Respuesta a Temir Porras

¿"Boli-Bolcheviques"?: ¡un honor!

Dice el joven Temir en su artículo "Los Boli-Bolcheviques":

"Curiosamente, algunas de estas críticas han sido dirigidas hacia mí, porque en algún momento dije algo que sigo pensando hoy, y es que el gobierno del Presidente Maduro debe hacer prueba, particularmente en su política económica, de pragmatismo. Digo curiosamente por dos razones que me resultan casi cómicas. La primera, es que yo no tengo ninguna responsabilidad en el gobierno desde hace ya dos años, de modo que es perfectamente inútil atacarme a mí con la intención de atacar al gobierno. Pero aparentemente hay a quienes les resulta cómodo no darse por enterados. Y la segunda, tal vez la más jocosa, es que la crítica que formulan a la política económica de estos últimos dos años es que ha sido, en parte por mi nefasta y excesiva influencia, ¡demasiado pragmática!"

Comicidad aparte, el asunto es serio. Porque el gobierno, no nada más ha hecho prueba de pragmatismo en su política económica, ha actuado hasta ahora de forma impúdicamente pragmática. Quiso trabajar con los empresarios privados y les dio parte de nuestras reservas en divisas, quiso comprar con bienes materiales las fidelidades de sus aliados, y les dio otra parte de la renta a la población más pobre. Quiso y quiere halagar el estilo de vida de la clase media; ¿más pragmatismo que eso?, ¡imposible!. Nadie lo acusa por todo esto, pero que el joven asesor haya dejado el gobierno hace años, tampoco lo hace completamente inocente de este desastre. Porque el "pragmatismo" en política económica, sin tener objetivos superiores, no es algo que se quita y se pone, se usa o se deja de usar como una herramienta, es una forma de vivir, es una forma irreflexiva de vivir para no complicar ni complicarnos mucho con los entuertos de la vida y la política.

Que haya una referencia real, un nombre que le dé algún sentido real-concreto, a toda esta cadena de pifias políticas y económicas solo nos calma la angustia de la incertidumbre. La verdad no le damos al señor Tamir tanto crédito en algo donde todos tenemos parte de responsabilidad, por acción, por omisión, lo cual viene siendo lo mismo. Solo que saber que hubo alguien capaz de confesar su participación en las decisiones del gobierno alguna vez, mostrando parte de la cualidad política que caracteriza ahora a éste con tanta certeza, nos hace sentir que toda crisis es revolucionaria, que haber sabido de usted nos da un poco más de aire. Su "demasiado pragmatismo" no es suyo, es del gobierno, solo que usted lo reforzó con algo que ya estaba en él, le dio un nombre decente a la improvisación.

"Como no hay mal que por bien no venga, al menos esto deja claro que no tenemos la misma concepción del pragmatismo, pues para mí, una política pragmática en economía buscaría generar crecimiento y mantener la inflación en niveles razonables"

Digamos que el 200, 300 %, ¿eso sería lo razonable?

…"teniendo como postulado central que el ingreso real de la mayoría de los venezolanos no retroceda, sino que progrese"…

Bueno, creo que hubo muchísimas variables que se salieron de los cálculos deseados en este punto.

 … "Al conjugar estos postulados con los de priorizar al máximo la inversión social de la manera que se ha venido haciendo desde 1999, tengo la impresión de estar describiendo el núcleo fundamental de la acción del chavismo desde que llegó al poder. Pero quién sabe, mientras algunos hemos estado aportando para transformar la realidad aquí y ahora" "hay quienes se pasan el día entero buscando clasificar a los demás, como en 1920, entre "revolucionarios" y "reformistas".

Es decir, "reformando la realidad", al capitalismo. Reconozco que hay mucho de candidez. Es cierto que él no es el responsable, repito. …Rectifico, el único responsable de lo que ahora está ocurriendo en la revolución y en el país. Más responsables son todos aquellos que se sintieron cómodos con reformar el capitalismo, incluyendo a todos los que quisieron hacer más cambios que conciertos con los capitalistas pero se quedaron callados. Es una candidez de la edad, quizás. Chávez no es ni fue ese cálculo, ese prejuicio donde cabe todo lo que no se puede explicar de manera estrictamente lógica. Chávez fue más que eso. Un hombre que como político evolucionó, o involucionó, según quien lo lea, si el señor Tamir o los que creemos que las revoluciones se hacen con cambios y no con reformas. Nos confesamos Chavistas justamente por eso, porque coincidimos con él en la necesidad de hacer una revolución socialista que salve al planeta del capitalismo, y en el tiempo hemos aprendido de las trampas económicas, pero sobre todo, las trampas discursivas, ideológicas, la fatuidad moral que nos ponen en el camino los intelectuales a sueldo. Aquellos que no comparten con uno la idea de cambiar cosas, la sociedad, nuestro lastre capitalista, hacer una revolución socialista verdadera. Ahí coincidimos con Chávez.

Su candidez se origina en la creencia de que detener la inflación y fortaleecer el valor de nuestros sueldos es suficiente para que la sociedad pueda vivir en paz. Bien, bastó con que los capitalistas medio menearan esos "indicadores" para que la sociedad, para que la nuestra (y de seguro que en cualquier sociedad pasaría lo mismo) se abalanzara a una lucha frenética, a un jaleo de unos contra otros por conseguir comida, carros chinos, peleando por conseguir todo aquello que sea en esencia mercancía. Todo lo que se pueda comprar barato y vender más caro, o que se pueda acumular. Inclusive la vida y la muerte, la honra y la deshonra.

Nadie lo culpa de eso, pero, de que contribuyó contribuyó a eso; a facilitar este estado de cosas, poniendo su granito de arena a la desmoralización de la población. Esa idea pragmática de mejorar los "indicadores económico" nada tiene que ver con una revolución, por eso siempre será una fórmula reformista. No es una clasificación, es que si no cabe en la primera, no hay otra opción que no sea la segunda. Y las revoluciones lo son en el espíritu, y la nuestra pretendía ser una revolución espiritualmente socialista. Mejorar "indicadores económicos" solo son deseos entre tecnócratas que, en el intento, mueren los deseos y muere gente de verdad, un una lucha por tener cosas materiales.

Por supuesto que respeto el hecho que Temir Porras no sea un revolucionario, ni siquiera que se auto nombre (clasifique como) socialista del siglo XXI. Pero sepa, que ser un reformista pragmático no es solo un señalamiento tan tonto como lo hace ver en el capítulo de su ensayo, donde contrapone a los revolucionarios y a los reformistas como fanáticos peleando por solo vanidad en una pelea ahora superada, anacrónica. Esa contraposición se fundamenta en razones teóricas e históricas más serias que sus chismes, razones que le valieron la vida a muchos, historias que se supone conoce bien. No anecdóticas, pedantes y superficiales. Pero, los asuntos de conocimientos cada quién los resuelve en su casa.

Luego:

"Parecen pasar por alto que Chávez llamó a construir un socialismo "del siglo XXI", y que para adaptar el socialismo a nuestros tiempos, no basta con disfrazarse de "boli-bolcheviques" "

Disfrazarse de boli-bolcheviques en esta época sería una tontería, como disfrazarse de siervo para evitar una manada de tigres. O somos boli-bolcheviques o somos sus iguales. O todo es vanidad, y cada quién para su casa.

Adaptar el socialismo a nuestro tiempo ¿Qué coño significa adaptar el socialismo? y ¿Cuál es nuestro tiempo? ¿Acaso es el triunfo definitivo del capitalismo? Hablar de adaptar el socialismo es igual a reformar el capitalismo. El pragmatismo, moral o económico, el practicismo, como los tecnicismos, los "mecanismos" son las maneras, las formas reformistas, justo en la medida en que no son la revolución, ni pretenden la conquista de grandes sueños. Y Chávez, a gente así, a los reformistas (porque Chávez se cansó de alertarnos de los reformistas) los quiso evitar hasta en los últimos minutos de su vida, a pesar de aquel que él fue y que tuvo que superar. Es reformismo eso de querer ayudar a la sociedad mejorando los "índices de inflación", de "crecimiento económico", inclusive haciendo más inversiones en "programas sociales", sin cambiar la sociedad, sin acabar con los privilegios y las hegemonías, sobre todo sin cambiar aquello que compone nuestro espíritu capitalista egoísta.

Es distinto trabajar por la sociedad y para la sociedad, con la consciencia de que los problemas de todos solo se resuelven con el concierto de toda la sociedad, y tener eso como estrategia de vida y estrategia política. Eso es mejor a no tener ninguna, porque si la hubo, hoy se la devora poco a poco la comodidad de adecuarse a las circunstancias, a la comodidad de adaptarse a los nuevos tiempos. Eso es lo que usted llama pragmatismo.



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Héctor Baíz

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