Pildoritas 93 (año VIII)

¿Por qué las colas en las gasolineras desparecieron y en los supermercados, abastos, etc., no?

Cuando las medidas surgidas a raíz de la declaratoria del Estado de Excepción, se anunciaron, las innumerables victimas de lo que ya nadie, a no ser la derecha ejecutora, duda en aceptar, es una verdadera guerra económica perfectamente planificada, a manera de ingeniería de detalles, pensamos que por fin dejaríamos de padecer todas las consecuencias de dicha guerra y que las colas, la especulación desmedida, la escases por desabastecimiento, contrabando y acaparamiento, sería más temprano que tarde historia de un momento, del permanente enfrentamiento entre dos modelos que luchan por razones y principios totalmente opuestos y que ya los venezolanos hemos conocido, tanto que hace 16 años una mayoría que se mantiene, decidió tomar partido por el único que ha demostrado, tiene como prioridad la inclusión de la mayoría del pueblo, para que reciba de manera equitativa los beneficios de las riquezas con las que Dios nos dotó.

Cuando regresamos en los estados fronterizos a disfrutar de la satisfacción de poder llenar un tanque de gasolina para nuestros vehículos sin tener que someternos a interminables colas, pensamos que de la misma manera íbamos a poder obtener todo lo que necesitáramos para nuestra subsistencia, lamentablemente han pasado más de 30 días y casi todo sigue igual, las colas en los supermercados continúan, aunque hay que reconocer que de repente aparece un artículo que hacía mucho tiempo brillaba por su ausencia pero la cantidad es tan poca que lo que resulta de perder una cola para intentar adquirirlo, es una frustración más para las personas que no tienen la suerte de ingresar antes que salga un empleado y anuncie en la cola que el producto se terminó, frustración por la que la derecha hace fiesta, en virtud de que ello fue fríamente calculado por los diabólicos cerebros, que tienen como objetivo final mantener el desbarajuste a que estamos sometidos, hasta el 06 de diciembre por lo menos, pues mantienen la tesis de que el descontento del pueblo es lo que les garantiza la mayoría de que tanto alardean.-

La explicación irrebatible de el por qué, con los productos alimenticios, medicamentos, repuestos, útiles de limpieza y aseo personal etc.,. no se logró lo que con la gasolina, es simplemente porque esta se utilizaba por los contrabandistas casi que exclusivamente para sacarla del país y por lo tanto no era un producto que les servía para el bachaqueo interno, por otro lado un solo producto, distribuido por un número limitado de expendedores y por lo tanto fácil de controlar, mientras que con los demás, el alto número de productos permiten a los llamados bachaqueros y a quienes los alimentan, sustituir, en un buen porcentaje el bachaqueo hacia Cúcuta, para referirme solo a la frontera con el Táchira, por el incremento desmedido del bachaqueo interno y es así como podemos comprobar que en cualquier bodega, pequeño abasto de barrio, buhoneros callejeros, garajes en casas de familia, conseguimos de todo pero a precios exorbitantes, sin que las autoridades obligadas a ejercer controles lo hagan y entonces la impunidad se erija de manera cada vez más avasallante.

Es por ello que al pescado, el pollo, las carnes ya no tienen acceso quienes han perdido de algún tiempo acá la capacidad de compra, porque por ejemplo un solo kilo de bagre, una de las especies más económicas le cuesta ya sobre los 1200 bolívares y se consume, si la familia es de apenas de 5 personas en una sola ración, que como vemos se lleva buena parte de un salario mínimo.

A casos como el del pescado, no se le pone coto a pesar de que por donde se mire, es un enorme exabrupto, pues como sabemos es un producto que no se importa, que no requiere de procesos de cultivo, pues el alimento está libre en el mar o los ríos, quienes pescan para comercializar, tienen hoy en día subsidios, lanchas, implementos de pesca, créditos etc. provistos por el gobierno, que pareciera no influyen para nada en unos costos accesibles para el consumidor final y es porque no se controla la cadena de comercialización que cada vez es más larga y se ha convertido en una organización delincuencial, que sumada a las otras existentes en demás productos hacen cuadritos la vida de los venezolanos.

Lo que sucede con el pescado, se repite con los huevos, las verduras, los granos y no hay ley que valga para ponerle coto a lo que ya raya en brutalidad y en el más claro cinismo de quienes, inexplicablemente mantienen el monopolio de la producción, distribución y comercialización de todo lo que nos permite mantener nuestra subsistencia.

Se han dado duros golpes a algunas mafias, entre ellas algunas que lamentablemente habían sido montadas por funcionarios de gobierno, pero como a pesar de ello las cosas no cambian, las acciones de guerra se mantienen incólumes, hay que concluir, o que estamos perdiendo la guerra, o que es tan poca la capacidad de defensa que ya no queda otra cosa que la de resignarse a lo que venga, después del 06 de diciembre, si la maléfica oposición logra completar su estrategia que nos están aplicando hace ya más de dos largos años.-

Veremos……

 



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Saúl Molina


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