Más sobre Obsolescencia Analogicoprogramada, una variante de la manipulación unilateral del mercado

No sólo la praxis mono y paramonopólica manipula el mercado, eso es una perogrullada. Asimismo, estamos claro que la publicidad en diferentes formas y medios es la más antigua en materia de inducción de la demanda, y también corre paralela a esta la no menos práctica vivianera o propia de técnicos pícaros que en Venezuela operan sin cortapisa alguna con la mayor alcahuetería de las Alcaldías [1] rojas, rojitas y antirrojas.

Este forzamiento del mercado, de la clientela ya tenida como titerizable o portadora de "almas muertas", para citar el criterio gogoliano, no es privilegio de las grandes corporaciones capitalistas que dispondrían de centros de investigación para hacer de los valores de uso-chips., por ejemplo-lo que mejor les convenga con cargo, claro está, a los clientes, a los indefensos consumidores quienes, por cierto, es mentira que pudieran contar con abogados defensores ya que estos suelen venderse descaradamente al mejor postor, al demandado que, de partida, tendría con qué pagar sus irregulares honorarios ya que, si este es objeto de demanda, alguito debe tener y no así el demandante, salvo que este sea un poderoso, pero, en este caso, como "tigre no come tigre", el arreglo extrajudicial suele ser la más acomodaticia salida sin pasar por esos pichacosos tribunales de siempre, salvo con fines meramente protocolares y para hacerles creer a los pendejos de turno que ese Derecho burgués vale alguito más que un pelotica de estiércol.

Esta vez iremos recogiendo las numerosas mercancías que desde ñema vienen con sus días contados de fábrica y de muchos artesanos:

1.- Los lavamanos ya no traen los portajabones integrados a la pieza. Les fue eliminado para forzar el consumo de jabones ya que estos ahora permanecen mucho tiempo deshidratándose sobre el seno que antes ofrecía salientes esculpidos en bajorrelieve. En su defecto, el usuario se ve obligado a comparar jaboneras. Yo, como orfebre en mis ratos libres, diseñé mis particulares soportes antihumectantes.

2.- Hasta los más empíricos mecánicos de automóviles a gasolina-antes del carro digitalizado que es el contemporáneo-suele aflojar tuercas para que su cliente lo visite de nuevo, momento para el cual reciclará su insana práctica. Igual hacen los fontaneros, los electricistas irresponsables[2], los reparadores de artefactos domésticos en general. Los comerciantes son decanos en aquello de meter gato por liebre: comidas semivenciadas, telas naturales, artículos de goma natural, lápices con borradores endurecidos, cosas así.

3.- Las modernas raquetas matazancudos por electrocución traen un interruptor muy especial, de alto costo inicial de fabricación. Estos se activan mediante un input/output elaborado de tal forma que si usted no presiona tangencialmente en determinado y único punto de encuentro de ambos electrodos, no se activará. Si usted opta por arreglarlo se deshidratará los sesos sin logarlo, y si se vale de un tercero, éste se dará por vencido y pasada la primera vergüenza ya no aceptará nuevos encargos de esa naturaleza.

4.- Hay regalos hechos por tabacaleras internacionales, muy bonitas y prácticas como recipientes para las cajetillas de cigarrillos. Vienen untadas de una sustancia que al contacto con el aire se aceitan pegamentosamente de tal manera que a los días fijan la suciedad del aire circundante e invitan a tirarlas al pote de basura. Traen las leyendas que a regañadientes fijan en cada cajetilla como artículo dañino para la salud.

5, En los expendios de las terminales de pasajeros interurbanos e internacionales suele venderse mercancías de tercera de cuyos defectos ocultos posiblemente usted los notará en su casa. Obviamente se resignará a perder su dinero.

Seguiremos enumerando estas programaciones de muerte prematura predeterminada para las mercancías que hoy fabrica la sociedad burguesa de cara a fabricar mercados para vender una plusvalía que no merma en sacársela al trabajador a sabiendas de que ya se agotó el mercado burgués.

28/12/2015 10:03:44 a.m.


 

[1] Cuando un conocido y hoy decadente diario valenciano sacaba "minianuncios", bastaba pagar un importe y hasta los más pillos se ofrecían para prestar servicios de toda índole en una palurda réplica de "Los Tres Chiflados Ingleses". En otros periódicos nacionales, esa mala praxis sigue vigente.

 

[2] Conozco de uno que me dejó trece clavitos aterrados en una sala de baño. Ignoro si lo hizo por senilidad o adrede, pero lo hizo.



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Manuel C. Martínez


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