La benevolencia tumba revoluciones

En el Manifiesto de Cartagena el Libertador señala de manera autocrítica que entre las causas que provocaron la caída de la primera república estaba la impunidad a los delitos; decía que "a cada conspiración sucedía un perdón, y a cada perdón sucedía otra conspiración que se volvía a perdonar"

Marx señalaba como una de las causas de la derrota en la Comuna de Paris (primer gobierno obrero) fue la excesiva indulgencia del proletariado para con sus enemigos.

La revolución rusa también fue benévola con sus enemigos en sus inicios; tiempo después León Trotsky expresaría: "Si la revolución hubiera manifestado desde el principio menos inútil generosidad, centenares de miles de vidas se habrían ahorrado en lo que siguió."

Hoy como ayer la debilidad pudiera ser una vez más la causa del fracaso revolucionario.

Hoy se cierne una gran amenaza que puede dar al traste con el sueño redentor del nuevo milenio, como nunca el fantasma de la derrota ronda mas cerca a la Revolución Bolivariana; el imperio a intensificado su lucha para doblegar a la patria de Bolívar y Chávez, utilizando viejos y nuevos métodos desestabilizadores; la guerra económica es uno de ellos. Sin embargo debemos tener plena conciencia que cada quien esta en defensa de su razón histórica, por lo tanto no nos quejemos de las arremetidas del enemigo, ellos están para eso y nosotros estamos para derrotarlos, "En una revolución se triunfa o se muere, si es verdadera" decía acertadamente el Che; lo que estamos viviendo es expresión de la lucha de clase.

Ahora bien estando claro de esta realidad, las posibilidades de victoria están en nuestras capacidades para entender los momentos, afinar las tácticas y sumar colectivos; todo ello guiado bajo una ética revolucionaria inviolable que permita acerar la fuerza rectora de la transformación revolucionaria que no es otra que el pueblo trabajador.

Eso nos lleva a no ser débiles y benevolente no solo con el enemigo que defiende su razón histórica; el oligarca natural y sus activadores políticos sino también con uno mas peligroso y letal que es el oligarca cultural el que aun estando en nuestras filas y aun siendo de extracción popular no esta revolucionado y aunque vista y vote por la revolución su praxis inmoral lo coloca como un quinta columna, como un agente de la contra revolución, esa especie de lumpen, de escoria, de desclasado que trepa ágilmente en las estructuras de poder corrompiendo y minando la moral de nuestros combatientes; contra esas manifestaciones no puede existir perdón.

Los principios éticos ni se negocian ni podemos apartarnos de ellos, ni un milímetro ni un segundo. Y cuando digo ni un segundo es precisamente que no podemos postergarlos para después, ni argumentar que este no es el momento, que ahorita no conviene y otras tantas sandeces. En este aspecto han existido posturas dignas a ser emuladas; la revolución cubana por ejemplo en su momento más crítico no eludió el bulto en el caso de tráfico de drogas por parte de funcionarios gubernamentales y todos sabemos como el general Arnaldo Ochoa héroe de la revolución pago con su vida el haber violentado los principios éticos revolucionarios.

El pueblo puede soportar con estoicismo todas las colas que se nos imponga y todas las vicisitudes y salir fortalecido en la conciencia y la moral pero lo que lo debilita, lo divide y desmoviliza es la benevolencia y hasta la complicidad del estado, las instituciones intermedias y la dirigencia revolucionaria ante la violación flagrante de los principios éticos.

Como pedirle fortaleza a un compatriota que estando en una cola ve como bandas de delincuentes, algunas veces en complicidad con empleados del establecimiento comercial negocian el acceso a la compra.

Como pedirle fortaleza a un compatriota que estando en una cola ve como al llegar funcionarios del orden público a "poner orden en una cola" sucede todo lo contrario, lo que hacen es aprovecharse de su envestidura para obtener beneficios.

Como pedirle fortaleza a un compatriota cuando siente, que las alcaldías, gobernaciones, concejales, diputados, partidos y todas las instituciones intermedias de gobierno y los actores políticos revolucionarios están ausentes de la lucha contra la especulación.

Como pedirle fortaleza a un compatriota cuando observa con impotencia como funcionarios de instituciones y empresas del estado, descaradamente roban, trafican, comercializan y cada día se hacen más ricos con los recursos públicos, inclusive aprovechándose de la guerra económica y para colmo de males son siempre los llamados a ocupar responsabilidades mayores.

Como pedirle fortaleza a un compatriota que ve como ese prestigio heredado de nuestros soldados insugentes el 4 de febrero, 27 de noviembre y 13 de abril se ha venido desluciendo producto de no muy pocos indignos que hoy a la sombra del poder y la revolución se han dedicado a realizar todo tipo de negocio lucrativo.

Como pedirle fortaleza a un compatriota cuando observa como gran parte de la reserva moral de este país, hombres y mujeres tanto de proyección nacional, regional como local están prácticamente excluidos, apartados, desterrados de los órganos de poder y aun más hasta se les limita el acceso a escenarios, espacios y medios del estado para que expresen sus opiniones.

La lucha ética no es nada abstracto, indeterminado, etéreo, es por el contrario algo bien definido e imprescindible; olvidémonos de revolución si nos apartamos de la ética revolucionaria, humanista, socialista. No asumir con la urgencia del caso una cruzada de adecentamiento moral caiga quien caiga y ceder al forcejo de conveniencias grupales es ya un abandono a los principios, es indulgencia, debilidad, es caer en un estado de anemia, que nuestro enemigo histórico no perdonara.

Abrebrecha y después hablamos.



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José Ovalles


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