a los adecos, a los copeyanos, los curas, los gringos, a los que callan cuando deben gritar, a los que rasgan sus vestiduras y trafican con lo único que le queda al Pueblo, bachaqueros, opositores ; y si (repito) a muchos no les caigo bien y que (por cierto) la mayoría de ellos ni siquiera están en la "acera" del frente. Sobre que me sacaron del Equipo político por que no trabajaba, es muy cierto (MEA CULPA) no "trabajaba" con los mismos principios ni métodos como ellos lamentablemente trabajan (y gracias a Bolívar, Fidel y Chávez nunca lo haré). Además en esa oportunidad, igualmente por las mismas honrosas razones (ver en la página del CNE los últimos resultados electorales de la parroquia Cecilio Acosta, Maracaibo, que si bien no son exclusivamente por nuestra salida, evidencia como se han comportado) otros tres Camaradas (de incuestionable preparación y trayectoria) fueron emulados con mi propia suerte (Nelson Araujo, Jaime Robinson y Leonardo Urdaneta(+) )

Por último, insistimos, la Reorganización que se pretende ahora realizar resultará la manera como nos estaremos preparando y comportando para los escenarios que no tardarán en sumergirnos por completo. Considerado fuera para quienes en sus manos está el destino de la República, que se realice una especie de debate entre quienes estén postulados a ocupar las diferentes instancias de dirección. Es imprescindible encontrar, primero, los quienes no califican, dejarlos hablar resulta lo indicado. Lo demás, vendrá solo...



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Waldo Munizaga


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