Es hora de cristianos y patriotas

¿Qué somos? ¿De dónde venimos? ¿Qué misión tenemos en el mundo? ¿Cuál es nuestro destino? El Génesis califica el producto humano, salido de la mano de Dios, como algo "muy bueno". Realidad material y espiritual al mismo tiempo. Condicionado por múltiples factores y, con todo, capaz de optar. Circunscrito en el tiempo y en el espacio, pero con vocación de trascendencia.

Panorama de luces y sombras. Lo noble y lo bajo. Mano generosa al lado de la avaricia desatada. Pureza con depravación. Es la lucha entre el bien y el mal. Entre el socialismo y el capitalismo imperialista. El panorama está plagado de reduccionismos desintegradores. El hombre aparece a menudo como un juguete desarmado por un niño. Sólo que no se trata aquí de un juguete, y que el proceso desintegrador nada tiene de infantil.

No vivimos en un mundo perfecto. El ser humano tampoco es perfecto. Pero ni el mundo ni el ser humano son radical y esencialmente malos. La vida es una lucha entre el bien y el mal, y el hombre, protagonista de esa lucha, debe apurar sus esfuerzos para conquistar el bien.

Hombre desarmado en piezas. Y reducido a algunas de ellas. Así, por ejemplo, para no pocos el hombre es solo "ser para consumir", "animal para el placer". Cuerpo sin espíritu. Criatura olvidada de su fuente de existencia. Debemos estar abiertos a perspectivas realmente trascendentes y derrotar a los ídolos del tener, del poder. A los individualistas, egoístas y llaneros solitarios para salir al encuentro del hombre y la mujer nueva. Con valores cristianos. Valores humanos. Es preciso rescatar al hombre y la mujer para reintegrarnos. Cuerpo y espíritu. Lo cual equivale a una verdadera reconquista de lo humano. A un rehacer de la unidad, "muy buena", salida de la mano de Dios.

En nuestro país por donde quiera encontramos discordias, neurosis, nerviosismos, gente mal humorada; y eso es así en todos los niveles. Todos vivimos con el peso de la situación económica, del acaparamiento, especulación, de la guerra no convencional que se libra contra Venezuela.

Y sin darnos cuenta, nosotros mismos contribuimos a ese malestar general que se respira en el aire. ¿Cómo? No siento atentos, amables con los demás. Tal vez nuestra excusa es: nadie lo es y ¿Por qué lo voy hacer yo? Ese es precisamente uno de los primeros errores que cometemos. El que todo el mundo sea mal educado y descortés, no significa que también tengamos que serlo. Por algo y por alguien se empieza. El ejemplo es una de las formas didácticas más eficaces que existe, da muy buenos resultados.

Es más fácil estar de buen humor que con el ceño fruncido. Claro que esto es una cuestión de hábito. Nos debemos ir formando poco a poco y nada mejor que empezar en este próximo mes de mayo. Mes del ser más maravilloso del planeta: la madre. Expresión hermosa del amor más grande que pueda albergar corazón humano.

No colaboremos al desastre mundial que estamos viviendo, tratemos de vivir como cristianos, revolucionarios, bolivarianos y chavistas para así lograr un mejor país. Un país Cristiano, Revolucionario; Bolivariano y Chavista. Lleno de paz; con problemas claro, porque eso es inevitable, pero con paz. Si tenemos paz, nos será más fácil solucionarlos. Jugamos un papel muy importante. De nosotros depende que en nuestra familia, trabajo, comunidad haya armonía, tranquilidad. Nosotros hacemos la Patria. Nuestra obligación es tratar de formar hombres y mujeres, familias, comunidades de vida y amor, donde reine la paz, la armonía, la aceptación y así saldrán al trabajo, a la escuela, liceos, universidades, a la plaza, a la Iglesia, a la playa, a la montaña, al campo, a la ciudad; hombres y mujeres nuevas, que serán atentos, amables, que tendrán una palabra, una sonrisa para todo el mundo y nuestro hermoso país irá avanzando, mejorando, creciendo. ¿Es esto posible? Estoy seguro que sí.

La atmósfera de descontento en que vivimos nos envuelve cada día más, y lo peor es que no nos damos cuenta. A veces nos sentimos molestos, incómodos y no sabemos por qué. Empecemos por hacer una revisión: ¿Qué tal andan las relaciones en casa? ¿Nos respetamos, escuchamos, ayudamos? Y así con nuestros hijos, familiares y amigos: ¿Los atendemos bien cuando nos vienen a contar sus cosas? ¿O les contestamos con un grito o una expresión de ausencia? ¿O tratamos de ser comprensivos aunque hayamos tenido un día difícil? ¿Qué haría un Cristiano? ¿Un Revolucionario, Bolivariano y Chavista?

Todas estas cosas forman parte de la neurosis en la que estamos envueltos todos. No hay cosa más bonita que una familia unida, comunidad unida, unos camaradas unidos, con bases sólidas, y para lograrlo, nosotros somos el factor de equilibrio. Si nos desmoronamos ¿Qué será de nuestro país? Si somos el pilar que sostiene la Patria. Es hora de cristianos que hagan realidad las enseñanzas del Maestro. Es hora de patriotas, de hombres y mujeres que sigan luchando como Bolívar para alcanzar nuestra independencia definitiva.

@jj_aguiar

japatriota7@gmail.com



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José Aguiar

Militante de la revolución

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