¡Aquí no se rinde nadie!

Para explicar los adversos resultados de las pasadas elecciones del 6D, los análisis como siempre son variados, partiendo claro está, de la importancia que cada uno le atribuye a los diferentes temas y aspectos que la revolución debía asumir en sus 17 años de mandato, algunos atribuyen al aspecto económico estos resultados, lo cual tiene parte de acierto; y solo parte, porque lo que se vivió en ese aspecto fue producto de una estrategia de la derecha cuyos tentáculos siguen manejando nuestra economía, estrategia que nuestro aparato comunicacional fue incapaz de desenmascarar el contenido político electoral con que fue ideado y puesto en práctica.

Algunos entonces somos de la idea, que jugó papel determinante la falta de conciencia y la precariedad, y falta de contenido político en nuestros medios de comunicación, que a lo largo de estos años se han dedicado más a informar y no a formar a la masa, no hemos dado profundidad ideológica al mensaje de la revolución, limitándonos al comentario superficial de la noticia, cosa que no es lo que corresponde en una confrontación política, que va más allá de nuestras fronteras porque lo que está en juego es una visión de país, así como la vigencia de la revolución bolivariana, legado de nuestro líder máximo Hugo Chávez. Los medios de la derecha jugaron su papel, presentando a la oligarquía como la alternativa para una crisis que ellos mismos han creado, escondiendo productos y caotizando el normal comercio de productos esenciales para el pueblo; al mismo tiempo conectaron a la revolución , al PSUV, y al presidente Nicolás con la escasez y el martirio, para comprar los alimentos de la cesta básica, como era de esperarse, ante la ausencia de un mensaje orientador sobre como asumir esta arremetida de una derecha financiada y asesorado desde afuera, el sector menos comprometido políticamente, los llamados "ni ni", evidenciando cierto nivel de atraso- Hay que decirlo aunque no suene bonito- decidieron votar por gente que nunca supo quienes eran, qué han hecho, menos qué piensan hacer. Les hicieron ver que eran los buenos de la película.

No debe quedar ninguna duda que un pueblo que es capaz de creer que el gobierno que ha creado nuevas universidades, que aumenta todos los días el sueldo mínimo básico, las pensiones y los pensionados, que ha construido más viviendas populares, que en ningún otro, que construye nuevos hospitales y centros de atención de salud populares, que creó diferentes misiones asistenciales, un pueblo que llega a pensar que ese gobierno la quiere matar de hambre, está pidiendo a gritos que lo saquen del atraso y la ignorancia. Asimismo un partido, una dirigencia que tampoco se da cuenta de ello, también precisa de una buena ayuda clarificadora de lo que hay que hacer y de su responsabilidad en un proceso de transformación social como el que nos ocupa en estos momentos. La lección está clara. La necesidad de una nevera llena derrotó a unas cabezas vacías, ello fue posible ante una pobre comunicación y una escasa formación política y falta de conciencia revolucionaria, prueba que esto es así, es el hermano pueblo cubano que con más de 50 años del bloqueo económico, de asedio y de persecución mundial, continúa defendiendo su revolución, enfrentando con mística, compromiso y vergüenza revolucionaria, todo intento del imperialismo y sus aliados para acabar con la revolución. No basta atender las necesidades de la población, paralelo a ese trabajo, se tienen que generar las condiciones que permitan fortalecer la conciencia y el compromiso militante con la revolución.

Ya lo dijo nuestro libertador "Nos dominan más por la ignorancia que por la fuerza". Jamás en la historia fue más verdad esta expresión de Bolívar como en estos momentos en que encontramos gente de extracción popular, en contra de un gobierno surgido del propio pueblo trabajador, defendiendo a los representantes del gran capital, monopolista, explotador e imperialista.

Ya es hora de tomar conciencia que esta batalla no la ganaremos con un pueblo fácilmente manipulable, no se puede seguir dejando para después el trabajo ideológico, la tarea de formación es hoy y será siempre la herramienta fundamental para avanzar, fortalecer y defender el proceso revolucionario, que ya ha costado vidas y sacrificios. Es tiempo de rebeldía y renovar métodos y formas de actuar. La poca importancia que le hemos atribuido al aspecto formativo y generador de conciencia política nos pasa factura en estos momentos, para este proyecto político que estamos impulsando, para lo que buscamos, han servido muy poco las obras llevadas a cabo por la revolución.

La oposición supo donde estaba el talón de Aquiles del proceso revolucionario, entendió que si los ponía a pasar trabajo para conseguir los alimentos, generaría un descontento, descontento que a falta de nivel y capacidad de análisis, el gobierno sería el responsable de ello. Resultado: el molesto pueblo- no el bravo pueblo- votaría por quienes le están escondiendo y subiendo los alimentos. Es decir, el hambre derrotó a la inteligencia, el papel toilette le ganó la batalla al conocimiento, la mentira y la manipulación se sobrepusieron al sentido común y a la posibilidad de pensar por un momento más con el cerebro, que con las vísceras y el estómago.

La realidad nos convoca a dejar los golpes de pechos y lamentaciones y encaminar nuestro esfuerzo a la acción responsable y comprometida con un pueblo al cual debemos hacerle saber su compromiso con la historia, un pueblo que pese a la adversidad y el bombardeo mediático, se mantiene al lado de la revolución. Este es un capital que no debemos despreciar.

Estamos en el momento en que los movimientos sociales, con la clase obrera a la cabeza, le aportemos a esta lucha claridad, confianza y un mensaje de que contamos con un liderazgo consecuente y comprometido con el ideal que inspira a la revolución. En lo específico nos corresponde a los trabajadores, a los campesinos y pescadores, organizarnos en sindicatos y federaciones, jugar el papel que nos ha reservado la historia en los procesos de cambios, en donde "la toma de la colina", va más allá de la sectorial reivindicación, solo de esa forma, con mística disciplina y gran desprendimiento, podremos liderizar y convertir esa gran masa en inequívoco instrumento de lucha revolucionaria por el cambio social.

La clase obrera no solo está llamada a formar parte de esta tarea, sino que debe ponerse al frente de ella- mirando hacia el futuro y aceptando lo pasado como un aprendizaje del proceso venezolano que persigue nada más y nada menos, que dejar atrás un viejo modelo decadente, cargado de vicios para comenzar una nueva era de desarrollo material y espiritual de nuestro pueblo, como parte de las grandes transformaciones con las que nos hemos comprometido los hombres y mujeres de Bolívar y Hugo Chávez.

Como genuinos hijos de Bolívar, nos crecemos en la adversidad. Por eso aceptemos este reto con la convicción de que todo nuestro esfuerzo va en función de los que nunca han tenido voz y que ya empiezan a quitarles el sueño al histórico enemigo de nuestro pueblo.

Ramón Blasco. (Guameño)

Enero 2016.



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Ramón Blasco


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