El Banco de Venezuela e Internet

Mi caso concreto: vivo a unos pocos metros de una agencia y debo ir bien lejos a un infocentro para diligenciar la apertura de una cta. cte.. ​Para eso no se inventó Internet, no para dilatar nuestras acciones, sino para agilizarlas.

De perogrullo, Internet es un extraordinario mecanismo para aliviar la prestación los servicios públicos y privados, pero de ninguna manera puede convertirse en un sustituto de la atención personal real de quienes necesiten esos servicios en una entidad pública o privada.

Si una persona tiene una sucursal o agencia a pata e mingo, ¿por qué tiene que pasar por Internet?, ¿para evitar corruptelas?; eso sería reconocer que su personal no es el más idóneo ni más ético.

El error técnico de este banco es que mediante Internet ha descargado toda su responsabilidad hasta para abrir cuentas de ahorros que son una de las funciones más elementales que un banco pudiera prestar.

Pues bien, hasta para esa apertura la persona interesada de cualquier edad debe visitar páginas web que, de paso, son configuradas por chamos a quienes más les atrae la estética y el apelotamiento de cuanta información general puedan meter en el menor espacio.

Usted debe ser un experto en rutas de tales páginas antes de hallar el link en el que verdaderamente esté interesado.

Mientras llena los cuestionarios megamaratónicos que bien podría cubrir en las oficinas físicas del banco, el interesado pierde el tiempo que le asignan y debe reiniciar el proceso sin aprovechar para nada los avances en su anterior intento fallido.

En fin y como resumen, una cosa es que quien no pueda acceder a la oficina real lo haga por Internet y otra la de usar a Internet para rebajar sus obligaciones. Creemos que alguna mano peluda podría estar detrás de esta deficiencia.



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Manuel C. Martínez


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