¿Quién va a responder?

Se está volviendo lugar común oír el comentario de personas que ven fallecer un familiar por falta de la medicina prescripta por el médico para determinado tratamiento: diabetes, sida, trastornos cardiovasculares, riñón, hipertensión, o la angustiante situación de personas que padecen cáncer y no pueden recibir la medicina que calme el dolor. Médicos del oncológico "Padre Machado", decidieron tomar las vacaciones vencidas y acumuladas, ante la impotencia de no poder suministrar a los pacientes los calmantes que necesitan ni tampoco prescribirlos, por cuanto no los hay en las farmacias y en caso de encontrarlos, el precio hace imposible la adquisición

Vemos, como, parientes cercanos o amigos nos comentan que el papá, la mamá, la hija o la nieta, fallecieron porque resultaron infructuosas las gestiones de conseguir la medicina requerida para el tratamiento prescripto o realizar la intervención quirúrgica o encontrar los reactivos para el análisis de laboratorio.

Un familiar, médico, me comentó la dolorosa situación de ver morir a su hija por no encontrar la medicina de salvarle la vida. Ayer, una amiga de mi hija le comentó que su madre murió porque no fue posible encontrar en el hospital, el Seguro Social ni las farmacias, la medicina que tomaba desde hacía algún tiempo. Mi situación personal se torna crítica por cuanto no consigo las medicinas prescritas desde hace 7 años y he tomado con disciplinada rigurosidad, para cultivar el próximo infarto. Este comentario pudiera constituir mi propia muerte anunciada por falta de medicinas. Y mi familia ¿A quién podrá echarle la culpa? ¿Al Decreto de Obama?

Uno se pregunta ¿Qué diferencia hay en que Obama cumpla la amenaza de invadirnos - como a Libia – con el pretexto de salvar la vida de quienes no hayamos muerto por falta de medicinas? ¿Qué diferencia hay entre morir en un bombardeo gringo o morir por falta de medicinas? ¿Cuál muerte será más agradable, más deseable? ¿Morir de mengua o morir reventado por la explosión de una bomba? Utilizamos este lenguaje cínico por cuanto se corresponde con el lenguaje cotidiano del gobierno que se siente importante por cuanto Míster Obama lo toma en cuenta y le permite mostrarse ante el mundo como víctima de la amenaza imperialista. Sin mérito para ello, por cuanto la llamada revolución bolivariana ha sido un rotundo fracaso. A Cuba o a Corea del Norte el imperialismo los amenaza, por cuanto son revoluciones triunfantes, exitosas. Pero, en el caso de la llamada revolución chavista, las amenazas llueven, no porque constituya amenaza alguna, sino, por su rotundo fracaso, por su manifiesta debilidad, incapaz de suministrarle a la población lo nimio, lo elemental para la subsistencia. Las revoluciones exitosas inspiran respeto. Las revoluciones fracasadas dan lástima por su acusada debilidad. ¿Qué fortaleza puede esgrimir un país que carece de lo elemental: alimentos, medicinas, agua? ¿Cómo entender el discurso antiimperialista del gobierno chavista si el 60% del intercambio comercial es con el país de míster Obama y su tenebroso Decreto?

¿Morir por falta de medicinas y de hambre? ¿Morir por la anunciada y anhelada invasión? ¡He ahí el dilema que nos ofrece el gobierno chavista!

El país nacional está cansado, hastiado, aburrido, de oír el discurso patriotero del gobierno, de sus voceros, por la amenaza del Decreto de Obama, por la llamada "guerra económica", por el llamado "Decreto de Emergencia económica", por los catorce motores que no arrancan por falta en Miraflores de dinero en las arcas para pagar el aumento de la gasolina; en fin, por todas las cosas que el gobierno inventa para ocultar el fracaso, la ruina, el desastre, como consecuencia de 17 años de erradas políticas económicas que condujeron a la horrenda situación en que nos encontramos.

La semana pasada el gobierno de Maduro le aprobó 45 mil millones de bolívares al Ministerio de Turismo. Para el gobierno ¿Qué es más importante, el fracasado turismo o el suministro de medicinas? Con 45 millones de bolívares a 6,50 Bs/US$ ¿Cuántas toneladas de medicinas se pueden importar o materia prima para que los laboratorios nacionales fabriquen las medicinas? ¡A qué grado llega la impudicia del gobierno!

Es necesario crear un organismo que se ocupe de recopilar, procesar, documentar cada caso, cada deceso, por falta de medicinas. Llegado el momento, imputar a los culpables del genocidio cometido a escala nacional por la desidia en el suministro de algo tan elemental como las medicinas. Este genocidio no puede quedar impune. Son cientos de compatriotas que cada día mueren por falta de atención en los hospitales que carecen de los insumos más elementales para ofrecer los servicios de hospitalización y cirugía o por falta de medicinas en las farmacias. Quien no esté en lista de espera, "colas" ¡Que levante la mano! Para que la ministra Jaqueline lo ubique en una "cola sabrosa". Por la ruina que padecemos, Caronte no va poder exigirnos el pago por el cruce del Aqueronte. Es un privilegio entrar gratis al Infierno ¡Gracias Lucifer!



Esta nota ha sido leída aproximadamente 1150 veces.



León Moraria

Nativo de Bailadores, Mérida, Venezuela (1936). Ha participado en la lucha social en sus diversas formas: Pionero en la transformación agrícola del Valle de Bailadores y en el rechazo a la explotación minera. Participó en la Guerrilla de La Azulita. Fundó y mantuvo durante trece años el periódico gremialista Rescate. Como secretario ejecutivo de FECCAVEN, organizó la movilización nacional de caficultores que culminó en el estallido social conocido como el ?caracazo?. Periodista de opinión en la prensa regional y nacional. Autor entre otros libros: Estatuas de la infamia, El Fantasma del Valle, Camonina, Creencia y Barbarie, EL TRIANGULO NEGRO, La Revolución Villorra, los poemarios Chao Tierra y Golongías. Librepensador y materialista de formación marxista.

 leonmoraria@gmail.com

Visite el perfil de León Moraria para ver el listado de todos sus artículos en Aporrea.


Noticias Recientes:

Comparte en las redes sociales


Síguenos en Facebook y Twitter



León Moraria

León Moraria

Más artículos de este autor