¿Estamos construyendo revolucionarios?

¿Estamos construyendo revolucionarios?

Al igual que en todos los procesos de transformación por los que ha pasado la humanidad, el que hoy estamos intentando desarrollar los venezolanos, también es sumamente rico en enseñanzas que ojalá puedan ser tomadas en cuenta por los que vengan detrás, en un importante aprendizaje en esta permanente búsqueda de la definitiva y verdadera independencia de nuestro pueblo.

Así como pasa con las grandes estructuras en que el material con que se construyen, es seleccionado y preparado con mucha precisión, en la construcción del cambio político-social, es también importante preparar el material que nos garantice que lo que estamos construyendo es algo firme, seguro y capaz de resistir todas las embestidas que en su contra habrán de presentarse. En este caso, en el mismo avance del proceso debe estar presente en todo momento, la preocupación y vigilancia porque la construcción de ese material forme parte del trabajo permanente, profundizando y solidificando los avances alcanzados.

Los procesos revolucionarios que estamos viviendo en la actualidad en América Latina, ilustran de diferentes formas esta problemática con sus rasgos específicos, partiendo de sus realidades locales, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Argentina, El Salvador, Brasil, Cuba y Nicaragua, estas experiencias de avances en el proceso de cambio, nos van dejando elementos a tomar en cuenta para rectificar, reforzar y profundizar el trabajo con los sectores populares, en función de blindar y cohesionar las aspiraciones de cambio que se impulsan desde los diferentes movimientos sociales organizados. Es innegable que los gobiernos neoliberales que han dirigido los destinos de nuestros países, han generado una gran deuda social, que deben saldar los revolucionarios, una vez que desde la presidencia de la República llegan a ejercer el poder. Este compromiso forma parte de la obligación que se debe cumplir con el pueblo que ha creído en el mensaje distinto, de inclusión, de responsabilidad, y sobretodo, de que en el socialismo el ser humano está primero en la solución de problemas sociales, pero algo que puede convertirse en obstáculo para el desarrollo en forma sostenida, firme, y sólida del proceso revolucionario, es dedicar toda la atención a esta obligación social con el pueblo, es allí cuando caemos en el reformismo y asistencialismo, algo de lo cual estamos viviendo en la mayoría de los países antes mencionados, con contadas excepciones como Cuba y Nicaragua, donde junto a los compromisos sociales también se atienden y se trabaja el problema de la generación de conciencia revolucionaria, del estímulo al trabajo colectivo y la formación política de todos los que acá hemos denominado como el importante material con el que vamos a construir el cambio, ese material que no es otro que la masa de obreros, campesinos, profesionales, jóvenes, desempleados y todos los sectores populares que por su ubicación en el campo social, son los factores genuinos de estos cambios, que una vez claros en su papel de vanguardia revolucionaria, serán los que van a garantizar lo permanente del cambio revolucionario, es el material capaz de resistir todo ataque de cualquier tipo y nivel que como natural respuesta del enemigo de clase tenga que enfrentar tarde o temprano. Solo con un pueblo preparado para el enfrentamiento de clases, claro y consciente de su compromiso en esta batalla, haremos invulnerable nuestro avance hacia la conquista del poder político y económico por parte de la clase obrera y demás sectores populares. Un ejemplo claro y contundente lo constituye la derrota del poderoso ejército norteamericano ante un modesto ejército como el Vietnamita, la razón está en que uno fue mercenario e invasor y el otro consciente de su papel y del significado de su lucha.

La salud, la educación, la recreación y en general, la defensa y desarrollo de todos los derechos ciudadanos, ha de ser un objetivo básico de todo proceso revolucionario que realmente responda a los interese populares, más el peligro para la salud y permanencia de ese proceso revolucionario, es quedarse en resolver problemas sin atender la preparación de quienes tienen entre sus tareas básicas, mantener y hacer avanzar la construcción del cambio. Si no se prepara al factor principal de este cambio, no hay seguridad ni garantía de la fortaleza del proceso revolucionario.

El proceso venezolano es una de la más fehaciente prueba de que no basta con atender todas las necesidades del pueblo -sin negar que es una importante y muy necesaria tarea revolucionaria, pero no tiene mucha solidez un proceso de cambio con un pueblo que entre tener patria y arepa, opta por la arepa, que no está contento porque derrotamos el analfabetismo, sino que está molesto porque no hay papel higiénico en el mercado. Una revolución cuyos dirigentes no ven, ni se preocupan por entender la importancia que tiene en la construcción de una sociedad socialista la formación, la comunicación y la organización, le será muy difícil lograr sus objetivos finales, no se construye el socialismo con unos trabajadores a quienes una concepción- y por ende- una práctica burocrática, no ha permitido enseñarles a trascender de lo meramente reivindicativista, a una concepción revolucionaria con militancia comprometida y clara identificación con la lucha de clases, en donde se forja ese hombre nuevo sin el cual jamás se podrá consolidar el proyecto de una sociedad distinta a la capitalista, la sociedad socialista.

Los avances que viene obteniendo el pensamiento neoliberal en nuestros escenarios revolucionarios de América Latina, confirman el hecho de que no basta "arreglarlo todo." Para que el pueblo pueda defender los avances revolucionarios, necesita saber que lo que se ha logrado es producto de un trabajo colectivo, que a su vez obedece a una mentalidad de equipo, de inclusión e igualdad social, algo que solo lo concibe y lleva a cabo una concepción socialista y revolucionaria de lo que deben ser las relaciones entre los seres humanos. La preparación del material garante de la revolución debe y tiene que ser integral, porque los seres humanos tenemos vicios y la mayoría de las veces, si no estamos formados y hechos para esta construcción, se nos exacerban y la revolución no puede descansar en burócratas ni mucho menos, en quienes una vez en el poder del cargo no les alcanza su tiempo para bajar donde se mueven los sectores populares con sus realidades y problemáticas de todos los días.

Vale recordar cuando la lucha armada fuimos derrotados, llovieron "las razones" y justificaciones de toda naturaleza: logísticas, geográficas, económicas, etc, etc, todas ellas muy poco cercanas a un análisis real del contexto político del momento, de la vinculación de aquel ejército rebelde con la situación que vivían las masas por las cuales se peleaba y lo más importante, del material con que se luchaba. Honor, Reconocimiento y Gloria a quienes supieron cumplir aquel compromiso, muchos de ellos con sus vidas, de ellos nos enorgulleceremos siempre, pero los hubo delatores, débiles, románticos, emotivos, distraídos, etc, he allí una de las principales razones de aquel resultado.

Hagamos lo posible porque en el presente no tengamos que nuevamente a razones subalternas, dejando de lado una verdad tan contundente y clara como aquello que en su momento sentenció Simón Rodríguez cuando dijo: "Para construir Repúblicas hay que construir Republicanos"., digamos hoy con él, "para construir revolución hay que construir revolucionarios"

Ramón Blasco. (Guameño ) Abril.2016



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Ramón Blasco


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