Sin conciencia organizada no hay revolución

Transferir beneficios sin construir conciencia y organización es simplemente quedar a expensas del agradecimiento y recordando al cantor del pueblo Alí Primera "la lucha por los hombres no se hace por caridad". Precisamente no se trata de actos caritativos; otorgar beneficios sin ir fomentando el sentido de la corresponsabilidad social y política es simplemente una acción benefactora del gobierno revolucionario, que lo coloca como el que más le ha dado al pueblo, pero eso no basta para fortalecer una conciencia colectiva en función de avanzar a una sociedad más justa y necesaria

No olvidemos que por siglos el pueblo ha sido sometido a una política de transculturización, un bombardeo desinformativo sistemático para imponer falsos parámetros de conducta con la perversa intención de quebrar su autoestima e invalidarlo como sujeto activo de su destino, sustituyendo el concepto sublime que debe tener la palabra Pueblo por un concepto mendicante, construyendo una falsa sinonimia de pueblo con la de pedigüeño, pordiosero, indigente; de allí que buena parte de ese pueblo se sienta minusválido y vea a su explotador, a su verdugo y al mismo gobierno revolucionario como un proveedor de dádivas, de limosnas; siguiendo así el mal ejemplo, el modelaje de una burguesía y una clase política chula, pordiosera, oportunista, parasitaria que ha vivido de los grandes y jugosos dividendos de la actividad petrolera.

Si no tocamos la conciencia y la convertimos en fuerza política orgánica, sencillamente el oportunismo hecho cultura, heredado de la burguesía mas parasitaria del continente y la creencia de vivir a la sombra de un estado benefactor, se activará y lo que años atrás se decía "te agarro el bloque, te agarro el zinc pero voto por el otro", volverá a ser la práctica de vastos sectores populares, que en cualquier evento histórico cambiarán lo que jamás gobierno alguno les dio por las bagatelas electorales de la burguesía que nunca nada les ha dado. Cambiaran todo por nada.

Mientras se siga pensando que la revolución es una dadiva se estará trabajando en contra de la revolución, aunque se hable de sujeto se estará tratando como un objeto al pueblo trabajador, aunque se hable de poder popular se estará negando al poder popular, sencillamente porque la revolución no se reparte como cualquier mercancía, la revolución es proceso consciente de construcción y es el pueblo quien tiene la responsabilidad histórica de asumirlo.

De allí que a la par de la entrega de beneficios que históricamente aun se le adeudan a nuestro pueblo, debe ir aparejada la organización de la conciencia y eso no es otra cosa que el avance cuantitativo y cualitativo de la organización política de la revolución y la organizaciones del poder comunal que disparen al pueblo al nivel de asumir la formulación, ejecución, control de políticas públicas y de la producción sin tantas cortapisas ni tanta intríngulis; que verdaderamente el pueblo se haga gobierno.

Abrebrecha y después hablamos



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José Ovalles


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