Pertenezco a la otra militancia chavista.

Desde mi bisabuelo general Pedro José Ovalles o mucho antes se ha construido en mi familia una tradición revolucionaria; mi abuelo general Genaro Ovalles participo en cuantas guerras se dieron a finales del siglo XIX y principios del XX, siempre reivindicando el sueño zamorano de tierras y hombres libres; mi padre fue militante comunista y mi madre aunque nunca estuvo inscrita en el Partido Comunista y ni siquiera asistió a reuniones políticas pero me cuenta todas la vicisitudes que tuvo que padecer como precio a la lealtad con mi padre y a sus ideas. Una de las más recordadas y que siempre deseó contársela al Presidente Chávez es el día que salio libre de los calabozos de la Seguridad Nacional en el Tigre, presa por negarse a delatar a mi papá, ese día era 28 de Julio de 1954; estaba naciendo el Comandante Eterno.

Desde mis primeros pasos; las palabras camarada, guerrilla, Fidel, comunista, solidaridad, proletario, Marx, Lenin, Bolívar, Piar, Zamora, revolución se me hicieron comunes y afectuosas. Esas vivencias se hicieron conciencia y me hice militante.

Cómo no ser comunista

Padre;

cómo no ser comunista.
como olvidar las noches abruptamente interrumpidas
la puerta abierta a culatazos de metralla
la casa volteada boca arriba
los insultos, amenazas y maldiciones

Como olvidar a los esbirros
y mi infante miedo incubando un insurrecto.

Como olvidar al camarada Pinto
ex – guasinero
lo dejaron casi ciego, casi mudo, casi inválido
casi sin nada; salvo su dignidad.

Como olvidar al camarada Guillermo
ateo confeso, y apóstol de la solidaridad.

Como olvidar a Torres, Amos,
Teresa, Pastora, Cucha, Manuel.

Como olvidar a tus viejos camaradas
mis héroes que me salvaron de Superman.

A la vieja Balbina; vecina y adeca furibunda y su compadre Billael; funcionario de la sangrienta DIGEPOL, aprendí a reconocerles su valor aun con el fanatismo de una y el deber policial del otro; nunca traicionaron la amistad con mi padre ni con los demás camaradas; por eso se me hizo fácil comprender la canción de Alí cuando dice: "'Yo te digo Camarada por encima de la idea y aferrado a la querencia que sentimos por la tierra, propongo que nuestras manos sean buenas para la siembra que alimente la ternura y a los derechos del hombre".

Y tal vez en la manera como me incorporé a la lucha, y como fui encontrando camaradas es que hoy descarto una militancia mercenaria, de jefaturas de nefastos operadores políticos, de consigneros y me encuentro con mis iguales; una inmensa militancia que estoicamente aguanta las colas, algunas veces sin esperanza pero sin intención de valerse de un carnet o un amigo empleado para eludirla. Una militancia que aun con las angustias no se suma al coro de maldiciones como si lo hace la militancia mercenaria que de todo programa social hace un negocio. Una militancia que ya no se emociona con los anuncios oficiales porque la misma militancia corrompida es la encargada de cumplir lo anunciado.

En fin pertenezco a una militancia que esta en silencio, en su martirio tejiendo sueños, y que en cualquier momento renacerá como un nuevo 4 de febrero, casada de tanta podredumbre, igual como lo hizo el heroico soldado.

ABREBRECHA Y DESPUS HABLAMOS

 

 



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José Ovalles


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