La decadencia del venezolano

Como título de este artículo había escrito, La decadencia de los
compatriotas, pero analizando sus derivables consecuencias que no me
fueran a mal interpretar y pensaran que me refería a los chavistas
solamente, por lo de compatriota que, en general se refiere a personas
de la misma patria que otras, opté por el título actual y, para
sacudir las ideas sobre el particular mejor y, con el afán de echarle
más leña al fuego: comienzo por decir que, el venezolano o, la familia
venezolana, se preocupa por darle educación a sus hijos en forma
natural, pero que por muchos motivos, los jóvenes no llegan a
finalizar sus estudios primarios como los secundarios tampoco, por un
alto índice de deserción estudiantil que ocurre en el país.


Pero, los que continúan y pueden satisfacer sus ansias de progreso, es
decir, los que se esfuerzan -ricos y pobres- por finalizar sus
estudios con todas las facilidades (?) que tienen para hecerlo y lo
logran, posiblemente una gran mayoría se les viene un torbellino de
difultades encima que lo alejan de ejercer la profesión en que se
graduó o, bien porque no estaba bien preparado -en parte su culpa en
parte no, puede ser el sistema- pero lo cierto es que no consigue
empleo y, allí se le cae el mundo y viene la sumadera de años de
estudios, que si seis años de primaria más cinco de bachillerato más
los de estudios superiores que están entre tres y seis años, total.
¿Y, qué hago ahora? Buena pregunta.


Entonces que ocurre con esos graduandos en la carrera o especialidad
que sea que, ellos tienen que trabajar para ellos mismo o, para su
familia, para poder llevar con esta situación económica que tenemos el
sustento diario y, entonces qué hacer, para sobrevivir, ¿-le rezo a
los santos, de quién me pego dirán ellos-? He allí su tragedia, nada
fácil y, lo más seguro es que se meta a taxista por lo regular (allí
se consiguen de todas las profesiones) o, a obrero y, lo de moda
bachaquear y, el que se mete a taxista, a ese no lo saca nadie ni
dejará jamás de ruletear, porque allí gana bien, pero el obrero al
comenzar a tragar sol y al verse los callos del oprobio en las manos,
lo más rápido posible buscará otra cosa que hacer y, el bachaquero a
buscar capital que lo demás está a su favor.


Es de hacer notar que, hay otros más introvertidos que juran que
estudiaron para ejercer su profesión y, como tal, si no consigue
empleo acá, entonces se va del país a ver si la suerte lo acompaña y,
como progresista y ferviente empecinado de ejercer lo que le gusta: se
aferra a ese consuelo de comodín que en otro país le irá mejor y, es
consciente que se graduó en su carrera por ser un buen estudiante,
preocupado por demás, aunque sea o no chavista, ése no es su problema,
su problema es ser alguien en esta vida, ya que dirá que el vino a
este mundo a servir de algo, no a vagar o vivir de los demás o del
gobierno ni a estudiar la carrera militar, para ir contra las normas
sociales y convertirse en un apátrida o, quizás en un tracalero
corrupto, viviendo de lo mejor de los demás, cobrando vacuna o,
pasando por los remates de caballos sabado y domingo a buscar una
comisión, para que esos remates funcionen como legales, tal como se ve
semanalmente en la isla de Margarita.


Muchos de esos profesionales universitarios que se van en busca de
acción y de servirle al país a migrar por ellos como inmigrantes (y
eso si consigue pasaje, en Conviasa sabrán el tejemaneje de porqué no
se consigue -actualmente- pasaje a tiempo -¿verdad señor director?).


Como desenlace final, una vez que esos ciudadanos jóvenes, toman esa
decisión de irse de Venezuela no saben qué les espera a ellos en el
nuevo país y, supongamos, por lo que sea, que se va a Argentina a
buscar empleo con su corazón henchido de buenos sentimientos de dar
todo lo que pueda dar en función de sus conocimientos, habilidades e
inteligencia y, quizás, y lo más seguro con intención de realizar un
postgrado a futuro, para mayor provecho suyo y de quien lo explote,
(podemos decir además, echando un poco hacia adelante que el joven se
graduó en una carrera de pocos graduandos -lic. en matemáticas,
física, etc- y, que no puede ejercer donde se graduó que quizás fue en
la UCV por el bajo sueldo que le ofrecían que no le daba para comer
una semana). Ahora bien, llegó a Argentina y comienza a hacer sus
deligencias de trabajo como joven universitario a ver si entra a
formar parte como profesor en una de sus univerdidades y, ¡pues no,
imposible, no puede ejercer allí!, si no hace renovación de título que
por lo menos tiene que cancelar unos mil dólares, porque de lo
contrario no le es permitido ejercer pues, nuestro país no tiene
"Convenio Educativo" con ese país y, en cambio los demás países
suramericanos sí lo tienen. ¿Sabrá el presidente Maduro eso? ¿Y acaso
no tenemos ministro de educación superior y qué hacen por el país y su
gente? ¿O, es qué, acaso esos no son venezolanos?



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Esteban Rojas


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