Pildoritas 40 (año IX)

Digna dignidad

Dignidad es una categoría implícita a la condición del ser humano, que aquí en este país, brilla por su ausencia en mucha gente, sobre todo, y por ello su carencia se hace más visible, en un altísimo porcentaje de quienes desde las filas de la derecha, quieren acabar por cualquier vía con la revolución Bolivariana, que surgió, tras una de las demostraciones más grandes y significativas de dignidad que hombre venezolano alguno en los últimos tiempos, valga decir el siglo XX, haya mostrado ante todo un país y más allá.

Fue una sola frase "por ahora" que formó parte del contexto de un mensaje mediante el cual, un hombre a carta cabal, asumió su responsabilidad como líder, de los hechos que todos conocemos como la rebelión de un grupo de jóvenes oficiales, soldados y algunos civiles, que de golpe y porrazo despertaron a todo un pueblo que lucía en una situación de letargo, del cual parecía jamás iba a salir.

Fue un latigazo a la conciencia nacional de tal magnitud que con él se inició el fin de una era de latrocinio y entrega de la Patria a los más obscuros intereses de la más grande potencia del mundo, que tenían a nuestra Patria como uno de sus patios traseros y en una no declarada esclavitud, económica y política.

Esa muestra de dignidad sublime, marcó el comienzo de la llamada Revolución Bolivariana, lamentablemente a través del tiempo se ha venido desdibujando, debido a que el boom del "por ahora", dio pié para que igual que sucede cuando el pescador lanza la tarraya, el contenido que ella trae incluya de todo, y fue así como muchos irrecuperables se colaron para desde dentro hacerle mucho daño, igual que en las otras revoluciones lideradas por Bolivar o después de él por bolivarianos y que como sabemos dieron al traste con todas las conquistas y entonces los traidores pudieron retrotraerse a etapas superadas que frenaron, en mucho, las posibilidades de un país que tiene todo para ser una potencia, de tal magnitud, que no tuviese nada que envidiarle a las más poderosas del mundo.

Es verdad que esa carencia de dignidad por lo general más notable en quienes pretenden fungir como líderes sociales o de parcialidades políticas, sobresale más en quienes por alguna razón, han llegado a obtener, algo en lo que jamás pensaron, posiciones políticas y o administrativas que como por arte de magia imprimen en ellos cambios hasta de personalidad y sobre todo les llevan a agarrar lo poco de dignidad que pudiesen tener y tirarla tanto hasta verla desaparecer bajo la suela de sus zapatos.

Últimamente hemos tenido los venezolanos, muestras clarísimas de ello, allí registramos, por ejemplo, el caso del diputado Montoya quien declaró que si su cónyuge era culpable de lo que se le acusaba, renunciaría a su curul en la Asamblea Nacional, los delitos de su consorte han sido probados y allí lo tenemos repitiendo en la nueva Asamblea y amenazando, casi a diario a todo lo que le huele a chavismo.

Allí el caso famoso del actual jefe de la fracción de la MUD en la AN, tranquilo y sin nervios a pesar de habérsele rete probado su participación, en conchupancia con el hoy preso monstruo de Ramo Verde, para esquilmarle a PDVSA, unos millones de bolívares, que sirvieron para montar un frente político que hoy, como sabemos, se ha convertido en una de las mafias, que son tenidas por el imperio como sus bases internas para tratar de dar al traste con la Revolución Bolivariana.

Ahí tenemos uno de los casos más emblemáticos que explican cómo un maestro de escuela no graduado que por cosas de la política llega a ser Concejal, Alcalde y Gobernador de uno de los Estados más importantes del país, de golpe y porrazo es un personaje archimillonario, con más de diez fincas llenas de ganado, que regala relojes de 40 mil bolívares, que promete no huir de la justicia dar la cara, pero que dando una muestra de su "dignidad" agarró las de Villa Diego para solo regresar cuando creyendo en pajaritos preñados pensó que la Revolución estaba acabada.

Son muchos los personajes con cuyas "dignidades" podríamos llenar no uno sino varios tomos de un libro que se podría titular por ejemplo "DIGNAS DIGNIDADES", el cual tendría destinado el primer capítulo por fuerza de los hechos, por la características del personaje, a quien hace único e irrepetible una conducta, que raya en vergonzosa, no solo por lo que dice sino por lo que hace y peor aun niega, como lo hace con su responsabilidad en la muerte de 11 venezolanos, incluidos niños y el sinnúmero de heridos cuando mandó a " drenar su arrechera", al saberse derrotado por Nicolás Maduro. Este político sui generis que aquí tenemos, por cierto ha llegado a la cumbre de falta de dignidad, cuando en los últimos días, una de sus víctimas y testigo de excepción de su conducta reñida con la moral, sale a la palestra pública a confirmar la verdad, que una vez plasmó en una Acta oficial, simplemente cumpliendo con su deber de funcionario honesto, condición demostrada cuando se negó a aceptar sobornos, para que enmudeciera.

En fin y aceptando que la dignidad es una de las virtudes del ser humano más pisoteada, es justo reconocer que a través de la historia hemos tenido hombres y mujeres con una dignidad ejemplar, lo malo es que esos ejemplos, muchas veces heroicos, son ignorados, lamentablemente, y sobre todo por quienes en posiciones de liderazgo deberían hacer gala de la más alta dignidad que incluso les permita como al inolvidable del "por ahora", aceptar sus conductas y ejecutorias con la frente en alto, o las manos al frente para que les coloquen los ganchos, precisamente por su falta de dignidad.



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Saúl Molina


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