Lo productivo, la paz: Conceptos que aislados de la lucha social son fraudulentos

El capitalismo es un viejo astuto, se reinventa, se defiende, engaña, permanece. Tiene a su servicio la cultura dominante. Los intelectuales son capturados por un entramado de premios, reconocimientos, canonjías; de esta manera se apodera de la inteligencia de una sociedad y la induce a la producción de justificaciones, malabarismos teóricos para garantizar su permanencia.

El capitalismo necesita una altísima dosis de engaño para sustentar su dominación, son muchas sus artimañas, una muy eficaz es la rotación de sistemas políticos, la dictadura cruenta es sucedida por la democracia llamada de izquierda: pinochet por bachelet, pérez jiménez por el pacto de punto fijo, pero siempre dentro del capitalismo. Lo anterior no necesita mayores discusiones, es suficiente ojear la historia para ver en un sólo país la sucesión de formas de gobierno que se dan dentro del capitalismo.

Otra son las falsas metas que ocultan el gran engaño del capitalismo que es la apropiación de la riqueza social, frente a uno de esos casos nos encontramos hoy. Veamos.

El gobierno socialdemócrata que sucedió al gobierno revolucionario del Comandante Chávez, al abandonar su legado socialista y adentrarse en el tremedal capitalista, necesitaba engañar a la masa chavista, y lo está haciendo con relativo éxito, se nota la mano capitalista en la dirección y asesoría del gobierno. Sustituyeron la meta socialista por un llamado a la "productividad" y a la "paz": los dos conceptos van juntos y los dos, aislados de la lucha social, son un fraude, un lubricante para deslizarse al capitalismo.

La productividad, de buenas a primera, es inobjetable, además el gobierno la publicita como una suerte de panacea y una excusa universal: con aumento de la productividad todo se arreglará, desde la inflación hasta el "bachaqueo"; los gobernantes se volverán más inteligentes y los humildes más sumisos. No obstante, si profundizamos un poco nos encontraremos que no es lo mismo la producción capitalista, la que impulsa el gobierno, que la productividad socialista.

La productividad capitalista produce ganancias para los capitalistas y miseria para los obreros y los desplazados, egoísmo para todos; esto es así, si hay dudas pregúntele a los ministros que antes fueron marxistas-leninistas y ahora son vergonzantes "mencheviques". Contra este sistema se alzó el 4 de febrero, contra este sistema opuso el Comandante Chávez el Socialismo, por eso se convirtió en un gigante, en un líder mundial. Hoy los altos voceros del gobierno nos presentan sin migajas de remordimiento los triunfos de las empresas capitalistas como triunfos del Socialismo.

La productividad Socialista es otra cosa: propiedad social, repartición equitativa, siguiendo el precepto de cada quien según su capacidad y a cada quien según su necesidad. Así un llamado a la productividad tendría sentido del deber social, sería, siguiendo las palabras del Apóstol, "de todos y por el bien de todos".

En este punto saltarán los adulantes y hablarán de la agricultura urbana, o la productividad de las UBCH. Y aquí nos tropezamos con una parte del engaño: los capitalistas en el gobierno entregan el país al capitalismo, estimulan a los empresarios, abren la Faja y el arco minero, le entregan con artimañas parte de la petrolera a los contratistas, además hacen claudicación con las grandes trasnacionales, y esa entrega del Socialismo y de la Patria pretenden igualarla con el muchacho entusiasmado que siembra una lechuga en un caucho viejo, intentan la triquiñuela de que es la misma productividad, que es un empeño social que los capitalistas se hagan ricos y los desposeídos se distraigan sembrando tomaticos que en realidad sirven como cordón de protección, excusa a la entrega al capitalismo.

El otro concepto embustero es el de la "paz". ¿Quién puede estar en desacuerdo, cuánta gente no se deja embaucar por este empeño? Entonces será fácil en nombre de la "paz" proteger la rapiña de los ricos, las protestas legítimas de los desposeídos serán reprimidas, en nombre de la "paz" los líderes de esas protestas estarán violando el sagrado precepto de la "paz". Así el capitalismo quedará libre para quitarle la paz, el sosiego, a la mayoría de la población que vivirá la angustia de la miseria espiritual y material y la agresión de una existencia en medio de una guerra silenciosa de todos contra todos.

Por encima de las artimañas del capitalismo y sus cómplices, el deber de los revolucionarios es seguir los mandamientos Revolucionarios y las instrucciones del Comandante Chávez: elegir a Maduro para ir al Socialismo y cuidado con el reformismo... los engaños no ocultan la traición.

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Toby Valderrama y Antonio Aponte

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