A propósito de ser ciego

Aristóbulo ¡Los docentes no somos soldados!

Muchos maestros son contrarios al régimen de libertad en la escuela porque ellos no conciben como puede trabajarse en tal forma (...) No les es posible renunciar a su autoritarismo, porque este está consustanciado con ellos y se refleja en toda su labor, que se resiente de intrascendencia. Tal concepto de la libertad escolar conduce a numerosos errores y ha hecho encallar a la escuela en un régimen de fuerza carcelario, carente de valor educativo.

Luis Beltrán Prieto Figueroa. -El Maestro como Líder- Principios generales de educación

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La reciente firma del mal llamado contrato colectivo "único" de los trabajadores de la educación ha sellado la sumisión y la muerte del sistema educativo venezolano. Atrás, muy atrás quedaron los sueños de aquella educación bolivariana que se venía consolidando con la llegada de Hugo Chávez al poder.

Resulta irónica la afasia del degradado ministro de educación, sobre la crisis de infraestructura, inseguridad y la suspensión del programa de alimentación en la mayoría de las escuelas del país, especialmente las llamadas escuelas bolivarianas (turno integral), las cuales nuevamente son de medio turno, por tales deficiencias. Ante ello, nada se dijo, porque es sencillo, no hay respuestas.

Esta firma reviste una degradación de los salarios que apenas recibirán en el período de vigencia del contrato menos del 100% de ajuste salarial, cuando sólo en 2015, según cifras oficiales del Banco Central de Venezuela, solamente la inflación de los alimentos superó el 300%, y se espera una cifra superior para 2016.

Del mismo modo, por órdenes presidenciales, fue delegado en la ministra de salud, (quien afirmó que en el país no hay medicinas porque las consumimos "irracionalmente"), como buena "conocedora" del sistema de hospitalización, cirugía y maternidad, que los docentes y trabajadores de la educación se hayan quedado sin la posibilidad de ser asistidos en clínicas privadas, so pretexto de "analizar" la situación; lo cual se hace más preocupante cuando ha colapsado el sistema público de salud, es decir, otro punto que desmiente sobre las "bondades" de este contrato colectivo. Para qué mencionar la quiebra del Instituto de Previsión y Asistencia Social del Ministerio de Educación (Ipas-ME), al cual por cierto, por ahora, ante quizás nuestras denuncias, no se atrevieron a cambiarle el nombre.

Ramplonas resultaron las declaraciones del representante del magisterio en la "cadena" presidencial, cuando sugirió (¿o está acordado?) que se "vencerá" al bachaquero, porque ahora van a venderle a los trabajadores de la educación de manera directa las bolsas de Mercados de Alimentos (Mercal), que a su vez serían descontadas por nómina del Ministerio del Poder Popular para la Educación (MPPE). Esto es una de las peores humillaciones que hemos recibimos los trabajadores de la educación, porque no sólo revela que los salarios de este contrato colectivo son de hambre y que no pueden cubrir las necesidades básicas de nuestras familias, sino que ahora tendremos que ajustarnos a comer lo que el Estado disponga. En otras palabras, es una vulgar tarjeta de racionamiento alimenticia, lo cual también demuestra que el país está quebrado en su condición económica, política y social.

Pero lo más degradante en esa firma, fue el ver y escuchar a Aristóbulo Istúriz diciendo que los docentes somos "soldados". Tal vez por ello, este contrato sea la firma de la sumisión del sistema educativo, y la muerte de la carrera magisterial bajo el régimen del madurismo. Ante esa condición, tanto Maduro como Istúriz se mofan al llamarnos trabajadores de "clase media" porque saben que estamos empobrecidos en máximo nivel como la mayoría de los venezolanos.

Aristóbulo, sobre el término que los docentes seamos "soldados", son unas declaraciones infelices. Lo deplorable es que viniendo de usted, quien se jacta de ser conocedor de la historia de Venezuela, diga palabras más, palabras menos, que ese pensamiento está vinculado con Simón Rodríguez o Luis Beltrán Prieto Figueroa. Eso es mentirle al país, y como docente y padre estoy en la obligación de decirle en nombre de miles de profesionales vinculados con la educación que nosotros no somos "soldados", y menos que ese pensar alguna vez fue parte de las ideas de esos maestros. Al contrario, ellos siempre fueron protagonistas de la educación liberadora, autónoma y apartada de mecanismos de carácter militar.

Aristóbulo, no vengas a decir que estoy descontextualizando tu semántica guerrerista. Eso es lo que siempre has soñado. Convertir la educación en un cuartel. Que seamos tus soldados, y tú junto con la cúpula madurista ser los generales de una Venezuela entregada sobre los designios de un gobierno corrupto e inmoral.

Aristóbulo ¡Los docentes no somos soldados! Somos los responsables de la construcción de un país apartado de los autoritarismos y totalitarismos. Podrán subyugarnos en lo económico y social, pero jamás en lo político. ¡Tenemos dignidad! A propósito de ser ciego. Quien tenga ojos que vea.



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Javier Antonio Vivas Santana

Lic. en Educación en las menciones de Ciencias Sociales y Lengua (UNA) Maestría en Educación mención Enseñanza del Castellano (UDO) Dr. en Educación (UPEL) Profesor de la Misión Sucre (2003 -2012)

 jvivassantana@gmail.com      @jvivassantana

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