¿Nos rendimos?

Mirando hacia lo más profundo de las palabras, quiero decir desde los latidos y los ecos profundos del alma que aquí no se rinde nadie. Tal vez nos hayamos equivocado en muchas cosas, pero de allí que tengamos que ¿rendirnos? Eso sería un acto desproporcionado y de soberana cobardía, porque las derrotas pueden abrir los surcos para que nazcan las raíces de las victorias del futuro inmediato. Estamos en tiempo de siembra para luego recoger la cosecha, pero no se trata que, haciéndoles el juego a los terratenientes de la MUD, terminemos nosotros desaprovechando la oportunidad y nos pongamos a sembrar espinas y encerrar el terreno político con alambre de púa.

Como lo dije, tal vez nos hemos equivocado en muchas cosas, yo en lo particular me he equivocado en algunas que he escrito, como el articulo del lunes pasado donde di por hecho la victoria de los candidatos de la revolución. Lamentablemente, no fue así y los resultados fueron adversos, pero prefiero equivocarme mil veces en lo que creo y lo que pienso, pero nunca voy a traicionar mis pensamientos y mis ideas. Por eso digo con firmeza, con este revés electoral comienza otro ciclo revolucionario y ahora más que nunca estamos renovados en espíritu y mente para seguir construyendo la revolución. En esta oportunidad nos han derrotado electoralmente, pero no es una derrota política, porque no andamos sumidos en la tristeza, sino que el pueblo chavista ha despertado nuevamente.

Si bien es cierto que desde 1998 hasta el año 2006, la lucha revolucionaria fue liderada por Hugo Chávez, acompañado del pueblo, también debemos decir que a partir de 2007 la lucha política y revolucionaria fue "tomada" en comodato por las instituciones del mismo Estado, alcaldías, gobernaciones, el PSUV y demás partidos del llamado Polo Patriótico. Se fragmentó la esencia de la lucha política y la defensa de la revolución. El PSUV como tal, se dejó arropar por "partiditos" y en muchas gobernaciones y alcaldías nombraban a diestra y siniestra a sus directores. Las instituciones mismas comenzaron a transitar por gestiones mercantilistas, en vez de brindarles a las comunidades los mecanismos para canalizar sus demandas y solicitudes; es decir, los consejos comunales como expresión de célula fundamental del poder popular. Y todo eso fue desmovilizando al pueblo y por ende a los consejos comunales, que pesar de los embates, se mantienen en pie de lucha. Por allí los vemos como la voz que no se apaga y a lo interno mantienen un discurso de defensa del proyecto revolucionario ante algunos miembros de la derecha que han logrado ser electos en su comunidad.

Es importante entonces comenzar por allí, levantándole la moral al poder popular y tomar muy en serio que el único capaz de consolidar el proyecto revolucionario es el pueblo. Por ello bienvenidas todas las propuestas, todas las asambleas, todas las reuniones, que son la verdadera expresión de ese pueblo que reclama los espacios que les fueron arrebatados en comodato. Ha llegado la hora pues, para que miremos los surcos extendidos en el horizonte del tiempo y reguemos las semillas de las victorias venideras y que ningún partidito siga sembrando en terrenitos aislados para recoger sus propias cosechas. Aquí no se rinde nadie, aquí nadie se cansa.



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Eduardo Marapacuto


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