El apócrifo y anonimato están prohibidos. La veracidad informativa sigue muy burlada

Este medio por el que nos estamos comunicando ahorita y que tan generosamente abre sus amplias puertas para hacer todo tipo de críticas, unas más constructivas que otras, y otras menos mendaces que otras, invitó a sus colaboradores a que enviaran sus fotos-como es lo más recomendable y honesto-y la mayoría de ellos hoy permanece en el anonimato puesto que no a todos los lectores nos consta si sus nombres no pasarían de ser elegantes motes o nombres auténticos, aunque posiblemente usurpados.

La crítica política y politiquera se ha estado amparando en una supuesta libertad de expresión para llevar a cabo la burla que nos ocupa. Declarar, por ejemplo, que están amañados los juicios y sentencias que por primera vez se están aplicando, según el "debido, engorroso, desesperante y morrocoyudo proceso", es poco menos que una provocación al chismorreo que también lo vemos con alta frecuencia porque si alguien escribe "puf" y nunca falta otro que le riposta "puf", y así, entre puf puf y "pupú" se nos ha ido buena parte de estos preciosos 17 años en la nueva Venezuela, la de los trapos rojos, diría por allí un ex taurómaco.

Se trata de imposturas que han estado llenando espacios y tiempos sólo con la finalidad de molestar, de entorpecer todo lo bueno que por primera vez millones de venezolanos y extranjeros están disfrutando y usando. Ya aclaramos hace meses que la primera escasez de papel sanitario halló su cusa determinante en los más de 5MM de anos que por primera vez conocieron su uso desde el momento mismo que estos neousuarios empezaron a desempobrecerse, gracias a una mejor distribución de la riqueza petrolera.

Esas imposturas baratas y vulgares, soportadas por ahora sin castigo alguno, son usadas con frecuencia por políticos inescrupulosos de viejo cuño que han visto perder audiencia y las usan para llamar esa atención que ya les resulta escasa e inmerecida. Personas estas que hacen alarde de sus vociferaciones mendaces a sabiendas de que mienten descaradamente ante un Estado que, por el contrario, ha estado caracterizado por una lenidad pasmosa hasta con sus más encarnizados enemigos políticos gratuitos, políticamente gratuitos porque sólo han querido y logrado distribuir mejor la riqueza que antes, no sólo era mermada antes de llegar a las Arcas Nacionales, sino que la usurpaban 4 gatos de los mismos que hoy sueñan con volver al pasado como si tales pretensiones pudieran tener alguna posibilidad menos fantasiosa.

En estos momentos de alta beligerancia económica o lucha de clases[1], surge una observación pertinente ante afirmaciones ambiguas sobre el empobrecimiento de muchos proletarios con cargo al empoderamiento de otros proletarios históricamente empobrecidos.

La subclase que de verdad se está empobreciendo no es la población en general[2], un genérico de uso demagógico por excelencia, no; la que se está empobreciendo es aquella subclase que viene practicando la política del "Con mi arroz caro, no te metas".

Se empobrece aceleradamente, sí, ese estrato proletario conocido como los escuálidos, o sea, gente muy trabajadora y hasta hace unos pocos años acostumbrada a un estado social de comodidad relativa frente a millones de seres completamente ignorados hasta por ellos mismos, de un confort que hoy se les va de las manos, pertenecientes al proletariado, subclase de la que no se parte y hasta le da vergüenza asistir a los mercados abiertos que ofrece el gobierno chavista y "chusmero". Les avergüenza inscribir a sus hijos en los "Simoncitos", usar los programas vacacionales; g. que les disgusta que los pobres de ayer tengan unos bienes que hasta hace poco eran de compra exclusiva por ellos,; g. proletaria hoy en franco proceso de empobrecimiento por culpa de quienes, para ellos y por ellos deberían volver a ser mandados, subordinados, a pesar de que, por lo menos, en ese supuesto negado de que volvieran al poder perdido ya, deberían preparase para perder todos los beneficios que ellos mismos hoy y desde hace varios años vienen disfrutando. Tal sería el caso de las pensiones y jubilaciones disfrutadas con el rasero de los salarios mínimos en permanente ajuste a los brotes inflacionarios de origen inducidos por la misma clase dominante que por ella acaban de votar, y recibidas con puntualidad religiosa, por ahora.

A decir verdad, la subclase emergente venezolana, la formada por los marginados, silenciados y olvidados de ayer, los de la época prechavista, estarán pasando de todo menos de pobreza porque por primera vez consumen jamones, buenas hallacas sin esperar para comer las que les sobraban a sus matronas cuando en enero regresaban a lavarles sus baños y espacios afines.

Sabemos muy bien que la subclase que sí se está empobreciendo es la misma a la que pertenecen las familias que escondían las bolsas de Pdval para que sus vecinas no hablaran mal de ellas en sus correspondientes vecindarios, cosas así.

Hoy el ex marginado tiene vivienda ​propia ​con espacios​ ​comunesde su entera propiedad privada. Acotación importante: En Valencia, por ejemplo, en el Trigal Centronorte, a sus inquilinos les pusieron tremenda y peligrosísima estación de gasolina frente a sus apartamentos y casas, precisamente en un espacio ​ya ​

considerado y "comprado" como zona verde, cosas así.

​Corolario: ​

Usar genéricos no es ser veraz en nuestras informaciones, puesto que no todas las harinas pertenecen al mismo costal.

29/12/2015 04:56:07 a.m.


[1] Toda lucha social es económica por antonomasia.

 

[2] Si a ver vamos, han surgidos nuevos ricos conocidos como superespeculadores.



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Manuel C. Martínez


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