Quinto malo

Chávez: comunicador innato y concreto

"Necesitamos un periodismo crítico,

libre, completamente libre,

que recoja las distintas expresiones de la sociedad"

Hugo Chávez

Quizá la definición más acertada del comunicador esté dada por dos atributos fundamentales: lo innato y lo concreto. El primero de ellos, por su carácter esencial, no es algo que se busca o construye, sino que se hereda, es congénito y, en todo caso, es susceptible de ser moldeado con fines de perfección. El segundo, aunque apegado a lo real como totalidad multideterminada, expresa una cosmovisión y, por tanto, un acto consciente del individuo.

Cuando Hugo Chávez, el teniente coronel que asumió llamar a la rendición de sus compañeros de armas, en el fracasado intento por tomar el poder político a través de una rebelión cívico-militar que comenzó en la madrugada del 4 de febrero de 1992, se presentó ante las cámaras de televisión que transmitían en vivo, para Venezuela y el mundo, convenció a toda la audiencia de su condición de comunicador.

Sudoroso por el ajetreo temprano y la adrenalina que, de forma natural, le llevaba a proteger su organismo en los momentos de tensión, propios al combate, el Comandante Chávez, convencido de la imposibilidad inmediata de que sus acciones y la de sus soldados le condujeran a la toma del palacio gubernamental de Miraflores y a la derrota de quien, para entonces, ocupaba la Presidencia de la República, asume dar la orden de "evitar mayores derramamientos de sangre". Lo hace a través de una doble comunicación: hacia los mandos militares y políticos leales a los que participaría de su rendición y, por otra parte, hacia todo el pueblo expectante por las acciones de rebelión y su destino.

La primera comunicación podía tener la casi imperceptible trascendencia del acto privado de rendición que, de haberse reducido sólo a esa, la historia conducida y escrita por los vencedores se hubiese encargado de diluir los hechos y borrar a su protagonista y vocero, el teniente coronel del ejército, Hugo Rafael Chávez Frías. La segunda se ocuparía de mostrarnos a un comunicador inusual, innato y concreto.

El Comandante Chávez alisó su uniforme con las manos y secó los sudores propios del guerrero. Caló su boina roja con absoluta precisión y pulcritud y acudió ante las cámaras, de televisión y fotográficas, de los reporteros. El rendido mantuvo sobre su cabeza el símbolo de mando militar que encierra la gorra, sus improvisados carceleros, todos con galones de oficiales superiores en mando, ninguno portaba sus quepis, gorras, cascos o boinas. Simbólicamente, la imagen del supuesto vencido ya comunicaba ser el vencedor, mucho antes de pronunciar su primera palabra. Después vendría el coherente, preciso, claro y contundente discurso llamando a sus compañeros de rebelión a que se rindieran, asuminiendo su responsabilidad ante los hechos y transmitiendo confianza y esperanza ya que la derrota había sido solamente "por ahora" y vendrían nuevas acciones para enrumbar a Venezuela hacia nuevos destinos.

El comunicador innato no sabía exactamente de su condición de tal. Le resultaba mucho más fácil definirse como pelotero, como soldado patriota y bolivariano que como comunicador o periodista. Sin embargo muchos años más tarde sería reconocido con sendos premios de periodismo, el Nacional, otorgado postmortem (2013, "comunicador social y gladiador invicto contra la mentira y la manipulación mediática") y el internacional Rodolfo Walsh Presidente Latinoamericano por la Comunicación Popular (2011), que otorga la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata, en Argentina.

El carácter innato del comunicador Hugo Chávez estaba aparejado con el atributo de concreto por el que conseguía expresar la "síntesis de múltiples determinaciones" (en el sentido expuesto por Carlos Marx de que "lo concreto es concreto porque es la síntesis de múltiples determinaciones"). Y es que la comunicación auténtica es concreta, no se fragmenta, no es que dice algo con la palabra y lo desdice en el campo simbólico, la postura corporal, los atributos, la vestimenta, los gestos o los elementos (tecnológicos o no) en los que se apoya.

Toda su vida, el liderazgo, su jefatura, la presidencia, todo, estaría signado por un rol claro de comunicador. Más tarde sistematizaría prácticas, las apuntalaría con lecturas, estudiaría el tema y ellos serían objeto de conversación con investigadores y docentes en el área, como Ignacio Ramonet, Fernando Buen Abad, Earle Herrera, Luis Bilbao, Stella Calloni y Luis Britto García, por nombrar tan solo algunos pocos.

Sin proponérselo, Hugo Chávez, el comunicador, nos da un perfil claro del mismo y nos permite observar dos atributos que le son característicos, que él los encarnó y sobre los cuales propongo profundizar, especialmente cuando se hace urgente, necesario e indiferible dar paso a un comunicador de nuevo tipo, revolucionario, humanista, portador de la palabra y los gestos oportunos y veraces.



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Iván Padilla Bravo

Director del semanario cultural "Todos Adentro", medio adscrito al Ministerio del Poder Popular para la Cultura. http://www.mincultura.gob.ve/

 ivanpadillabravo@gmail.com      @IvanPadillaB

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