Estemos mal pero podemos estar peor. La crisis petrolera

Hablemos claro y sin miedo, digámosle a nuestro pueblo que estamos atravesando una profunda crisis económica producto de la baja de los precios del petróleo en primerísimo lugar y exacerbada por la burguesía parasitaria que perdió el control absoluto de la distribución de la renta petrolera y que ha desarrollado mecanismos eficientes para hacerse de ella al mismo tiempo que debilita la popularidad del gobierno con miras a arrebatarles el "poder político" y "liberar" su poder económico cuanto antes. También junta más leña al fuego nuestra ineficiencia a la hora de atacar la corrupción y el burocratismo que deja indefenso al pueblo que por ser "pendejo" continua esperando que lo salve el gobierno olvidando la frase comunera y base del socialismo reeditada por nuestro comandante "solo el pueblo salva al pueblo".

Esta reducción de ingresos ha trastocado toda nuestra incipiente, rentista y parasitaria economía, ya los precios de los productos importados, o no, se están fijando al ritmo que "dólar today" decide depreciar nuestra moneda, mientras en el gobierno de manos atadas no pasamos de ataques epilépticos y de muchas oraciones para ver si el petróleo sube pero ¿que sucederá cuando Irán logre un acuerdo sobre su energía nuclear y los gringos, hambrientos de petróleo les permitan introducir al mercado de nuevo sus tres millones de barriles, algo que parece muy próximo a suceder? ¿Seguiremos callando la enorme probabilidad de que estemos mal pero podemos estar peor? ¿continuaremos perfumando la mierda o convocaremos al pueblo al combate?

Contextualizando la situación podemos decir: Es de dominio público que la economía venezolana depende casi exclusivamente del ingreso de divisas del petróleo y esto es así al menos desde la década de los 70 en la que terminamos de cambiar la incipiente y rudimentaria economía productiva por la economía de puertos que deja las mejores ganancias con el menor esfuerzo para el inversor capitalista, gracias a las inmensas cantidades de divisas que ingresaban por vía de la renta petrolera. La iniciativa del comandante Chávez de recuperar el respeto a las cuotas de la OPEP e incorporar en las negociaciones a otros países no OPEP como Rusia y México logró recuperar paulatinamente el precio del petróleo y con ella la renta petrolera venezolana. También aportó en buena medida la renacionalización del petróleo que originó la ley de hidrocarburos logrando contratos de producción que incrementaron sustancialmente los aportes al fisco de la industria petrolera.

Al comienzo de la revolución bolivariana, el precio del barril de petróleo rondaba los 6 dólares y esto se reflejaba en desinversión social, desempleo, exclusión y pobreza extrema, mientras las importaciones se mantenían para seguir alimentando el estatus quo del pequeño segmento de la población que tenía acceso a los costosos bienes de consumo y mantener los ingresos de la burguesía parasitaria importadora, sin embargo, la invisibilización sistemática de la pobreza, la represión y la manipulación mediática permitían mantener la sensación de bienestar aunque el 57% de los venezolanos vivíamos en pobreza, el 29% en la miseria o "pobreza extrema", con un desempleo que superaba el 17% y un sub-empleo o economía informal superior al 56% del total "empleado". Esta es la formula mágica que aplica el capitalismo y que permite invisibilizar a los 30 millones de pobres de EEUU y que presenta a Colombia como un paradigma de bienestar mientras millones de colombianos de los estratos más pobres emigran a Venezuela buscando un mejor nivel de vida.

La revolución económica venezolana comienza arrancándole la renta petrolera a las oligarquías para dedicarlas a cubrir la enorme deuda social provocada por la desigual y discriminatoria distribución de nuestras riquezas, es así como gran parte de los ingresos van a parar gigantescas inversiones sociales que han transformado para bien el buen vivir de los venezolanos más pobres, por eso quien asegure que el modelo económico fracasó está siendo mezquino con el valioso aporte de la revolución, pues si bien no hemos avanzado en la economía productiva lo suficiente, el hecho de que aun en las dificultades económicas se privilegia la protección de los más pobres representa un cambio transcendental en el proceder económico del estado.

Pero en la medida que se ha ido pagando la deuda social, las aspiraciones y posibilidades de nuestro pueblo son cada vez mayores por lo que los efectos del rezago del desarrollo de la economía productiva se hacen más visibles y nuestra economía más vulnerable a los ataques de la oligarquía que negándose a la perdida de sus privilegios nunca ha parado de conspirar y que hoy a logrado instrumentar una estrategia de golpe suave invisible que traslada todas las culpas a los "errores económicos de la revolución". Cierto es que ha habido errores fatales en la inversión productiva en el país y que el hombre nuevo y las nuevas estructuras sociales y económicas que requiere el estado para construir el socialismo aun no terminan de emerger y se pierden muchos de los esfuerzos entre la Burocracia, la negligencia y la corrupción, pero pretender que la difícil situación que sufre nuestro pueblo en esta coyuntura no obedece a una estrategia bien establecida de la derecha que se vale de los "virus capitalistas" sembrados en conciencias e instituciones del estado para desestabilizar al gobierno es una negación de la realidad.

Esta vulnerabilidad de la revolución bolivariana a la baja de los precios del petróleo no puede pretenderla resolver el gobierno desde sus instituciones burocráticas pequeño burguesas aun intactas salvo contadas excepciones, no podemos aspirar "resolver" las dificultades de producción, contrabando de extracción, especulación, escasez, machaqueo, ataques a nuestra moneda y pare usted de contar con las mismas desgastadas y corrompidas herramientas que han permitido que estos fenómenos se apoderen de nuestra realidad y mucho menos si el precio del petróleo continua cayendo. Solo el pueblo salva al pueblo por ello no hay posibilidad alguna de éxito si no se convoca de manera extraordinaria al pueblo a romper las estructuras burocráticas que nos atan, ese pueblo que superó la invisibilidad y que ahora está para grandes cosas que van mucho mas allá de que le resuelvan los problemas, queremos ser protagonistas no solo como votos en las elecciones pa la asamblea, evento que sin lugar a duda tenemos que ganar los movimientos revolucionarios.

Presidente si usted no convoca al pueblo en una gran cruzada por la recuperación económica, la reconstrucción moral del movimiento revolucionario y la construcción del nuevo hombre y la nueva institucionalidad revolucionaria, el sabio pueblo buscará la manera de salvarse a si mismo con el riesgo de causar la dispersión que requiere la derecha para destrozarnos reasumiendo el poder político. Por suerte el pueblo todavía confía en su liderazgo, no como caudillo, sino como vocero unificador de las fuerzas revolucionarias, así que espera a gritos que convoque a todas las fuerzas revolucionarias a convertir esta crisis en oportunidades de avance para la construcción del socialismo usando como guía el poder creador del pueblo. Sin miedo que este pueblo de Bolívar y Chávez vencerá

Y como dije al principio al pueblo, dejemos de ser pendejos y avancemos en la organización popular y en la conciencia revolucionaria, ocupando todos los espacios de poder usurpados o mal utilizados por quintas columnas, pequeños burgueses o "camaradas" sin conciencia de clases en lugar de pegar el carrerón hacia la izquierda MAREA-da, inmovilizarse o quedarse en la queja y la lloradera a través de Aporrea u otros medios alternativos. Si los malos ocupan los espacios es porque los buenos se lo permitimos, aun siendo mayoría.



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Noel Peralta Barreto


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