¿Chávez cedió ante lo electoral y el destino de la inversión cambió lo estratégico? Parte II

Lo electoral priva en nuestro destino. Por supuesto, no se trata aquí de responsabilizar a nadie, pero sí dejar constancia de un hecho trascendente. El fracaso de la lucha armada en América Latina, por lo menos después de la "Revolución Cubana", como medio para acceder al poder, sirvió para prender en Chávez y sus colaboradores, habiendo sido ellos también derrotados cuando el alzamiento del 4f, la idea de jugar las mismas cartas de la derecha, sobre todo en un momento que ésta vivía su peor momento, con la imagen deteriorada, totalmente desacreditada, habíase producido el "Caracazo", dos alzamientos militares, destituido CAP por sus antiguos socios y el gobierno Caldera II, derivado en un nuevo fracaso.

Pero llegados a la constituyente y determinados en buena medida en lo que ya estaba sucediendo, como la elección de gobernadores, aparte que concejales y alcaldes ya se estaban haciendo por la vieja ley, la nueva Carta Magna, la bolivariana, no tuvo sino que recoger lo que ya estaba estatuido y se tenía como avances democráticos importantes. Pero como dice un viejo y sabio refrán quien hace la ley, hace la trampa. Las demandas constitucionales obligan que en Venezuela vivamos como en un permanente carnaval electoral y eso genera una presión y demanda una atención que conspira contra todo intento de cambio que por su naturaleza y trascendencia deba desarrollarse a mediano, largo plazo y signifique grandes inversiones. ¿Cayó el proceso revolucionario en una trampa? No lo sabemos, pero creemos que el cumplimiento de esas obligaciones, hace de lo electoral un factor determinante en el diseño de la política y los planes de cambio que deban implementarse. Es elemental que los revolucionarios en el poder ahora, como Chávez en el pasado, están obligado aunque no lo quieran a pensar y actuar en función de los eventos electorales, lo que significa distraerse en ellos en detrimento de los proyectos de cambio que en veces, por no decir siempre, producirían resultados satisfactorios a mediano o largo plazo; lo que equivale a decir a la largo de lapsos en los cuales se realizarían unas cuantas elecciones. Hemos pensado que justamente por eso, habiéndose dado cuenta del asunto, el presidente Chávez y no por otra razón, solicitó una reforma constitucional que ampliase el período presidencial a 6 años, una manera de pedir "time", para decirlo en el lenguaje de los infantes. No era mucho, pero sí una manera de ganar tiempo y respirar con mayor comodidad.

Chávez mismo, por ese condicionamiento, el mismo que pareciera haberle obligado en cierta medida a tomar decisiones que provocaron frases que se atribuye así mismo Giordani, "presidente ya basta del regalado", como la de optar intentar pagar la deuda social de manera peculiar, lo que es justo y generoso, pese que eso del reacomodo poblacional, o una más equilibrada distribución de la población, le tuvo como asunto prioritario en sus planes iniciales, se dejó convencer por ciertos personajes, posiblemente piensan mejor que uno, que "en Caracas, caben dos o tres Caracas más". Atendiendo a ese razonamiento "más fructífero", sin importar ahora el "en base a qué", se ha planificado reacomodar la población caraqueña, de muy alta densidad, dentro de la misma ciudad y achicando los espacios. ¡Qué carajo importa la soledad que impera en los espacios extraordinarios para el sembradío, la producción y la soberanía alimentaria! "Caracas es Caracas y lo demás monte y culebra" ha dicho sarcásticamente el caraqueño por décadas. ¡Qué carajo importa que la renta se produzca en un sitio si al fin de cuenta la gente, quienes votan, quieren vivir en otro lado! Además, el cielo está bien alto y es asunto de subir a tocarlo.

Pero en el interior del país, donde el poder pudiera tener asegurado sus votos, pero no como para influir determinantemente en los resultados globales, allí donde se produce la renta y hasta los pocos alimentos que nuestra economía rentista permite, la gente suele carecer hasta de espacios para encontrarse. En estas aunque pequeñas ciudades, parece algo contradictorio, es un drama trasladarse de un sitio a otro por lo incipiente de la red de transporte.

Si usted se pone a pensar sobre lo escrito anteriormente y en la parte final, se percatará que en eso, sin duda, derechas e izquierda parecieran ponerse de acuerdo para hacer lo que el soberano aspira, atendiendo a sus veleidades primarias, instintos primitivos y deseos hasta acomodaticios. Digo esto, porque la derecha, está todavía conforme y feliz como se distribuye nuestra población, que determina como se invierte nuestra renta y le facilita las cosas a sus capitanes del capital. Este es su proyecto. Citemos aquí, el curioso detalle que, en la más reciente distribución del excedente generado por la contribución tributaria, el Estado Miranda, donde gobierna Capriles, recibió la mejor tajada; no porque su gobernador haya demandado eso para planes significativos sino simplemente porque su espacio acumula mayor población.

Lo electoral tiene tanto peso, que hace que lo secundario y hasta postergable, se define como estratégico.

"Si no lo hacemos ahora, lo posponemos como deberíamos cuando dispongamos de los medios o hayamos alcanzado el ansiado nivel de productividad, perderíamos las elecciones", suelen discernir. Entonces por eso, se hace una cosa primero y lo esencial, estratégico, se pone en segundo plano.

-"¡Reúnanme la gente en espacio pequeño! Así tendré ejércitos de desocupados compitiendo por el salario que quiera yo pagar. Tendré promontorios de necesitados de las cosas que traiga por ese puerto que está allí mismo. Les tendré apretujados comprándome hasta lo que no necesitan y a los precios que me vengan en gana. ¿Por qué preocuparse por producir algo, irse a aquellos montes a criar vacas, chivos y cochinos; sembrar maticas, si toda esa vaina la podemos traer por estos puertos, ya listos y hasta envasados?"

¿No es este el sueño del capital internacional y la clase que le sirve de puente y hasta de sonda para penetrar hasta el alma nacional?

Lo estructural, asociado a la acumulación local o regional de capital, que determinaba en buena medida la inversión estatal, pudiera ahora estar compitiendo o ayudando en el mismo sentido geográfico de la inversión, con la población electoral de alta densidad. Quienes más peso político tienen en Venezuela son también aquellos que de una manera u otra, están muy identificados con los jefes políticos de los grandes conglomerados como Caracas. Que de paso, tienen la enorme ayuda de los medios nacionales que actúan como si fuesen primordialmente voceros de esas enormes urbes. Además, no es nada difícil de percibir que los líderes de las grandes ciudades, no por haber nacido en ellas, sino porque en ellas ejercen su "liderazgo", para decirlo en lenguaje coloquial "son más dados a buscarse entre ellos para rascarse, como los burros", que preferir aliados de pequeñas poblaciones. ¡Lo cuantitativo priva sobre lo cualitativo!

Los políticos provinciales, aún aquellos que representan entidades que aportan en gran medida a la renta nacional, aparecen como convidados de piedra, diputados o dirigentes políticos de segunda o al estar en Caracas, creen prudente, quizás por asunto de subsistencia, plegarse a aquella especie de oligarcas de nuevo cuño. Dije plegarse, lo que implica subordinación y asentimiento. Hasta que el "provinciano" se arraiga en la ciudad, se desvincula de su espacio original y da el salto "cualitativo" que le lleva a los grupos de mayor jerarquía, lo que pudiera significar hasta la máxima figura que jefaturea desde Caracas e identificándose, por encima de todo, con ella. Esto es un estado muy particular, demasiado ascendente y por encima de todo, que se le asocia a valores muy elevados, asunto en el cual, los medios de comunicación, privados y oficiales, que dominan lo que llaman el espectro nacional, o gozan de mayor penetración, juegan un rol determinante. Su opinión vale no por los pergaminos que posea, los trabajos que haya hecho, de fácil evaluación, su presencia respetable y respetada en cualquier foro, no. La primera valoración estará sujeta a la ubicación geográfica y política territorial de sus espacios; donde usted mea habitualmente. ¡Acaso los tigres no mean sus espacios! Si tiene angurria mayor será su prestigio y la expectativa que despertará su presencia. ¡Ese carajo que habló es de Caracas!, se suele comentar. Y eso ya es un respaldo de alta calificación.

Nunca olvidaré cuando un diputado a la Asamblea Legislativa del Estado Anzoátegui por uno de los partidos de la izquierda, pidió un derecho de palabra para referirse a una tragedia familiar ocurrida en un barrio de Barcelona. Se produjo un conflicto lamentable y doloroso entre una madre y su hijo, envuelto este en asuntos de drogas. De aquella confrontación resultó un hecho lamentable cuyos detalles ahora no recuerdo. El diputado se regodeó en aquel asunto que creyó necesario hacerlo del interés de los diputados de manera muy particular.

Yo, por casualidad, motivo que tampoco recuerdo, pues no acostumbro visitar esos espacios, estuve presenciando la sesión, mientras llevaba en mis manos un periódico regional de la edición del día anterior. Cuando aquel diputado terminó de hablar y después de cerrada la cesión con un acuerdo formal como por no dejar, como acostumbramos decir en estos casos, encontrándome cerca de él, me sorprendió cuando me interrogó hasta ingenuamente:

-"¿Qué tal te pareció mi intervención?"

-"Bien", le dije por simple formalismo, "pero", agregué, "me hubiera gustado más que hubieses intervenido sobre este asunto".

Al terminar de hablar le mostré el periódico que todo el mundo, medianamente informado en este espacio, ha leído habitualmente por años, poniendo énfasis que leyese la nota que interesaba.

En ese diario se informaba que según el sector bancario, el 95 % del ahorro de la región donde vivíamos, se iba a la inversión en la zona central del país. Al diputado, que había leído la noticia, según pude comprobar, eso no le dijo nada y menos le importó, como aquella tragedia familiar.



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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